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Opinión

  • | 2017/07/01 08:58

    Continuismo siglo 21

    Los partidos políticos que se están alineando en una coalición de centro izquierda, paradójicamente encarnan el continuismo que quiere mantener las FARC como factor determinante en las elecciones presidenciales de 2018.

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El poco entusiasmo que entre los colombianos despertó la enésima ceremonia de apretón de manos entre Santos y Timochenko, es el resultado de repetidos y erráticos anuncios de un  "ahora sí " las FARC van entregar la totalidad de sus armas, así como del desgaste y falta de credibilidad que genera un monotemático discurso en el cual las grandes preocupaciones de los colombianos como son la crisis económica, el desempleo, la seguridad ciudadana, el alto costo de la vida, la justicia, la educación y la salud, quedan siempre relegados.

En este escenario las FARC y los partidos políticos que han apoyado sin condiciones al gobierno Santos, quieren seguirle sacándole provecho a unos acuerdos cuya implementación será muy difícil de lograr, por haber sido negociados sacrificando la institucionalidad democrática y el equilibrio de poderes. Se está entonces creando lo que podríamos llamar la “coalición del salpicón”, en la cual pareciera tener cabida todo aquel que se oponga a Uribe y Pastrana y todo aquel que prometa a las FARC continuar siendo el centro del debate político nacional.

En este “salpicón político” personajes como Humberto de la Calle podría terminar trabajando con su otrora jefe el ex presidente Ernesto Samper, Claudia López con Roy Barreras, Sergio Fajardo con Piedad Córdoba, Clara López con Gustavo Petro y Juan Manuel Galán con Armando Benedetti, en fin, todos aquellos que con gran ingenuidad seguirían confundiendo la paz de Colombia con el acuerdo Santos -Timochenko, por lo cual terminarán siendo identificados con el gobierno, siendo muy difícil para ellos desligarse de los escándalos de corrupción que cada día cercan más a esta administración.

El debate no es tan simple como sostener que si no se implementan los acuerdos con las FARC volveremos a la guerra. Ese argumento no funcionó en el plebiscito y nada indica que funcione en las próximas elecciones. Los colombianos seguimos viendo que continúan activados factores de violencia y criminalidad en todo el país y que el desarme de las FARC está lejos de garantizar la seguridad ciudadana y la anhelada tranquilidad en campos y ciudades.

Por todo ello el discurso de la paz, no por la paz misma, sino por la manipulación irresponsable que de ella se hace, ya no se engancha con la opinión, la cual está cansada de lo que podríamos llamar “continuismo del siglo 21”, que por cuenta de la implementación de los acuerdos con las FARC perpetuaría a esta guerrilla como el centro de la discusión política en las elecciones presidenciales del 2018. Muchos dicen que Uribe y Pastrana se quedarían sin discurso por cuenta del desarme de las FARC, sin embargo, la recientemente anunciada alianza entre los dos expresidentes ya definió que su prioridad será recuperar la economía del país, a partir del fortalecimiento de las instituciones democráticas, que sin implicar “hacer trizas” los acuerdos, si anuncia ser el camino para que el imperio de la constitución y la ley reemplacen el imperio de la transacción y el apaciguamiento que ha caracterizado los últimos años. Si es muy cierto que sin justicia no hay paz, también lo es que la paz y la reconciliación no son posibles sin una economía sostenible y próspera.

No es gratuito que dos de los alfiles más fieles al presidente Santos, Juan Carlos Pinzón y Germán Vargas Lleras, ahora no quieran ser identificados con su gobierno ni con sus políticas, pues han entendido que como van las cosas el continuismo que quieren imponer las FARC, les quita a ellos espacio político. Nada de raro que los dos terminen conformando una nueva alianza de “arrepentidos”, que tendrá que optar entre la centroizquierda y la centroderecha, con el riesgo de quedarse sin “chicha ni limonada”.


Ex vice ministro de justicia. Decano de la Escuela de Política y Relaciones
Internacionales de la Universidad Sergio Arboleda

@ceballosarevalo

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