Viernes, 2 de diciembre de 2016

| 2016/06/27 18:35

No les luce la envidia

No les luce la envidia a los ex presidentes Andrés Pastrana y Álvaro Uribe.

Federico Gómez Lara

¿Cómo ellos, que durante sus gobiernos se obsesionaron por conseguir la paz de diferentes maneras, están hoy salidos de casillas porque el  pasado 23 de Junio en La Habana el Presidente Juan Manuel Santos pactó el fin del conflicto con las FARC?

Con esto se logró nada más y nada menos que la entrega de armas por parte de la guerrilla más grande y antigua de América Latina y el silencio de sus fusiles para siempre, y además se dejó claro un mecanismo serio para que sea el pueblo el que refrende los acuerdos de paz.

La situación se torna aun más inverosímil si se estudian los intentos fallidos de los dos expresidentes por alcanzar lo que Juan Manuel Santos acaba de lograr. 

No le luce a Andrés Pastrana cuando dice que la paz hay que hacerla con condiciones, que se le está entregando el país al narcotráfico y que en este proceso se ha hecho todo lo que las FARC han querido. Analicemos qué pasó en su gobierno: Pastrana instaló la mesa de negociaciones de paz en medio de la esperanza de todo un pueblo. El escenario sería la llamada zona de distensión, un territorio del tamaño de Suiza, en donde no había presencia alguna del estado y los guerrilleros hacían de las suyas. En la zona de distensión no sólo se escondían los secuestrados; también se coordinaba la más grande operación de narcotráfico y se cometían muchos otros delitos.

Durante el proceso de diálogo del Caguán el país tuvo que aguantarse el incremento considerable de las pescas milagrosas y de los secuestros; las emboscadas y las tomas a puestos militares; las continuas interrupciones de los diálogos; el secuestro del  periodista Guillermo, La Chiva, Cortés; la fundación del Movimiento Bolivariano por una nueva Colombia que permitía a la guerrilla actuar como estado independiente, administrar justicia, ejercer beligerancia y publicar ¨leyes¨ agrarias y tributarias; el secuestro de un avión que aterrizó un piloto de las FARC en la zona de distensión, guerrillero que nunca fue entregado a la justicia del país; el secuestro de Juliana Villegas, hija de Luis Carlos Villegas, entonces presidente de la Andi, y hoy ministro de Defensa; el asesinato del parlamentario Diego Turbay, su mamá y seis personas más; el secuestro del Senador Luis Eladio Pérez; el ataque a la base militar de Coreguaje en el Putumayo; el ataque con explosivos a la cárcel La Picota que provocó la fuga de noventa y ocho reclusos; el asesinato de Consuelo Araujo; el secuestro de la candidata presidencial, Ingrid Betancourt, y de su formula, Clara Rojas después de finalizar los dialogos; y, finalmente, el secuestro del avión en donde viajaba Jorge Eduardo Gechem quien fue privado de su libertad por 6 años. En síntesis, el intento de Pastrana fue un completo fracaso.

Contrario a lo que muchos creen, no fue Pastrana el último presidente en buscar una salida negociada al conflicto con las FARC. Álvaro Uribe lo intentó por lo menos en cinco ocasiones. Como gobernador creó la Comisión de Paz de Antioquia que apoyó la desmovilización de la Corriente de Renovación Socialista; luego en 2002 convocó la comisión de conciliación y le pidió ayuda a la Iglesia para lograr la paz negociada con la guerrilla. Un año después, el entonces presidente le solicitó a monseñor Luis Augusto Castro y al padre Darío Echeverri que se acercaran a las Farc para iniciar un proceso de diálogo. Ellos pidieron despejar 5 territorios y Uribe no aceptó. En el 2004 volvió a solicitar la ayuda de la Iglesia para lograr un acuerdo humanitario e involucró en el proceso al Presidente venezolano Hugo Chávez y a la Senadora Piedad Córdoba. Por último, el Presidente Uribe insistió en un dialogo con las Farc en Suecia por medio de su Comisionado de Paz Frank Pearl.

Terminado el gobierno de Uribe, su popularidad estaba por la nubes y el próximo presidente sería el candidato que gozara de su beneplácito. Fue entonces cuando elegimos, tal vez sin saberlo, al hombre que nos tiene ad portas de acabar un conflicto de más de sesenta años, y quien curiosamente tiene hoy en los ex presidentes Uribe y Pastrana a sus dos más grandes contradictores.

Es evidente que la diferencia fundamental que existe entre Santos y sus dos antecesores es que esta vez el proceso llegó a buen término, y que nos vemos hoy ante el comienzo del camino hacia la paz total y definitiva. ¿Por que no, señores Uribe y Pastrana, en vez de ensañarse en una envidia injustificada y dedicarse a buscar firmas para que no se alcance la paz, hacen énfasis en que sin ustedes dos esto no habría sido posible? Esta no es la paz de Santos. Esta es la paz de todos. ¿Por que no ver que sin la creación del plan Colombia, los éxitos militares del gobierno de Uribe no hubieran podido darse? ¿Por qué no decir, doctor Uribe, que sin usted no estaríamos hoy sentados negociando, y que este proceso se ha visto fortalecido por la oposición seria del Centro Democrático?. 

Siempre he creído que los ex presidentes deberían dedicarse a la vida cultural o a pasar tiempo con sus nietos. Pero si van a estar metidos en la política, en vez de ponerle zancadillas a la paz, únanse y hagan valer sus esfuerzos sin los cuales no habríamos conseguido el fin del conflicto. Por que la envidia, definitivamente no les luce.

@federicogomezla

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