Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

Opinión

  • | 2016/08/03 16:22

    ¿Cristianismo u homofobia?

    Que tal la perlita con la que salió Carlos Alonso Lucio, ex guerrillero, ex parlamentario, ahora predicador cristiano y marido de la Senadora Vivian Morales.

COMPARTIR

¨Así le duela a quien le duela, los niños no son mascotas. Los niños huérfanos no están dados para resolver los vacíos psíquicos y emocionales de ningún adulto. Es decir, nosotros no estamos ni para entregarles niños, a ver si resolvemos los problemas psíquicos de solterones angustiados, ni de homosexuales que quieren realizar su paternidad o su maternidad, ni de parejas locas que decidan tener niñitos como tener perritos¨.

Así inició Lucio su campaña para liderar el referendo que busca revocar la decisión de la Corte que dio vía libre a la adopción de niños por parejas del mismo sexo. Sus planteamientos y su lenguaje dejan la impresión de que su iniciativa obedece más a una cruzada homofóbica que a cualquier a otra cosa.

Esta histórica decisión de la Corte Constitucional ha generado tanto adeptos como detractores. Sin embargo, el debate debe darse de manera respetuosa y aterrizarse en el campo de los argumentos. Por un lado, están los que defienden el derecho de los niños a tener una familia estable y ven con buenos ojos que una pareja homosexual, que los ame y cumpla con los requisitos para adoptar, pueda hacerlo; y, por otro, se encuentran los que se aterran con la posibilidad de que un niño sea dado en adopción a una pareja gay, pues para ellos la familia debe estar compuesta por padre y madre como lo dice la Biblia, según sus interpretaciones (ya que, si leyéramos la Biblia y la siguiéramos literalmente, nos encontraríamos con una definición de familia muy distinta de la moderna).

El tema fundamental es que los derechos deben ser garantizados y su vulneración no puede estar sometida al juicio popular. La Corte estableció, en un fallo sensato y ajustado a derecho, que la orientación sexual de una persona no es un indicador de idoneidad moral, física o mental, a partir del cual se pueda determinar si es apta para adoptar un niño o no.

Así que, usar como argumento la orientación sexual de una pareja para impedir que un niño tenga una familia, se traduce en una vulneración de los derechos del menor.

Es la falta de argumentos la que ha llevado a Lucio a volcarse al terreno de la descalificación de una minoría completa, por razones ¡vaya usted a saber de qué índole!

Déjeme decirle, señor Lucio, que está totalmente equivocado. Su referendo parece no tener futuro. Y el modo en el que ha sido planteado no es más que una manera de fomentar el odio. Además, desinforma y sienta un grave precedente, pues no sólo pretende en la práctica desconocer la autoridad del órgano que garantiza el cumplimento de la Constitución, sino que busca revocar unos derechos que les han sido otorgados a las minorías, utilizando el absurdo planteamiento de que los nueve magistrados de la Corte no pueden tomar decisiones que deban ser tomadas por el pueblo. Si ese raciocinio fuera válido, mejor sería disolver de una vez todos los cuerpos colegiados, los concejos, las asambleas y las cortes mismas.

Sorprende que el Señor Lucio se refiera a los homosexuales de semejante manera, para después decir que, por el simple hecho de ser cristiano, ha sido perseguido por los medios y por algunos sectores de opinión. Déjeme decirle una vez más que está equivocado: uno no puede afirmar que los homosexuales buscan adoptar niños para tenerlos de mascotas, por que son enfermos mentales con vacíos psíquicos y quieren complacer su delirio de ser padres, pretendiendo que no pase nada y que nadie lo contradiga.

Estamos en el siglo XXI: ya no se considera la homosexualidad como una enfermedad y no es ni remotamente aceptable recurrir a ese absurdo. Esto es un asunto de derechos humanos y de respeto a la comunidad LGBTI y a los niños de Colombia, que están esperando ser adoptados y tienen derecho a encontrar un hogar que los acoja, los quiera y a gozar de una niñez digna.

Según datos de 2014, más de 5000 niños estaban a la espera de ser adoptados. ¿Qué les dice a esos niños el señor Lucio? ¿Que van a crecer en un orfanato porque a usted le parece que así debe ser?

A este debate es fundamental agregar que el modelo único de familia heterosexual, que pide Lucio, es cada vez más escaso en Colombia, pues más de la tercera parte de los hogares están dirigidos por madres cabeza de familia. Además, el crecer en el seno de un hogar heteronormativo, compuesto por padre y madre, no es garantía de que se tendrá una niñez equilibrada y digna. Basta con mirar los índices de violencia intrafamiliar y de maltrato infantil que existen. ¡Eso sin contar la cantidad de niños que son producto de violaciones, uno de los peores crímenes de la violencia machista!

Ya es hora de replantear los paradigmas y de respetar los derechos humanos. Pero los derechos de todos, incluidos los de las minorías. Tenemos que ser capaces de poner el bienestar de los niños por encima de los fanatismos religiosos, de la discriminación y de la homofobia.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1850

PORTADA

El hombre de las tulas

SEMANA revela la historia del misterioso personaje que movía la plata en efectivo para pagar sobornos, en el peor escándalo de la Justicia en Colombia.