Lunes, 23 de enero de 2017

| 2015/12/04 10:22

Marihuana made in Colombia

Con la legalización de la marihuana para usos medicinales y terapéuticos, se abre un nuevo renglón de exportación que podría sobrepasar los US$2.000 millones de dólares anuales.

Uriel Ortiz Soto.

Sin embargo, para no ir a dañar la posibilidad, el gobierno debe tener mucho cuidado en la expedición del decreto que reglamenta su uso para fines medicinales y terapéuticos, considero que debe hacerse partiendo de las variedades que se pretendan cultivar y del mapa productivo de cada una de ellas, con el fin de ordenarlas en cadenas productivas y alianzas estratégicas.

Si el producto en las condiciones que se pretende autorizar no se regula, en muy pocos días después de expedido el decreto, esteremos asistiendo a un despelote total, puesto que en nuestro país de listos y avezados comerciantes, el refrán de: hecha la ley -hecha trampa, tendría plena vigencia, y los fines altruistas y curativos para los cuales fue expedido, empezaría a generar serios problemas sociales.

Aun sin haberse firmado el decreto, las cámaras de comercio, empiezan a verse atiborradas de organizaciones fantasmas o de papel, con el fin de cumplir un mínimo de requisitos que les permita el cultivo y la agro industrialización, cuando en realidad la verdadera intención es la de ampliar las redes del narcotráfico.

Hay que prever que serán muchas las organizaciones de narcotraficantes que están esperando con ansiedad la expedición y entrada en vigencia de la norma, con el fin de buscarle sus fisuras y falencias, para de esta manera lograr los objetivos de legalizar producciones que no corresponden a los fines previstos dentro de la Ley.

Con fecha 02 de octubre de 2014, cuando aún se iniciaba el debate sobre la legalización de la marihuana con fines medicinales y terapéuticos, por esta columna escribimos un artículo titulado: Marihuana bondades medicinales y agroindustriales; con el fin de no dar pasos en falso, considero que la mejor forma de administrar su producción y agroindustrialización es estableciendo las llamadas cadenas productivas, con sus consecuentes alianzas estratégicas, esto con el fin de lograr un mayor control y evitar que el mercado se desborde para consumo en la población de drogadictos.

Con el paso del tiempo los comentarios y conceptos favorables nos están dando la razón; cuando el señor presidente después de intensos debates en el Congreso de la República y escuchados expertos en el tema, se apresta a sancionar la ley que permite su: cultivo e industrialización con los fines antes mencionados, es porque ve la posibilidad de generar una serie de proyectos, con los cuales se podrían dar empleos directos e indirectos a muchos compatriotas, que desde hace varios años vienen padeciendo las afujías de encontrarse en la ilegalidad con el cultivo de la marihuana.

Son cientos los testimonios de personas que dan fe de haber utilizado la marihuana con fines curativos, especialmente en enfermedades de difícil tratamiento, pero, lo más importante es tener en cuenta los testimonios de profesionales de la salud y de científicos que desde hace varios años vienen estudiando sus desdoblamientos industriales y farmacéuticos, como: ungüentos y jarabes, entre muchos otros productos.
 
Debemos tener en cuenta que en Colombia, especialmente en los departamentos de La Guajira y la costa Caribe, por la década de los años setenta se vivió la bonanza marimbera, que por cierto generó mucha zozobra social, creándose a sus expensas los carteles de la marihuana que llegaron a ostentar tanto poder económico y político, que pasaron a ser el santuario de las mayores producciones en el mundo.

Por eso, es bien importante, antes de entrar por los caminos de la permisividad, que el gobierno sepa qué terrenos está pisando, puesto que si no se han hecho los estudios de las diferentes variedades, valdría la pena dar un compás de espera, para no presentarnos ante el mundo con una producción en caliente, que indudablemente en sus usos y manejos medicinales y agroindustriales, tiene sus desdoblamientos bastante complejos, que de no manejarse con profesionalismo, se pueden dañar las perspectivas de un magnífico renglón tipo exportación.

Aunque en el mundo existen más de 10 variedades de marihuana, nos limitamos a definir las tres principales que se cultivan en Colombia y que no tendrían mayores complicaciones en ser utilizadas en los mercados medicinales y agroindustriales: Corinto, punto rojo y mango biche, cada una de estas variedades tiene sus secretos para ser cultivada con éxito, sus formulaciones médicas y bondades agroindustriales pueden tener efectos secundarios y varias transformaciones en usos de productos varios.

Por eso, es muy importante que el gobierno sepa con cuales variedades nos vamos a lanzar al mercado, puesto que son tantas, que puede ocurrir como en la bonanza de la coca, que resultaron importando semilla o insumos de los cuales es prodigo nuestro país, no olvidemos los precursores químicos, donde las autoridades ingenuamente libraron una batalla sin cuartel para combatirlos, que finalmente resultaron cediendo a los insumos naturales menos costosos y fáciles de conseguir.

En este orden de ideas, valdría la pena que dentro del decreto que autoriza su consumo para usos medicinales y agroindustriales, se definieran las variedades, y así mismo levantar el mapa productivo por regiones, estableciendo para cada variedad la cadena productiva con su respectiva alianza estratégica, esto nos daría como resultado una producción regulada dentro de los parámetros de la oferta y la demanda.

Esta oportunidad bien manejada puede derivarse en varios proyectos posconflicto, muy especialmente para la población desplazada y reinsertada, que por su condición de campesinos se les puede dictar cursos de capacitación sobre el cultivo y trabajarse sobre los programas de la agricultura por contrato.

El marco institucional de la marihuana, indudablemente que debe estar conformado por el Invima, que expedirá los registros sanitarios; del Ica, que vigilará su producción bajo los parámetros que sea preferiblemente agricultura orgánica o por los menos limpia, pues no se puede pretender producir marihuana de mala calidad, cuando se va a utilizar para la elaboración de productos medicinales, terapéuticos e industriales.

urielos@telmex.net.co

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