Martes, 17 de enero de 2017

| 1997/12/08 00:00

FARAWELL

Es un hecho evidente que en sus años de presencia en Colombia Frechette no ha hecho otra cosa que insultar al gobierno y al país.

FARAWELL


ADIOOOS, QUE TE VAYA BIEEEN.
Que te coja un carro y que te espiche un tren". (Cancion infantil)
Se va por fin el embajador Myles Frechette. Y hay que ver los llantos, los "¡que bueno era!", los "cuando un amigo se va.. ", los "hasta luego".
Porque, si juzgo por las encuestas que hacen los encuestadores y las emisoras de radio, Frechette era considerado por los colombianos (los colombianos encuestados) "un amigo". Y el mismo, por lo visto, se creía tambien eso. Y se le pudo ver con los ojos aguados en los brazos del general de la Policia Rosso Jose Serrano, que tambien ahogaba un sollozo: ese par de duros de callejón de muelle portuario, llorando como en una comedia de gangsters de Tarantino. Y le hicieron entrevistas en todas partes: "¿Que piensa usted?, ¿que piensa usted? ¿Si le caemos bien los colombianos? ¿ Nuestros candidatos le caen bien? ¿Cree que podemos mejorar? ¿Cree que, si nos arrepentimos, seremos perdonados?".
Yo no se a ustedes: pero a mi todo el episodio me parece absolutamente vergonzoso.
No tengo ningun sentimiento personal ni a favor ni en contra del embajador Frechette, que es simplemente un funcionario destinado=o castigado a la embajada de su pais en Colombia: una embajada de tercera o cuarta categoria, superior a Sierra Leona pero inferior a Moldavia, digamos. Frechette es un mandado, que hace lo que le mandan: da visas, quita visas, exige cambios en la legislaci6n local. Su tono es arrogante, si, pero es el tono normal de los mandados del Imperio en sus provincias: igual al que puede tener un aduanero de Miami en la cola de una aduana de colombianos. Insultante. Pero ¿por que no va a serlo si se lo tolera el país en donde cumple su función de mandado? ¿Si se lo permite el gobierno, si se lo celebra la prensa, si los encuestados por los encuestadores lo aprueban por ello? Es un hecho evidente que en sus tres o cuatro años de presencia en Colombia el embajador Frechette no ha hecho otra cosa que insultar al gobierno y al país. Pero los insultos no son suyos, aunque el tono=de pequeño funcionario de aduanas=haya sido cosa personal, y comprensible en un pequeño funcionario colonial a quien le celebraban todo, hasta su mal uso del lenguaje coloquial local: Dijo "Que vaina", y eso quiere decir que sabe que en Colombia los colombianos decimos "que vaina". No se le deberia aceptar semejante lenguaje a un enviado de un gobierno extranjero, claro esta, sobre todo cuando, como era el caso, no lo domina. Pero insisto: el personaje es secundario. Sus insultos al gobierno, y a Colombia, no son personalmente suyos, sino del gobierno de su pais.
Del gobierno de Estados Unidos.
Insultos al gobierno, al Presidente, a sus ministros, a los candidatos a la Presidencia, a los congresistas, a los jueces, a los generales del Ejercito. Insultos a la sociedad colombiana, desde los magnates de la prensa hasta los periodistas rasos, desde los grandes terratenientes hasta los campesinos sin tierra, desde los politicos profesionales hasta los guerrilleros, desde los banqueros hasta los agentes portuarios. Y elogios a algunos de ellos únicamente en la medida de su arrodillamiento ante el Imperio: que bueno este general, que hace lo que le decimos; que interesante la posición de este candidato, que se compromete a obedecernos; que 'patriotas' estos congresistas, que aceptan cambiar la legislación colombiana para que se adapte a las necesidades de los fiscales de distrito de la Florida, cuya promoción profesional depende de que logren condenas de inmigrantes.
El gobierno, el Congreso, la sociedad de Estados Unidos, insultan a traves de Frechette a Colombia (y a traves de otros funcionarios como Frechette, a otros paises: a los paises que se dejan insultar) acusandola de ser culpable de que los norteamericanos consuman drogas. Agreden a Colombia obligandola=a traves de funcionarios como Frechette=a librar guerras de antemano perdidas, pero inmensamente costosas: contra los campesinos cocaleros, contra los narcotraficantes alimentados por el dinero de los consumidores norteamericanos. Pervierten a Colombia persuadiendola de que los Cnicos colombianos decentes son los generales de la Policia. Lo hacen, ya digo, a traves de gentes como ese embajador Frechette que se jacta de ser "como el vaquero de los filmes de cowboys que busca a los forajidos toda la película, hasta que los consigue": o sea, como un caza-recompensas, que es tal vez la actividad mas vil que ha inventado el ingenio humano. Pero no es Frechette el culpable de todo eso, sino los colombianos, que se dejan. El gobierno servil, pateado por Frechette y por sus jefes, pero tan obediente como un asno. La prensa zalamera, que espera de Frechette y de sus jefes una patadita de desprecio cariñoso, como un perro. Los militares que aplauden cuando Frechette les dice en sus narices, en la 'Catedra Colombia' de la Escuela de Guerra, que para Colombia no puede haber ya 'soberania': como unos empleados. Y esos encuestados por los encuestadores, que dicen que Frechette es "un amigo": como unos... no se cómo calificar a quienes estan dispuestos a cualquier indignidad con tal de obtener visa para ir a Miami.
En fin: una verguenza.

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