Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 2016/05/20 10:19

Peñalosa: sin zanahoria y con garrote

En materia de movilidad hay buenas intenciones, un diagnóstico preciso, pero sin metas concretas ni plata.

Fernando Rojas. Foto: León Darío Peláez

La administración Peñalosa en movilidad es sin zanahoria pero con todo el garrote. En su plan de desarrollo hay una apuesta gaseosa por el transporte público y dos artículos que son una declaración de guerra contra el carro, que no mejorarán la movilidad de la ciudad.

En estos momentos se lleva a cabo la discusión del plan de desarrollo “Bogotá Mejor para Todos”, la carta de navegación del gobierno Peñalosa y de la ciudad entre 2016 y 2020. En materia de movilidad hay buenas intenciones, un diagnóstico preciso, pero sin metas concretas ni plata. El 64% de los recursos para financiar las inversiones en movilidad provienen de alianzas público privadas inciertas, de la venta de la ETB y de la financiación del metro.

Lo que sí tiene el plan son por lo menos 34 micos (https://www.youtube.com/watch?v=97k2lEFpSt8). Yo quiero detenerme en dos de ellos: el artículo 71 establece un pago voluntario para circular libremente durante el pico y placa. Y el artículo 73 establece un pago adicional por estacionar en un parqueadero.

Sobre este tema quiero llamar la atención de la administración Peñalosa.

La medida de pagar para sacar el carro en pico y placa, así sea voluntario, es una medida clasista que no ayudará a mejorar la movilidad de la ciudad. Solo quienes tienen mayores ingresos podrán cubrir este pago, mientras que a los demás les aplicará la medida tal y como esta. Además, este pago que propone la administración no acabará con la congestión, al contrario, serán más carros en la calle. Eso significa que los bogotanos pagarían entre 3 y 4 millones de pesos adicionales al año, para poder ir en el trancón.

Imponer una contribución a los parqueaderos, que podría llegar hasta los $4.000, llevará a que los dueños de carros y las motos parqueen en la calle y sobre los andenes. Esto no sólo reducirá la velocidad en las vías sino que pondrá en mayor riesgo la vida de los peatones en el espacio público. Esta contribución es un castigo a quienes cumplen la norma y parquean donde se debe.

Ninguna de las dos evitará que la gente se baje del transporte público para comprar carro o moto. De acuerdo con un estudio de Julián Andrés Gómez y Catalina Obando, (http://www.scielo.org.co/pdf/ring/n40/n40a02.pdf), publicado en 2014, al comparar los ingresos de los bogotanos entre 1995 y 2011 se evidencia, sin excepción, que al aumentar el nivel de ingreso de los hogares, aumenta el uso de carros y motos.

Soy usuario frecuente de transmilenio. Al igual que millones de bogotanos, todos los días intento encontrar cómo acomodarme dentro de un bus rojo para ir a mi trabajo o para volver a casa. Y debo confesar que en varias ocasiones, las demoras, los apretujes y el hacinamiento me han llevado a pensar en que no quiero más eso; en que soy un buen ciudadano, pago mi pasaje, respeto las normas y por tanto merezco un trato digno. Luego veo el trancón de carros y se me pasa.

Pero esto no le sucede a todo el mundo.

Como lo reconoce la misma administración en el diagnóstico que presenta en el plan, “la ciudadanía está insatisfecha con la calidad del servicio: apenas 19% reporta estar satisfecho con el transporte troncal, 32% con el zonal y 43% con el colectivo tradicional. Se ha perdido la cuarta parte de los viajes en transporte público en los últimos 15 años.” Es que el número de carros y motos ha aumentado vertiginosamente: entre 2002 y 2014 pasamos de tener 400 mil carros a cerca de 1.500.000; y de tener 16 mil motos a 424.000.

Bogotá necesita con urgencia una política de estacionamiento que responda a las necesidades de la ciudad. Si el alcalde quiere que las personas dejen de usar el carro y la moto, debería tener una apuesta mucho más sólida para mejorar la calidad, cobertura y seguridad en el transporte público. Al mismo tiempo, debería trabajar en acciones concretas para resolver los problemas y amenazas que afectan todos días a quienes se mueven en bicicleta  (http://juancarlosflorezrindecuentas.blogspot.com.co/2016/03/los-10-problemas-de-la-bicicleta-en.html). Y debería poner al peatón como prioridad.

Hoy, en el plan de desarrollo, ninguna de estas cosas sucede. 

*Politólogo con maestrías en gestión urbana e historia.

@ferrojasparra

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