13 noviembre 2012

Enviar a un amigo

Email destino:

Nombre remitente:

Email remitente:

Espías y purgas en China

Por Fanny Kertzman

OPINIÓNEl Partido Comunista Chino ya tenía un expediente contra Bo Xilai. Lo expulsó, le quitó el puesto oficial que ocupaba y le retiró la inmunidad de que goza, preparando el juicio que se avecina por un escándalo con un espía británico.

Espías y purgas en China.

Como en una película de James Bond, el inglés Neil Heywood manejaba un Jaguar plateado con placas 007, en China. Lo rodeaba un aura de intriga. Nadie sabía muy bien cuáles eran sus actividades. Hablaba mandarín y trabajaba parte de su tiempo para Aston Martin, los carros de lujo. Pero lo que más lo
caracterizaba era su cercanía con Bo Xilai, hasta hace poco una de las estrellas del Politburó del Partido Comunista, que acaba de caer estrepitosamente.
El misterio que lo rodeaba parece explicarse ahora porque Heywood era un informante para el MI6, el servicio de inteligencia británico. En otras palabras, era un espía muy bien enquistado en el poder en China. Heywood fue asesinado hace un año en la habitación de un hotel en la ciudad de Chongqing, donde Bo Xilai era el jefe regional. Y fue la esposa de Bo, Gu Kailai, quien lo mató.
 
Bo Xilai estaba muy bien posicionado dentro de la jerarquía del partido. Nacido con pedigree, pues su padre fue un héroe de guerra al lado de Mao, estudió con los hijos de la élite en la Escuela N.4 de Beijing, la mejor de China. Tuvo una carrera fulgurante dentro del Partido Comunista, donde era miembro del Politburó -el estado mayor de 25 miembros- y aspiraba a entrar al Comité Central de nueve miembros, ahora en esta semana de noviembre cuando se ha renovado todo el partido.
 
Antes de su caída, Bo era una clase de héroe populista. Alto y locuaz, lo que no es normal para un burócrata chino, Bo se caracterizaba por ser ultramaoísta. Su fachada era una de lucha contra el crimen y la corrupción con iniciativas llamativas que eran atípicas dentro de la burocracia china. Esto lo llevo a que se ganara una reputación de "hacer las cosas". Pero él mismo llevaba la semilla de su destrucción. Bo tenía un prodigioso carisma y una enorme inteligencia, alguien que tenía no solamente el pedigree y las conexiones que son cruciales para hacer política en China, sino también alguien que sabía cómo presentarse ante los medios y promover su imagen, usando recursos públicos en forma estratégica.
 
Moviéndose ágilmente dentro de las estructuras del partido, llegó a ser el máximo líder en su ciudad, Chongqing, donde nombró como jefe de policía a Wang Lijun, que se convirtió en su mano derecha.

En una campaña anticorrupción, creó junto con Wang, una red de espionaje telefónico tan extendida que llegó hasta el líder máximo chino, Hu Jintao. La oficialidad del partido se dio cuenta de las chuzadas cuando en agosto de 2011, el presidente Hu levantó el teléfono para hablar con una alto funcionario anticorrupción en Chongqing. Aparatos especiales detectaron que la llamada estaba siendo grabada por personal local. El descubrimiento de la red llevó a una investigación que provocó finalmente la caída de Bo -aunque se hayan dado razones diferentes para la misma- y refleja cómo hasta el día de hoy los líderes se espían entre si, repitiendo patrones de intriga que se remontan a principios del liderazgo comunista. El sistema de espionaje cubría tanto telecomunicaciones como internet. Aparentemente Bo trató de chuzar los teléfonos de virtualmente todos los líderes de alto rango que visitaran Chongqing, según aparece en distintas pruebas.
 
Ante la evidencia de las chuzadas, se hizo una extensa investigación disciplinaria, incluyendo a la familia extendida de Bo. Las autoridades encontraron que sus familiares, en forma callada, habían amasado una fortuna de 160 millones de dólares. Su hermano menor, Bo Xicheng, adquirió parte de una compañía de agua. Su hermano mayor acumuló millones de dólares en acciones de uno de los conglomerados estatales más grandes. Su cuñada tiene una importante participación en una empresa impresora, avaluada en 14 millones de dólares. Incluso el joven Bo Guagua, su hijo de 24 años que ahora estudia en Harvard, empezó una compañía en 2010 con un capital inicial de 320.000 dólares. Los récords en Hong Kong y China muestran que los hermanos de Bo y de Gu Kailai, su esposa, han sido excepcionalmente activos por años formando compañías de inversión offshore, utilizando nombres falsos.
 
