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Opinión

  • | 2013/12/11 00:00

    Exigencia o calidad educativa

    En Colombia el afán por la “calidad” ha llevado al diseño desmesurado de todo tipo de pruebas. Por los resultados PISA podríamos formular una hipótesis donde se diga que aquellas son inocuas en el contexto colombiano.

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La sociedad reduce el concepto de calidad educativa al buscarla por el lado de la exigencia. ¿La exigencia produce la calidad educativa? La necesidad de calidad educativa nos ha llevado en Colombia a exigir y ello ha opacado la metodología y el amor por la enseñanza. La ambición por ser competitivos ha desplazado el concepto de la constancia, la evaluación, el análisis y la corrección.  

Se dice que el resultado de la prueba PISA (por sus siglas en inglés: Program for International Student Assessment) es un mecanismo para analizar el rendimiento de estudiantes a partir de exámenes que pretenden valorar a los alumnos. Los resultados han causado hecatombe en la opinión pública. 

¿Qué podrán sentir los jóvenes que hicieron la prueba y resulta que ellos, pero sólo ellos, fueron los que marcaron las respuestas en esos dichosos exámenes? Esos estudiantes, ¿por cuántos docentes, pruebas académicas diseñadas en colombianas e instituciones han trasegado?

¿Cómo y dónde se ha formado la constitución sicológica de los jóvenes evaluados? La respuesta está a la mano; en su diario vivir en Colombia. Se supone que estas pruebas son un mecanismo para evaluar a los estudiantes su capacidad para relacionar la teoría con asuntos del diario vivir.

A toda hora se escucha decir por personas mayores y replicado por jóvenes: ¿Para qué sirven las matemáticas? ¿Para qué me sirve una integral? Eso que “vi” en el colegio no me sirvió para nada. Menos teoría y más práctica. Eso no es práctico. 

En fin, todas estas afirmaciones y preguntas son un alimento para que los jóvenes al salir al mercado laboral se interesen más por llenar cuentas bancarias. Bajo este concepto percibo que ellos consideran la teoría y la investigación como un impedimento para el día a día. Pues, es un camino más largo y en Colombia el negocio no se hace con ciencia; es hecho en la calle, los clubes y restaurantes. Tal vez por este motivo algunos titulares y analistas han enfocado el episodio en la idea de que Colombia crece en recursos financieros pero está mal educada. ¿Es posible crear una sociedad plástica y que no será sostenible?

Ahora, también hay conductas ocultas. En muchos hogares no hay ejemplo por la disciplina académica y por valorar los libros. El caso opuesto es mostrar significancia en la moda y asuntos superfluos, se permite el exagerado y mal uso de la tecnología y se piensa que usarla es sinónimo de desarrollo y audacia. El economista Robert Shiller afirma que los maestros siguen existiendo porque no podemos confiar de la instrucción que pueda ofrecer un computador. 

Shiller, nobel de economía, apoyándose en estudios realizados por sicólogos, sostiene que los patrones de comunicación que maneja nuestro cerebro están basados en las voces de otras personas y emociones. Dado lo anterior, dice Shiller, no se puede otorgar el mismo peso emocional como tampoco recordar datos de la misma forma si su aprendizaje se hace a través de un medio electrónico.

La ciencia no comulga con conductas populares porque muy bien conoce que el conocimiento se forma de manera responsable y para ello se requiere tiempo. En este sentido, los agites sociales a veces tratan de desvirtuarla porque están sucios de intereses cuyo único propósito es eliminar barreras que obstaculicen sus fines. 

Así las cosas, no sólo busquemos explicaciones radicales en los asuntos de política y en los docentes. 

Ahora, de igual forma el afán por lo que han denominado “calidad” ha llevado al diseño desmesurado de todo tipo de pruebas. Por los resultados PISA podríamos formular una hipótesis donde se diga que son inocuas las diseñadas y aplicadas en Colombia porque nuestros hijos muy pocos nacen con el interés académico. 

También a nivel de educación superior pienso que hay errores que se pueden corregir. Por ejemplo, algunos años atrás se incentivó la formación por ciclos. Ello consistía en formar técnicos, esta enseñanza servía de base para formar tecnólogos y este nivel se consideraba como una buena antesala para la educación universitaria. Hoy, creo que estamos recogiendo resultados de esta política. La primera formación tiene mayor calado y ello tiene alta probabilidad de condicionar las siguientes. Bajo ese esquema la investigación puede tender a perderse porque la luz educativa se enfoca principalmente en el quehacer diario. 

*Magister en economía.
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