Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2006/05/20 00:00

¿Es liberal Carlos Gaviria?

Andrés Mejía Vergnaud cita varias razones por las cuales no considera que Carlos Gaviria sea un auténtico liberal.

¿Es liberal Carlos Gaviria?

En su reciente columna titulada Un Liberal (Semana N° 1.253), Antonio Caballero afirma que Carlos Gaviria, el actual candidato a la presidencia, es liberal, y lo es en “el sentido filosófico del término”. De hecho, esta caracterización ha sido también defendida por el propio Gaviria, quien en muchas ocasiones ha descrito sus ideas políticas como filosóficamente liberales.

Al explicar Caballero el significado de la palabra “liberal”, nos dice que ésta se refiere a quien “considera que su propia razón no es la única válida ni la única posible, el tolerante, el abierto, el partidario de la libertad…” Dice también que éste es el liberalismo de Kant, de Voltaire y de la Ilustración.

Creo que esta caracterización, aunque breve, captura de manera muy correcta la esencia ideológica del liberalismo. Y no podía ser más acertada la invocación de Kant, Voltaire y la Ilustración. Es memorable el llamado que hace Kant a que se trate a los individuos como mayores de edad. Es fascinante la defensa que hace Voltaire de las libertades, incluidas las libertades económicas.

Sin embargo, modestamente, yo no creo que el candidato Carlos Gaviria pueda ser en rigor considerado como un liberal en el “sentido filosófico del término”. Veamos por qué.
Empecemos por decir que, en algunos temas, Carlos Gaviria sí asume una clara posición liberal. Tomemos, por ejemplo, el caso del consumo de la dosis personal de droga. Consumir o no consumir una dosis personal de droga es una decisión eminentemente individual y, en general, los individuos pueden considerar y valorar los riesgos de dicha decisión. Prohibirles hacerlo sería tratarlos como menores de edad. Es cierto que algunas personas que consumen droga incurren en delitos, pero son específicamente esos delitos los que deben ser castigados.

Creo, sin embargo, que hay otros aspectos en los que Gaviria se ubica en lugares muy alejados del pensamiento liberal. Y la verdad, sin ánimo de llamar a integrismos, no creo que el tener de modo parcial y aislado unas cuantas ideas liberales sea suficiente para ser considerado “Un Liberal”.

Veamos por ejemplo la posición de Carlos Gaviria frente a la economía de mercado. En sus declaraciones públicas, al igual que en el texto de su programa de gobierno, se puede leer un rechazo vertical a dicha forma de organización económica. Como bien dice Caballero, el liberal considera que “su propia razón no es la única válida posible”. La economía de mercado no es más que la extensión de este principio al ámbito económico. En la visión contraria, el Estado decreta que su razón es la única válida posible, y así la impone sobre los particulares. Además, la libertad de mercados, al igual que la libertad de expresión, es esencial para la dignidad humana. Como dice Amartya Sen, la libertad de mercados no necesita justificación, pues es parte de la manera natural como los humanos nos relacionamos unos con otros.

En una nota publicada en su pagina web*, dice Gaviria que el error de quienes defendemos la economía de mercado consiste en creer que “la gestión de los particulares es siempre mejor”. Falso. Lo que creemos es que nadie tiene los elementos ni la autoridad para saber y decretar, de manera general y centralizada, qué es lo mejor. Menos aun el Estado. Con base en aquel razonamiento, se podría entonces decir que debe ser el Estado quien escoja qué literatura leemos, qué música escuchamos y qué hacemos con nuestro cuerpo, pues no se sabe si las decisiones de los particulares serán las correctas. Y, la verdad, en economía, cada vez que el Estado ha creído tener la verdad, no ha producido más que atraso, pobreza y opresión.

Igualmente antiliberal es el rechazo total de Carlos Gaviria al TLC, y en general a la idea del libre comercio internacional. Citaba Caballero a Voltaire; pues oigamos a Voltaire: “El comercio, que ha enriquecido a los ciudadanos en Inglaterra ha contribuido también a hacerles libres, y esta libertad ha extendido a su vez el comercio; así se ha formado la grandeza del Estado.” (Cartas Filosóficas, N. 10)

Pasando a otro ámbito, me resulta muy difícil entender cómo una persona que se declara liberal puede buscar y aceptar el apoyo de grupos como el Partido Comunista, grupos que profesan ideologías totalitarias y que desprecian la libertad. Por si fuera necesario recordarlo, el comunismo construyó en el siglo XX un gigantesco bloque de dictaduras totalitarias, donde la libertad no existía, y donde cerca de 100 millones de personas murieron por pobreza, por hambre, y en muchos casos, ejecutadas por tener una idea diferente o leer un libro prohibido. ¿No es esto todo lo contrario a la filosofía liberal?

Para ser liberal, no basta con apreciar el valor de la libertad de manera tan parcial. Tampoco basta con tener una postura izquierdista, como sugiere Caballero, quien se equivoca al decir que la idea de la libertad es la raíz de todo el pensamiento de izquierda. En rigor, la raíz de buena parte del pensamiento de izquierda es el deseo de acabar con la libertad.

Andrés Mejía Vergnaud es director ejecutivo del Instituto Libertad y Progreso
www.libertadyprogreso.net

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