Entra en escena Gu Kailai, la esposa de Bo Xilai, una ambiciosa abogada, quien desarrolló una relación de amistad y negocios con Heywood. Como consultor y lobbyista, su mayor activo era su amistad con la familia de Bo. Es muy fuera de lo común que un miembro del Politburó tenga ese grado de amistad con un occidental. Heywood tenía un amplio conocimiento de los asuntos privados de Bo y Gu, tanto que esta última era la madrina de su hija, Olivia.
 
Heywood conoció a la familia en los noventas en la ciudad de Dalian, donde Bo era alcalde. En esa época mantenía un perfil bajo en la comunidad de expatriados. Usando sus conexiones en China, especialmente su cercanía con la familia de Bo, constituyó una modesta firma de lobbying cuyos clientes eran las empresas que necesitaban navegar el complicado mundo de la política y burocracia china. Durante los dos últimos años de su vida se relación con la familia se enfrió y se sabe que el último contacto que tuvo con Bo fue un año antes de su muerte.
 
Heywood compartió información de su cercanía con Bo y Gu con su contacto dentro del MI6 y este le advirtió que tuviera cuidado. Heywood aparentemente estaba haciendo planes para irse de China y estaba tratando de persuadir a la familia Bo que le pagara un dinero que le parecía que le debían. Parecía estresado y decía que que su email y su teléfono estaban interceptados. Un amigo cercano manifestó que "el sentía definitivamente que debería conseguir algo más de la relación... eso puede explicar por qué fue a Chongqing esa última vez.. él todavía esperaba que se le diera lo que se le debía".

Heywood voló a Chongqing el 13 de noviembre del año pasado, después de que la familia Bo lo llamara urgentemente a una reunión. El creía que estaba en peligro, de acuerdo a lo que le manifestó a un amigo. Esa noche fue asesinado en la habitación de su hotel. De acuerdo con el reporte oficial, Gu le dio cianuro para beber, después de que el se emborrachó y vomitó y pidió un vaso de agua. El cuerpo fue encontrado el 15 de noviembre. La versión de las autoridades es que Heywood murió por un exceso de consumo de alcohol y su cuerpo fue cremado el 18 de noviembre, con el permiso de su esposa.
 
Dentro de la investigación que se le seguía a Bo, su jefe de policía Wang fue llamado a Beijing donde tuvo que testificar en contra de él. Lleno de pánico, después de su confesión, trató de pedir asilo en el consulado americano donde permaneció 24 horas diciendo todo lo que sabía sobre las andanzas de Bo y el asesinato cometido por Gu. Fue arrestado por las autoridades chinas cuando salió del consulado y en septiembre fue condenado a 15 años de prisión. Wang dijo que Bo había tratado de encubrir el crimen. Durante el juicio Gu admitió que había envenenado a Heywood con cianuro y recibió una condena de pena de muerte suspendida, lo que equivale a prisión perpetua.
 
Gu es hija de una luminaria de la revolución maoista y pertenece a la primera generación de abogados que pudieron educarse después de la revolución cultural. Tuvo una práctica muy exitosa y escribió un libro sobre las debilidades del sistema legal americano. Pero más recientemente los medios la han mostrado como una mujer inestable mentalmente que tomaba antidepresivos y "drogas hipnóticas sedantes". La aparente causa del asesinato fue porque Heywood amenazó al hijo de la pareja, Bo Guagua, exigiéndole que le devolvieran 22 millones de dólares que se le debían después de un fracasado proyecto de finca raíz. Además le mandó emails amenazantes a Gu y retuvo a Guagua por 24 horas en una casa en Inglaterra. Gu buscó la ayuda de Wang para matar a Heywood, pero este no quiso ayudarle, y, por el contrario, declaró en su contra durante el juicio. Gu hizo las cosas con ayuda de cuatro personas que hoy cumplen nueve años de cárcel.
 
Después del escándalo con el asesinato de Heywood, el Partido Comunista Chino ya tenía un expediente contra Bo Xilai, lo expulsó, le quitó el puesto oficial que ocupaba y le retiró la inmunidad de que goza, preparando el juicio que se avecina. Los cargos de que se le acusa se remontan a dos décadas atrás, desde cuando trabajó en la ciudad de Dalian, luego como ministro de comercio y después como gobernador de Chongquing. Se le acusa de corrupción, abuso de poder y encubrimiento. Se habla tambien de "relaciones sexuales inapropiadas com múltiples mujeres". Aunque lo que determinó su caída fueron las chuzadas telefónicas, el gobierno chino no va a admitir una debilidad de ese tipo y el tema no será mencionado en el juicio. El juicio será sumario y puede ser que Bo reciba una sentencia de muerte.
 
Este ha sido el escándalo mas grande desde los acontecimientos de la plaza de Tiananmen en 1989. Su desarrollo alcanzó a empeñar un poco el cambio de mando dentro de la clase dirigente china celebrado a partir del 8 de noviembre. Pero la vida sigue su curso.
Horóscopo
Semana en Facebook
Publicidad