Domingo, 21 de septiembre de 2014

| 2013/03/16 00:00

A las espaldas

por José Manuel Acevedo

La canciller nos da la espalda a los colombianos que queremos saber qué se ha hecho desde cuando se conoció el fallo de La Haya.

Se me ocurre pensar que María Ángela Holguín resultó alumna aventajada de su entrañable amigo Ernesto Samper. La canciller ha resuelto decir –sotto voce– que todo lo ocurrido con La Haya fue a sus espaldas y de alguien ha debido aprenderlo.
 
Aunque resulte evidente que a este gobierno sólo le correspondió un pedazo de actuación en el litigio con Nicaragua, no le queda nada bien a la doctora Holguín guardar silencio público sobre tesis que sostiene vehementemente en privado. Mejor dicho, para usar los términos del propio presidente Santos, no le luce andar repartiendo puñaladas debajo del poncho.

Y es que algunas fuentes de mi entera credibilidad me indican que la ministra Holguín lleva varias semanas comentando en voz baja que la culpa de la defensa fallida de Colombia ante la Corte Internacional de Justicia es de Guillermo Fernández de Soto y de Julio Londoño, y por ahí derechito del gobierno que los impulsó como agentes, es decir, el de Andrés Pastrana.

Por eso suena razonable la reacción del expresidente conservador, quien en su carta a Santos deja ver que su molestia va más allá del simple levantamiento de unas actas.

La canciller nos vende la idea de que todo fue a sus espaldas y de paso nos da la espalda a los colombianos que queremos saber qué se ha hecho desde cuando se conoció el fallo de La Haya y, sobre todo, cuánto se ha pagado por ello.

No es serio decir, como aseguró Holguín en una entrevista radial, que la recomendación del presidente Santos es no levantar la reserva de las actas, después de que todos oímos a Santos pedir lo contrario: que se publicaran para que “el pueblo juzgara”. ¿Cambiaron de opinión impunemente?

El secretismo que la ministra les critica a Londoño y Fernández de Soto es el mismo que le está aplicando al país con el manejo que le viene dando a la estrategia ‘posfallo’ de la Corte.

La canciller no nos ha contado a los colombianos, por ejemplo, cómo ha sido la vinculación a este caso de la firma Volterra Fietta, si ya existe un concepto y cuánto nos está costando la asesoría.

Quisiéramos también conocer el “brillante” concepto que el abogado Rodman Bundy preparó después de conocerse la sentencia de la Corte Internacional y, de nuevo, cuánto nos costaron sus luces.

No ha hecho público tampoco la ministra si tiene intenciones de recontratar a su buen amigo Juan Daniel Jaramillo (o si ya lo hizo), después de que renunció pateando la lonchera; una pregunta que dejamos planteada en columna anterior.

La canciller habla pasito de muchas cosas, pero confunde la discreta diplomacia con la morronguería.

Debería ser hora también de que Fernández de Soto y Londoño salgan a defenderse si tienen argumentos para hacerlo. Ellos, como Pastrana, saben de dónde viene el ataque y están en mora de hablarle sin tapujos al país de la forma como lo hizo su exjefe con la contundente carta que le envió a Santos.

Por ahora todos los demás, comenzando por la canciller, han resuelto usar el estilito de manejarlo todo a las espaldas. País pusilánime.
 
Twitter: @JoseMAcevedo

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