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Opinión

  • | 2010/12/27 00:00

    Facebook, la nueva herramienta de la criminalidad en Medellín

    Para perseguir y desarticular las redes criminales se requiere más inteligencia tecnológica que fuerza bruta. Ahí se centra el reto de Medellín para el año 2011 en materia de seguridad.

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Medellín acabará el 2010 con una disminución de los homicidios relativamente significativa con respecto al año anterior. De 2.178 muertes violentas se pasará a poco menos de 2.000. Las autoridades civiles, policiales y militares celebran esa reducción, pues, según ellos, es el resultado de las políticas de seguridad aplicadas durante buena parte del año para contrarrestar las acciones de organizaciones criminales que se enfrentaron entre sí por el botín de las rentas legales e ilegales que se manejan desde esta ciudad.

No obstante, otras lecturas, difundidas por algunas organizaciones no gubernamentales que trabajan en la defensa y promoción del respeto a los derechos humanos, indican que más allá de las estrategias aplicadas por las autoridades, lo que vive la ciudad desde hace algunos meses se debe a la consolidación de una fuerza hegemónica, tal como en la década de los ochenta con Pablo Escobar y luego, entre las décadas del noventa y dos mil, con Diego Fernando Murillo Bejarano, alias ‘don Berna’, a través de la llamada ‘Oficina de Envigado’.
 
Quien tendría hoy el poder sobre las bandas armadas ilegales de Medellín sería Eric Vargas Cárdenas, conocido con el alias de ‘Sebastián’, un sicario de vieja data, fogueado en las diversas guerras libradas en las calles de Medellín durante los últimos 20 años. Este hombre estaría rigiendo los destinos de la llamada ‘Oficina de Envigado’. El supuesto poder que ostenta se lo habría ganado a sangre y fuego a Maximiliano Bonilla Orozco, alias ‘Valenciano’, en una guerra que dejó decenas de muertos este año.
 
Pero más allá las razones que den las autoridades y las organizaciones no gubernamentales para explicar la exigua reducción de homicidios, lo que se ha configurado en la capital antioqueña es un nuevo monopolio de la criminalidad que ha encontrado una nueva manera de interactuar a través de Internet con las distintas estructuras criminales asociadas a la llamada ‘Oficina de Envigado’ que reclama nuevas estrategias de seguridad para lograr su real desarticulación y frenar de manera significativa los homicidios.
 
Se trata de la utilización de Facebook. El sistema es relativamente simple: consiste en crear una cuenta personal en esta red social y luego enviar una “solicitud de amistad” a una cuenta que podría considerarse matriz, desde donde se centralizan todas las actividades de la organización. De acuerdo con indagaciones realizadas a través de fuentes cercanas a esta nueva modalidad de contactos entre criminales, la cuenta matriz tiene en la actualidad por lo menos 3.384 “amigos”, muchos de los cuales expresan en sus perfiles afectos por el extinto capo del Cartel de Medellín Pablo Escobar Gaviria.
 
Si bien esta red social sería la nueva herramienta de la criminalidad en Medellín, en otros países ya es una estrategia de guerra probada entre bandas ilegales. De ello dan cuenta, por ejemplo, las autoridades mexicanas, quienes reportaron que un ataque de un grupo de narcotraficantes contra otro para vengar la muerte de uno de sus integrantes se organizó a través de Facebook. La clave está en la rapidez para compartir información en tiempo real, lo que ofrece mayor eficiencia a la hora de ubicar un posible objetivo.

De acuerdo con las fuentes consultadas, en Medellín la página de Facebook está siendo usada para articular a todas aquellas personas, grupos y redes en los negocios propios de la criminalidad local, entre ellos el microtráfico y la exportación de cocaína, prostitución, extorsión, y celebración de acuerdos para la distribución de dineros, armas y la logística propia de estas empresas del crimen. Para tener mayor control del asunto, se recurre a lenguajes cifrados. Palabras como “tía” o “papá” para referirse a quienes están a la cabeza de la organización son frecuentes en los mensajes.

Toda esta virtualidad con la que se maneja hoy la criminalidad en Medellín se ve complementada por el uso del cada vez más popular del dispositivo celular conocido como Blackberry, que tiene la versatilidad de conectarse en tiempo real con las redes sociales, entre ellas Facebook, y posee sistemas de encriptación de mensajes que dificulta su seguimiento.

Hoy, gracias a la tecnología y a la corrupción carcelaria, los “capos” detenidos en los últimos años tras largas investigaciones lo único que perdieron fue su capacidad de movilidad, porque a través de un Blackberry, ingresado de manera fraudulenta al penal, es posible que “naveguen” en la red libremente, manteniendo permanente contacto con sus hombres en las calles y sosteniendo los hilos de las empresas criminales. Con estos nuevos elementos, ni las rejas ni las altas paredes de las prisiones se constituyen en obstáculo alguno para mantener una comunicación fluida entre los miembros de la delincuencia organizada.

Tal parece que la tendencia hoy entre los criminales en Medellín es usar menos los celulares convencionales, que son rastreados fácilmente, y recurrir a la tecnología del Blackberry, que presenta mayor dificultad para su seguimiento. Se ven favorecidos, vaya paradoja, con el bajo costo de los computadores, la masificación de Internet y la disposición de la plataforma Facebook, cuyo sistema exige la autorización de un usuario para articularse como “amigo”, lo que se convierte en un mecanismo de seguridad para rechazar la admisión de “desconocidos”.

Dadas estas nuevas estrategias, no estoy seguro que la disminución de los homicidios en Medellín sea realmente un éxito para las autoridades civiles, policiales y militares; es, a mi juicio, una reducción poco significativa si se tiene en cuenta la gran cantidad de recursos humanos y económicos que se movilizaron durante el 2010 para contrarrestar los enfrentamientos entre bandas de diverso pelaje. Lo realmente eficaz será perseguir y desarticular las redes criminales, cuyas tendencias requieren más inteligencia tecnológica que fuerza bruta. Ahí se centra el reto de Medellín para el año 2011 en materia de seguridad. De lograr reales avances en ello las reducciones de los homicidios será realmente significativa a finales del nuevo año.
 
* Periodista y docente universitario.
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