Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

Opinión

  • | 2009/11/14 00:00

    Entre vírgenes y reinas

    Las mujeres casadas en Latinoamérica corren un mayor riesgo de contraer el Sida que las prostitutas

COMPARTIR

El otro día escuché por la radio a la reina del Valle hacer una defensa de su generoso trasero con una propiedad que envidiaría un ganadero en una feria equina. Habló de sus turgentes glúteos como si fueran un distintivo nacional de la exuberancia de la mujer colombiana digno de ser mostrado en el reinado de Cartagena. Los periodistas que la interrogaban aplaudieron su disertación y no faltó la voz masculina que le expresó su solidaridad diciéndole que a él le gustaban las mujeres con traseros graaaaandes y generooooosos. La reina del Valle, muy oronda, terminó la entrevista con el orgullo de haber puesto sus posaderas a la altura de los sombreros vueltiaos, de los zurriagos y de las artesanías de caña flecha de SalvArte y se fue con su culo a mostrarlo a Cartagena.

Este lamentable episodio equino me recordó un libro que leí hace poco, escrito por Silvana Paternostro, una periodista colombiana que vive desde hace muchos años en Nueva York. Paternostro recorrió durante un año Latinoamérica indagando hasta qué punto la mujer latina de hoy, en apariencia tan desparpajada en temas que harían sonrojar a cualquiera, que en general siempre está muy pendiente de su apariencia física, ha logrado avanzar en su desarrollo personal.

La conclusión a la que llegó la autora no es muy alentadora. Según ella, a pesar de importantes avances en el campo de la política registrados en los últimos años, la mayoría de las mujeres en Latinoamérica sigue teniendo en su imaginario la imagen de la Virgen María y de las reinas de belleza como los únicos modelos a seguir.

En el caso de Colombia el retroceso en las conquistas de las mujeres, señalado por Paternostro en su libro, tiene ribetes dramáticos. Se van a cumplir nueve años desde cuando se introdujeron temas como la ley de cuotas y el balance no puede ser más desalentador: Colombia es hoy el país de América Latina con el índice más bajo en materia de participación de las mujeres en política. Estamos muy por debajo incluso de Venezuela, otro país donde las mujeres sueñan desde pequeñas con ser reinas... y vírgenes.

En los ocho años que lleva Uribe de presidente la ley de cuotas se ha convertido en letra muerta. Hoy hay menos ministras que hace 10 años. En los cargos de elección popular son menos las mujeres que lanzan a la política. Las gobernadoras que ha habido se cuentan en los dedos de la mano. Y en las alcaldías han sido pocos los alcaldes, como Lucho Garzón, que han exaltado la presencia de las mujeres en sus gabinetes. Ni siquiera en la famosa selección Colombia que ha presentado Sergio Fajardo -que en realidad hasta ahora parece una selección, pero de microfútbol-, un candidato presidencial que se presenta como un renovador de la política, hay una mujer.

Algo similar sucede en la rama judicial, donde la presencia de las mujeres sigue siendo tremendamente exigua. Son minoría en la Corte Suprema, en la Corte Constitucional, en el Consejo Superior y en el Consejo de Estado. Pero además, nunca hemos tenido una contralora, ni una procuradora, ni una fiscal. La exigencia de que en esas ternas debe haber por lo menos una mujer no se cumple la mayoría de las veces. Y cuando sí se hace, generalmente la mujer es escogida no por sus capacidades profesionales, sino por su cercanía al régimen, como sucedió con Virginia Uribe, la amiga personal del Presidente que incluyó en la polémica terna de fiscal.

Pero no sólo hay un retroceso en las conquistas de estos espacios. También lo hay en materia de salud pública. A pesar de que la mujer latina aparenta ser muy sexual, Silvana Paternostro descubrió que la mayoría sabe muy poco sobre los riesgos que enfrenta. Su mayor descubrimiento fue el de que las mujeres casadas en Latinoamérica corren un mayor riesgo de contraer el sida que las prostitutas. Un epidemiólogo colombiano entrevistado por ella afirmó que la mayoría de las mujeres casadas que son seropositivas han sido contaminadas por la bisexualidad oculta de sus maridos. Sobra decir que la mayoría de estas mujeres eran vírgenes antes de casarse.

Finalmenente, Paternostro sostiene que la Iglesia Católica también está contribuyendo a poner en peligro la vida de las mujeres al prohibir el uso de preservativos e impedir la aplicación de la ley que ha despenalizado el aborto en los casos de violación o aquellos en que la vida de la madre, o del feto, esté en peligro.

Dicho de otra manera, las mujeres de hoy día que, como la señorita Valle, hablan de sus traseros y de sus tetas como si fueran zonas francas, son mujeres bastante menos interesadas en cuestionar la sociedad patriarcal que aún sigue vigente, que en cuidar sus atributos físicos.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1850

PORTADA

El hombre de las tulas

SEMANA revela la historia del misterioso personaje que movía la plata en efectivo para pagar sobornos, en el peor escándalo de la Justicia en Colombia.