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Opinión

  • | 2017/05/10 08:27

    Un referendo de las cavernas

    A la hora de votar, señores congresistas, no se le olvide que todos esos niños que están en albergues de Bienestar Familiar, llegaron ahí porque un padre y una madre (el modelo perfecto de familia según Viviane), los abandonaron.

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La abundancia de los casos de violencia sexual contra nuestros niños y niñas, siempre ha estado presente entre los colombianos. Sin embargo, aunque en el país, desde hace mucho, se reportan más de 40 violaciones al día, hasta hace muy poco, tal vez a raíz del crimen de Yuliana Samboní, este tema ha llegado al centro del debate nacional.

Ese caso, que en su contenido tuvo razones de sobra para estremecer al país, hizo que la gente empezara a entrar en conciencia con el tema. Lo triste es que ahora cada vez que nos enteramos de una nueva violación, las redes sociales se paralizan con mensajes de apoyo e indignación, y los políticos se pronuncian condenando el hecho, pero las acciones para hacerle frente a este fenómeno no van mucho más allá.

Lo cierto es que las declaraciones en los medios, los mensajes en Twitter y en Facebook, la columnas de opinión y la sobreexposición en los noticieros, de nada sirven si no vienen acompañados de acciones contundentes de los dirigentes que en efecto tienen en sus manos el futuro y el bienestar de nuestros niños. Pues bien, la Comisión Primera de la Cámara de Representantes tiene un oportunidad contundente para demostrar que los derechos de los más vulnerables están por encima del fanatismo y la politiquería.

Los integrantes de esa Comisión tendrán en sus manos la aprobación del referendo para frenar la adopción por parte de hombres o mujeres solteros, y parejas del mismo sexo. Esta iniciativa promovida por la Senadora Viviane Morales y su esposo, no solamente es a todas luces inconstitucional, homofóbica, fanática, arcaica, miserable y retardataria, y parece venir más del cerebro de un cavernícola que de una congresista que se dice Liberal, sino que representa, tal vez, una de las jugarretas políticas más descaradas de los últimos tiempos.

Para ningún colombiano resulta novedoso o extraño ver a los políticos cambiar de opinión, de ideales, de principios, de partido y de bandera, con tal de hacerse elegir y luego perpetuarse en el poder a como de lugar. Sin embargo, con el reciente descubrimiento del poder del llamado voto cristiano, la cosa se salió de madre. Ahora resulta que el Centro Democrático hace su convención en una iglesia, que Alejandro Ordóñez es una santa paloma y el elegido por Dios para salvaguardar la moral, y que Viviane Morales y la joya de su esposo invitan a la oración y al ayuno a los fieles de la iglesia para que con sus rezos los ayuden a pasar un referendo, que además de discriminar a una buena parte de la población (nada menos que a un tercio de los hogares del país que tiene a las madres como cabeza de familia), pisotea los derechos de los niños por cuenta de un fanatismo que raya en la locura.

La estrategia no es tan profunda ni elaborada. Se trata simplemente de echar mano del fanatismo religioso que tanta acogida tiene entre los colombianos, e inventarse un referendo que toque las fibras más profundas del miedo, de la homofobia, del odio y la discriminación. Aunque hemos visto muchos ejemplos en las urnas, de cómo el odio y la religión son armas políticas mucho más fuertes que cualesquiera otras, este caso sobresale en su bajeza por buscar beneficios electorales a costa del sufrimiento y del abandono de los niños.

Así las cosas, mañana nos daremos cuenta de qué material están hechos nuestros congresistas. Vamos a ver a cuántos de ellos realmente les duele lo que está pasando en Colombia con los niños; vamos a ver si esos mensajes y caras de tristeza que ponen cada que algún bárbaro viola y maltrata a un menor, son gestos verdaderos o politiquería barata. Es difícil entender que en un país en el que los casos de violación son el pan de cada día, el Congreso esté invirtiendo su tiempo no en buscar soluciones para los niños y niñas que no tienen una familia y que van por el mundo a su suerte, expuestos a toda clase de peligros, sino discutiendo la aprobación de un referendo para negarles un hogar.

A la hora de votar, señores congresistas, no se le olvide que todos esos niños que están en albergues de Bienestar Familiar, llegaron ahí porque un padre y una madre (el modelo perfecto de familia según Viviane), los abandonaron. No se les olvide que, en nuestro país, la inmensa mayoría de las familias no están compuestas por papá y mamá. No se les olvide que un porcentaje muy alto de los crímenes de violencia sexual contra los niños son perpetrados por miembros de su propia familia. Y no se les olvide que si votan de manera afirmativa ese esperpento, le están negando a miles de niños la posibilidad de tener un hogar que los acoja con amor y los cuide.

Demuéstrenle a sus electores de qué están hechos y por qué están ahí sentados. ¡Hagan algo! Usen su poder para lo que toca y actúen a ver si algún día la cosa es diferente. Yo sé que los votos son lo que a ustedes los mueve. Pero piensen que por su falta de valor en este tema, en el que a ciencia cierta no han hecho un carajo, mientras yo escribí está columna en Colombia violaron cuatro niños que, si ustedes lo permiten, en vez de estar siendo abusados, podrían estar en un hogar sano y amoroso haciendo tareas con su mamá, o con sus dos papás, o con sus dos mamás…

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