Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

Opinión

  • | 1991/04/01 00:00

    ERNESTO EN FLOTA

    Con la llegada de Navarro, Samper pasó de ser una amenaza contra el sistema a su principal defensor.

COMPARTIR

De tanto concentrarse la opinión pública en la vida y milagros de Navarro Wolf, hemos pasado por alto otros fenómenos políticos de gran importancia. El principal de ellos, la resurrección de Ernesto Samper como la principal alternativa presidenciable de su partido.

Cuando comenzó el Gobierno, la situación de Samper era precaria por decir lo menos. Venía de una derrota política bastante humillante, pues no sólo no pudo coronar un segundo puesto después de Gaviria, sino que quedó de tercero después de Durán Dussán. El ministerio que le asignaron en el nuevo Gobierno fue así como la tablita que le aparece a un náufrago. Lo curioso es que, siempre aferrado a su tablita, Samper no sólo logró regresar sano y salvo a tierra, sino además reconstruir velozmente su carrera política desde un ministerio más apropiado para retirarse a manejar un gremio o a montar una oficina de asesorías, que a ejercer la Presidencia de la República.

Todo apuntaba, en un comienzo, a que la candidatura liberal se la barajarían a Samper otros dos hombres que, gozando de prestigio en la opinión y de experiencia en la administración, fueron asignados por Gaviria a dos ministerios más vistosos y poderosos: el de Gobierno y el de Relaciones.

¿Se acuerdan ustedes de Julio César Sánchez? Sí, el actual embajador en México. ¿Quién le habría apostado a que seis meses después de entrar al Gobierno en calidad de ministro de la política y con aires de precandidato liberal, terminaría olvidado en la península de Yucatán?
Algo semejante ocurrió con Luis Fernando Jaramillo, escogido por los costeños como su candidato presidencial desde épocas de Virgilio Barco. Sí, el hombre supuestamente más cercano al presidente Gaviria, a quien se le entregaron la Designatura y la Cancillería como trampolín de una carrera política que él quería y podía impulsar, también se perfilaba como un peligroso rival de Samper en el juego de la candidatura liberal.

Pero hoy por hoy, estos precandidatos liberales, que a comienzos de este Gobierno eran vistos como alternativas maduras, atractivas y experimentadas para atajar el estilo inexperto, antisistema y populista de Ernesto Samper, están reducidos a la condición de dos particulares. Ya la pregunta de qué fue lo que cambió para que Samper recuperara su puesto como primera opción liberal del 94, la respuesta es Navarro Wolf.
El ex guerrrillero no sólo saltó a la palestra política, sino que lo nombraron ministro. Antes de eso no había nadie a la izquierda de Samper y en buena parte gracias al debut de Navarro, Samper pasó de ser una amenaza contra el sistema a su principal defensor, imagen que él también se ha encargado de convertir en realidad trabajándole duro a los empresarios durante su ejercicio como ministro de Desarrollo. Al llegar a este puesto tenía a la clase política en el bolsillo y a la empresarial en contra. Hoy las tiene ambas a su favor y, además, lo que todo político debe tener para salir adelante: votos.

Pero Navarro no solamente empujó a Samper del centro-izquierda al centro-centro y casi que a la derecha, sino que además rompió un principio
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1855

PORTADA

Exclusivo: la verdadera historia de la colombiana capturada en Suiza por ser de Isis

La joven de 23 años es hoy acusada de ser parte de una célula que del Estado Islámico, la organización terrorista que ha perpetrado los peores y más sangrientos ataques en territorio europeo. Su novio la habría metido en ese mundo.