Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2008/09/25 00:00

Es mejor para ti que no vengas al colegio

Es lo que le están diciendo hoy a las madres adolescentes para disfrazar la discriminación

Es mejor para ti que no vengas al colegio

En Colombia, el 22 por ciento de la población adolescente ya es madre, lo que nos convierte en el país de Latinoamérica con la mayor tasa de incidencia de embarazo adolescente en la región. Éstas, son dos de las conclusiones del último reporte del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA 2008), sobre embarazo adolescente en nuestro país. A pesar de que este informe se conoció la semana pasada, poca o ninguna relevancia ha tenido en los medios de comunicación, lo cual probablemente se debe a que no dice nada nuevo, y a que los medios se han cansado de repetir siempre lo mismo.
 
Entretanto, el silencio de parte de los Ministerios de Educación y de Protección Social, parecería ser un intento por hacer pasar desapercibida la ineficacia de las políticas públicas orientadas desde ambos ministerios para atender el problema. Sin embargo, los resultados son graves porque confirman una tendencia: el crecimiento constante de las tasas de embarazo entre esta población. Mientras que en 1990, el porcentaje era de 12,8 por ciento, para el 2005 había aumentado a 21 por ciento. Esto quiere decir que en los últimos 18 años, el porcentaje de embarazo adolescente ha aumentado aproximadamente en un 10 por ciento.

Otra de las conclusiones de la UNFPA, - lo cual reitera los hallazgos de otros investigadores sobre la materia-, es que el nivel educativo sigue siendo un fuerte determinante de la fecundidad. Así, mientras que una mujer sin educación tiene en promedio 4,5 hijos, una mujer con educación superior tiene en promedio, 1,4. Esto quiere decir que, a mayor nivel educativo, o a mayor número de años de educación, las mujeres tienden a reducir el número de hijos. En el caso de las madres adolescentes, estos hallazgos indicarían que si el proceso educativo continuara con normalidad después del parto, el número de hijos que tienen luego del primer embarazo debería disminuir.

Sin embargo, algunas adolescentes embarazadas deben enfrentar graves obstáculos para permanecer en el sistema educativo y terminar el bachillerato. Paradójicamente, uno de los principales obstáculos para que el proceso educativo siga su curso, son las instituciones educativas. En efecto, contrariando una línea jurisprudencial estable de la Corte Constitucional que rechaza y prohíbe el trato discriminatorio contra las estudiantes en embarazo, los colegios siguen reproduciendo conductas discriminatorias deleznables.
La primera estrategia utilizada por los planteles educativos consistió, y lamentablemente consiste aún hoy, en la expulsión de la estudiante en embarazo del colegio. Dado que esta estrategia es fácilmente identificable y sancionable, algunos planteles educativos han sofisticado algo más su modus operandi, de tal forma que la discriminación pase desapercibida. Por ejemplo, en esta segunda estrategia, se invita a la estudiante a que en lugar de asistir a clases en la jornada diurna, lo haga en la jornada nocturna. Este cambio tiene la supuesta finalidad de que la estudiante pueda, durante el día, asistir a los controles médicos y atender a su bebé luego del nacimiento, sin que estos deberes obstaculicen el curso normal de sus estudios.

Una tercera estrategia consiste en invitar a las adolescentes a cumplir con sus labores académicas en la modalidad desescolarizada. Con el argumento: “es mejor para tí que no vengas al colegio”, se persuade a las estudiantes de que, para tener un embarazo normal y sin contratiempos, es mejor que permanezca en su casa, o en todo caso lejos del plantel educativo. Esto con el fin de “protegerla” de los graves peligros que acechan a las estudiantes en los patios y corredores escolares.
 
Un cuarto mecanismo discriminatorio, más perverso pero nuevamente velado, consiste en “sugerir” a las estudiantes en embarazo, que dejen de utilizar el uniforme escolar y en su lugar vistan prendas distintivas que les permitan a sus compañeros identificarlas en los pasillos y patios del colegio. Gracias a su identificación con prendas de colores llamativos, como el rojo, los demás estudiantes sabrán que deben ser cautelosos cuando transiten y jueguen cerca de estudiantes en embarazo. Todas estas medidas, -reiteran los maestros-, tienen la finalidad de que se proteja la salud y bienestar de la madre y de su bebé.

Adicionalmente, las adolescentes suelen ser señaladas y criticadas en público y en privado por parte de profesores y alumnos. El escarnio público a que se expone a la adolescente en embarazo, a través del señalamiento público de su estado como un ejemplo que no hay que seguir, y de su integridad moral como “dudable”, contribuyen a que termine por desertar del colegio. Sobra reiterar que estas formas de proceder por parte de las instituciones educativas, son inconstitucionales y deben ser rechazadas y sancionadas. La decisión sobre la forma en que se debe desarrollar el proceso educativo de una estudiante en embarazo, debe responder a sus necesidades y preferencias, y no al interés velado de las instituciones educativas de aislarlas.

El problema del embarazo adolescente es multifacético, y así deberían ser las políticas públicas dirigidas a solucionarlo. Parte de la responsabilidad del embarazo adolescente radica justamente en la ausencia de una educación sexual adecuada, útil y oportuna que responda a las necesidades de los adolescentes. La obligación de dictar cátedras de educación sexual es una obligación que tienen todos los planteles educativos cuya implementación no se hace adecuadamente, y cuya veeduría no se realiza por parte del Ministerio de Educación. Tomarse seriamente la asignatura de educación sexual por parte de los colegios, implica entre otras cosas, contar con maestros entrenados para dictarla y para atender las necesidades de los alumnos. Por parte del Ministerio, debería significar el que se verifique que ésta en efecto se imparta, y que se haga adecuadamente.
 
De otro lado, el énfasis del Ministerio de la Protección Social en ampliar el acceso a métodos anticonceptivos, aunque importante, resulta ineficaz cuando los jóvenes no conocen adecuadamente su sexualidad, o no tienen proyectos de vida en los cuáles sepan cuándo están listos para ser padres.
 


Coletilla: Los derechos constitucionales son un problema de todos. Si usted conoce el caso de alguna adolescente que esté siendo discriminada por su estado de embarazo por parte de una institución educativa, por favor contácteme a: na-ramir@uniandes.edu.co
 



*Natalia Ramírez es asesora jurídica del Grupo de Derecho de Interés Público de la facultad de derecho de la Universidad de los Andes (G-DIP), un ente académico que persigue tres objetivos fundamentales: primero, tender puentes entre la universidad y la sociedad; segundo, contribuir a la renovación de la educación jurídica en nuestro país; y tercero, contribuir, a través del uso del derecho, a la solución de problemas estructurales de la sociedad, particularmente aquellos que afectan a los grupos más vulnerables de nuestra comunidad.

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