Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1993/12/06 00:00

Escándalos con 'rating'

El rector Mockus terminó cayendose de la rectoría por la fuerza de su propia gravedad.

Escándalos con 'rating'

EL PAIS POCAS VECES SE HABIA ENCONtrado ante una encrucijada tan irónica como la que planteó el destape del rector de la Nacional, Antanas Mockus. Normalmente uno habría podido esperar que su caída hubiera sido consecuencia de una pedrea universitaria. O de una revuelta estudiantil. O de un cierre prolongado de la universidad. O del ingreso

violento de la fuerza pública con saldo de varios muertos y heridos. Pero nada de esto sucedió. La universidad marchaba mejor que nunca, y el rector Mockus terminó cayendose por la fuerza de su propia gravedad, dividiendo, de paso, al país en dos. Los que consideraron su trasero una muestra inaceptable, y los que lo tomaron con humor, con tolerancia o como simbolismo. En la mitad están quienes, como yo, piensan un poquito como los primeros y otro poco como los segundos, para concluir que, a pesar de todo, un hombre de sus capacidades no debería haberse caído. Nos gustaría verlo de pronto en la política. Gustosos votaríamos por él para algo tan necesitado de gente inteligente y honesta como el Congreso de la República.
Pero si bien Mockus está por ahora inhabilitado para hacer política, de seguro llegaría tan derechito al Congreso, o al Concejo, como van a llegar otros dos protagonistas de grandes controversias nacionales, y actuales aspirantes a curul: Juan Martin Caicedo y Carlos Ossa. Sin temor a exagerar, hoy por hoy constituyen las únicas figuras que le hacen honor a la circunscripción nacional (aunque Ossa está inhabilitado para ir al Congreso, mas no al Concejo), en el sentido de que votarían por ellos desde La Guajira hasta el Guainía, pasando por ese paraíso del voto de opinión que es Bogotá.
Las próximas elecciones para Congreso tendrán una caracteristica poco usual en Colombia: no hay jefes de talla nacional, sino un ejército de pequeños carpinteros luchando para hacerse conocidos en sus íntimascircunscripciones. Para poner solo un ejemplo, hace cuatro años los generales del liberalismo, Samper, Galán y Durán tenían sus propios grupos parlamentarios. Pero ahora, quienes en sus momentos encabezaron con éxito aquellas listas y que podrían arrastrar grandes dosis de opinión, prefieren apostarle al Ejecutivo que al Congreso, ante la imposibilidad de morder en los dos poderes. En las próximas elecciones no habrá lista ni siquiera de sus más importantes coroneles, como Fernando Botero o José Blackburn. Y figuras con tanta proyección como Noemí Sanín u Horacio Serpa, no quieren ni oír mencionar al Capitolio. En cuanto a nombres que comenzaban a labrarse un perfil político significativo, como Enrique Peñalosa Londono, prefirieron jugarle a una volátil alcaldia de Bogotá, en una decisión, en mi concepto, equivocada, porque mientras la alcaldía constituye una muy remota posibilidad, el Senado se le habría dado como en campo abonado.
Cómo será de grave la cosa que, según las encuestas, uno de los aspirantes más conocidos para las próximas elecciones al Senado es Júnior Turhay. Pero ni aun por él votarían fuera de Bogotá. Ni siquiera por una figura tan consolidada como la de Enrique Gómez Hurtado,para hablar del Partido Conservador, donde también prácticamente todos los generales están aspirando a más altos menesteres. Muy seguramente muchos de ellos reversarán, en unos meses, sus aspiraciones pres denciales a parlamentarias, tomándole en ello una ventaja grande alos precandidatos liberales, a quienes Turbay les prohibio asumir una conducta semejante .
Y para que hablar de los caciques, tan golpeados con las inhabilidades constitucionales y con el tarjetón.Dicen las malas leguas que los de más rancia estirpe como Name y Santofimio deberán darse por bien librados si acaso logran salir solos.
Y en cuanto a la gente nueva, ahí esta luchando por abrirse espacio uno de mis favoritos, Juan Lozano Ramírez, con ganas de nacionalizar un movimiento que ni siquiera conocen por ahora en Bogotá. Me dicen que por ahí tambien planea lanzarse una hija de Yolanda Pulecio, en nombre de las juventudes. Mientras que uno de los grandes herederos de las listas samperistas será otra figura nueva interesante, Germán Vargas Lleras, a quien las ambiciones y capacidades que posee de sobra lo arrancan sardino todavía del Concejo de Bogotá.
Así las cosas, Juan Martín y Ossa encabezan todas las encuestas de opinión, lo que prueba que, en las circunstancias actuales, todo escándalo diferente al del acoso sexual (porque lo que es Miguel Angel Bermúdez, ni que se lo sue ñe),produce una ventaja monstruosa en el nuevo sistema político donde el problema fundamental de un candidato es el de conocimiento. Caicedo, Ossa y Antanas han recibido una exposición continua de la prensa, la radio y la televisión durante prolongadas semanas, y en ello contrastan tremendamente con el ejército de aspirantes que intenta conseguir algún nichito político. Tres personas que, aunque en sus respectivos momentos han dividido a la opinión, también lograron sembrar en la gente la sensación que metieron la pata pero no lo hicieron de mala fe.
En un panorama donde produce añoranza una lista para Senado de 150 votos, y donde una de 50 mil seria una hazana nacional, el común denominador serán curules de 25 mil votos, que lograrán sobrados hombres que, como los protagonistas de los más recientes escandalos, tienen el 50 por ciento de opinión radicalmente en contra, y el 50 por ciento radicalmente a favor.
Bienvenido, senador Caicedo. Bienvenido, concejal Ossa. Y bienvenido, señor Mockus, al futuro...

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