Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2016/10/28 15:21

De la 'casa estudio' a las instituciones

La elección, casi por unanimidad, de Fernando Carrillo como nuevo Procurador General de la Nación le pondrá fin al calvario que vivimos en los últimos 4 años.

Federico Gómez Lara. Foto: Semana.com

Esta vez no quiero hablar de la gestión de Alejandro Ordoñez al frente de dicha entidad, sino del circo que nos tocó ver en los noticieros, protagonizado por las cabezas de los entes de control, Sandra Morelli, Eduardo Montealegre y Ordoñez Maldonado. Por ello, programas como Protagonistas de Nuestra Tele y Gran Hermano, dejaron de ser necesarios, pues el show de la ‘casa estudio‘ se trasladó a las primeras páginas de los periódicos.

Para nuestra desgracia, en esta ocasión no podíamos hacerle caso a la presentadora Andrea Serna y mandar un mensaje de texto a 6565 para sacar del panorama a ninguno de ellos. Y menos podíamos amenazarlos por convivencia. No nos quedó otra alternativa que aguantarnos, casi a diario, las peleas, los fanatismos y las agendas personales de estas figuras. Tuvimos que ver al entonces Fiscal Montealgre persiguiendo a la contralora por que sí, porque un día se levantó de mal genio, o porque no tenía nada qué hacer. Con el débil argumento del sobrecosto del contrato de arrendamiento de la sede de la Contraloría, Montealegre se dedicó a atacar incansablemente a Sandra Morelli hasta que logró sacarla corriendo del país. Todo esto mientras en su Fiscalía se creaban universidades de papel que constituían un claro detrimento patrimonial, se compraban jets privados para disfrute del funcionario, se nombraban embajadores de la Fiscalía que ganaban más que el presidente, se repartían cuantiosos contratos a periodistas y exmagistrados para comprar sus silencios al mejor estilo de la mafia, se hacían nombramientos a dedo y no por meritocracia, se aprobaba una reestructuración desastrosa para el país, y se enviaba a los escoltas y secretarias a estudiar inglés con la plata de nuestros impuestos, para nombrar sólo algunos de los desastres de esa época.

Como si eso fuera poco, tuvimos entonces que ver a Montealegre demandando la reforma a la justicia, e invitando a toda la rama a la rebelión porque, según él, la creación de un tribunal de aforados que juzgara sus actos en derecho, era equivalente a una nueva toma del Palacio. Todo este drama institucional, la sobreexposición en los medios y la necesidad de meter la cucharada en absolutamente todo, fue acompañada de una total inoperancia de la entidad que dirigía. Durante la fiscalía de Montealgre no vimos sino pifias como la de la acusación contra Sigifredo López, exsecuestrado de las FARC, de ser cómplice del secuestro de sus compañeros diputados, o conflictos de interés en casos tan graves como el de Saludcoop, en el que, por supuesto, durante su período ¡no se movió nada!

A ese reality, que solito ya hubiese generado suficiente rating, se le sumó otro participante: el señor Alejandro Ordoñez. Debo decir que conozco al exprocurador y, a pesar de no estar de acuerdo con él en casi nada, es un hombre al que respeto. Sin embargo, creo que en su gestión al frente de la Procuraduría se dejó llevar más de la cuenta por sus creencias religiosas y políticas. Y en una entidad como esa, ello no puede pasar. Además, Ordoñez se dejó meter en el jueguito de Montealegre y cometió el error de cálculo de responder a sus ataques. Esa pelea de niños terminó con el entonces Fiscal diciéndole a Procurador: “espero que las cosas a sus espaldas no se hayan hecho con vaselina.” ¿Qué es eso, por Dios? ¿Es esa la actitud que debemos esperar de los jefes de nuestros organismos de control?

Para fortuna de todos, la victoria contundente de Fernando Carrillo, quien logró frenar la aspiración de Jorge Perdomo, que es como decir Montelagre, pero más flaco y con más pelo, puso de una vez por todas punto final a esta triste situación. Era difícil esperar algo de nuestra justicia cuando sus principales cabezas andaban dedicadas a insultarse, contradecirse y, aun peor, demandarse y perseguirse entre sí.

Ahora la Fiscalía General está en manos de Néstor Humberto Martínez, quien para sorpresa de sus contradictores ha llegado a poner la casa en orden, y ha demostrado desde ya que será un fiscal sereno, alejado en lo posible de los micrófonos y ajustado al derecho y a la ley. Basta con ver lo que ha pasado con Santiago Uribe para saber que eso será así.

De manera que señores Carrillo Florez, Martinez Neira y Maya Villazón: el país espera mucho de ustedes. Y no me cabe duda de que estarán a la altura de esa expectativa. ¡Que llegue la hora de la justicia! No más peleas, ni pataletas. Confiamos en que ustedes se dedicarán a lo que todo el país espera: a perseguir la corruptela; y a ver si la platica se ve y se la dejan de robar para que alcance, en vez de meternos otra reforma tributaria dentro de nada. Así que buen viento y buena mar...

* En Twitter: @federicogomezla

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