Lunes, 5 de diciembre de 2016

| 2016/07/09 21:17

¿Cesó la horrible noche?

Después de las polémicas declaraciones del exfiscal Eduardo Montealegre esta semana, se hace cada vez más evidente la importancia de que la Corte Suprema de Justicia cumpla con su trabajo y elija de una vez por todas a su sucesor en el máximo ente acusador.

Federico Gómez Lara.

Sobran los adjetivos para explicar por qué el manejo que se le ha dado a la Fiscalía en los últimos cuatro años ha perjudicado de manera notoria y tangible el sano proceder de la justicia en el país y la imagen que los colombianos tenemos de la misma. No en vano en los más recientes sondeos, ocho de cada 10 consultados no confían en el sistema judicial.

La Fiscalía fue creada en la Constitución del 91 con la clara intención de tener una entidad independiente y libre de todo sesgo político, que se encargara esencialmente de acusar e investigar. Durante el período de Montealegre vimos todo lo contrario. Tuvimos un fiscal dedicado a notificar sus decisiones por los micrófonos de los medios, sin resultados en investigaciones tan importantes como la de Saludcoop y el caso Interbolsa, repartiendo millonarios contratos a sus amigos, así como a algunos exmagistrados del Consejo de Estado que cambiaron la jurisprudencia y votaron para prorrogar su período a cuatro años, empeñado en volverse un protagonista en la arena política y casando peleas en todos los frentes.

Tuvimos también que aguantarnos ver al fiscal, de la mano del Gobierno, aprobar una reestructuración de la entidad que le permitió crear 3.000 nuevos cargos, incrementar considerablemente su presupuesto, crear embajadas de la Fiscalía con personajes que ganan más que el presidente de la República, botar a la caneca 30.000 millones de pesos para fundar una universidad de papel sin medio estudiante ni medio egresado, crear una nómina paralela que en vez de nombrar nuevos investigadores para agilizar la justicia, repartir millonarias corbatas que de nada le sirven al ciudadano de a pie, regalarle más de 4.000 millones de nuestros impuestos a Natalia Springer por un trabajo que según respetados académicos, no pasaría de los 100 millones de pesos bajo ninguna circunstancia, y repartir contratos a periodistas para metérselos al bolsillo. 

No contento con eso, el doctor Montealegre ha movido cielo y tierra para frenar por todos los medios la creación de un tribunal de aforados que acabe de una buena vez con la vergüenza que ha sido la comisión de acusaciones de la Cámara, que no ha emitido un solo fallo en sus más de cien años de existencia.

Desde un punto de vista puramente humano, es entendible que después de semejantes actuaciones, el exfiscal quisiera por un lado, no tener a un juez competente que falle en derecho y que juzgue su accionar como cabeza del ente acusador desde la mirada de la ley, y por el otro, perpetuarse en cuerpo ajeno en la Fiscalía por medio de su segundo a bordo, Jorge Fernando Perdomo, quien estará encargado de la entidad mientras la corte siga sin elegir fiscal en propiedad. Sin embargo, en sus ultimas declaraciones en el programa La Noche de NTN24, tal vez por miedo o por simple rabia, el exfuncionario se salió de casillas y se fue lanza en ristre contra el gobierno de Santos y contra el proceso de paz que tanto había defendido.

¿Cómo entender que un personaje que alcanzó a decir que la refrendación de los acuerdos de paz por parte del pueblo era innecesaria, pues para él buscar la paz estaba dentro de la competencia del presidente, salga hoy a decir que el plebiscito no es más que una excusa para lanzar la candidatura del ministro Juan Fernando Cristo y de Humberto de la Calle, y que se siente además traicionado por el Gobierno? La respuesta es sencilla: Montealegre no perdona, ni perdonará jamás que su amigo y compañero Jorge Perdomo no haya sido incluido en la terna para sucederlo. Y si nos ponemos a analizar las actuaciones de este último en los escasos cuatro meses que lleva a cargo de la entidad, no queda más que dar gracias a Dios por no haber permitido que su nombre fuera sometido a consideración de la Corte para quedarse en ese cargo.

Un fiscal interino no tiene por qué estar gastando millonadas ni nombrando funcionarios en provisionalidad, a quienes por ley, el próximo fiscal tendrá que dejar en sus cargos por al menos seis meses. Aquí, algunas de las joyas de Perdomo: celebró un contrato por más de 1.000 millones de pesos con la empresa Consultorías y Soluciones Aeronáuticas S.A para entrenar los pilotos del lujoso LearJet 60 que compró Montealegre para la fiscalía (aeronave con matricula de la fuerza aérea),  otro por 1.009 millones para mandar funcionarios a EE. U.U y a Londres a estudiar inglés (entre esos la secretaria de Montealegre Helena Brigitte Mari Toro, así como una excoronel de la Policía quien fue jefa de seguridad del ex fiscal y su secretaria Paula Andrea Chavarro). La mermelada de Perdomo también alcanzó para volver a repartir "contraticos" a los exmagistrados que votaron la prórroga del periodo de su jefe. Para Alfonso Vargas 481 millones, para Susana Buitrago 174 millones y para Bertha Lucía Ramírez otros 174 millones. Como si fuera poco, decidió nombrar a nueve mujeres técnicas investigadoras, que son nada más y nada menos que las esposas de sus escoltas. 

Como dije al principio, los hechos hacen innecesarios los adjetivos. De manera que, señores magistrados, tienen en sus manos una baraja de tres candidatos serios para ocupar el segundo cargo más importante de la nación. Así que dejen de reunirse un par de horas cada 15 días y hagan su trabajo. Elijan este lunes y permitan que en la Fiscalía por fin, cese la horrible noche.

@federicogomezla

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