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Opinión

  • | 2013/10/28 00:00

    De fiscal acusador, a fiscal acusado

    ¿Quién entiende que durante la administración del fiscal Osorio supuestamente se engavetaran expedientes con iguales pruebas a las que aparecen hoy condenando a los parapolíticos?

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Tras llamar a juicio a la exsenadora Piedad Zuccardi, la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia compulsó copias a la Comisión de Acusación de la Cámara de Representantes para que, una vez más, se indague al exfiscal general Luis Camilo Osorio por sus muy probables vínculos con el paramilitarismo. Tales señalados nexos ya tienen de tiempo atrás su empolvado archivo con otras tres acusaciones más, aparentemente todas ellas durmiendo el sueño de los justos en dicha Comisión, más conocida por la gente como la “Comisión de absoluciones”.   

El doctor Osorio es el mismo que, como lo afirmara hace algún tiempo María Jimena Duzán, el expresidente Uribe en un gesto supremo de coincidencia ideológica y fidelidad personal con él, sugiriera que por su transparencia y eficacia debería ser clonado. ¡Hágame el favor!

Igualmente, es el mismo de quien la doctora Marcela Roldán, exfiscal delegada ante los jueces penales especializados aseverara entre otras cosas, las siguientes:

"Llamé a indagatoria a los generales Del Río y Millán y les dicté medida de aseguramiento como determinadores del delito de falsa denuncia… Llegó el fiscal Luis Camilo Osorio e inmediatamente ocurrió el despido del coordinador de la Unidad Nacional de Derechos Humanos, y de los fiscales que llevaban el proceso de los generales por paramilitarismo. Entonces me dije: “sigo yo”… luego, el fiscal Osorio me pidió el proceso para enviarlo a un fiscal delegado ante la Corte Suprema de Justicia, quien sugirió que yo continuara con este. El proceso regresó a mis manos… Días después me enviaron a un reemplazo a la Fiscalía Delegada ante el Tribunal. Después repartieron el proceso a una fiscal de la Unidad de Derechos Humanos, que cesó procedimiento a los generales. Con un argumento absurdo: como ya habían sido condenadas dos personas como autores materiales de la falsa denuncia, los generales no tenían nada que ver… Cuando volví de vacaciones, me declararon insubsistente… Lo que vimos es que el general Rito Alejo del Río sí estaba involucrado con el paramilitarismo y en la época del doctor Osorio ocurrieron muchas cosas que no me permitieron continuar investigando… Del contexto que rodeó a la Fiscalía en la administración del doctor Osorio se debe hacer una lectura y el país tiene que conocerla. Todos y cada uno de los fiscales que salimos entonces, tenemos una explicación que motivó la declaratoria de nuestra insubsistencia. Yo creo que el país aún no ha dimensionado la fuerza devastadora de ese señor Osorio a su paso por la Fiscalía…".

Después de la contundencia de estas revelaciones, bien vale la pena hacer un breve repaso de lo que significó el fiscal Osorio durante su paso por la fiscalía entre el 2001 y el 2005, volviendo con lo que yo ya había manifestado al respecto en un diario digital de España, en donde advertía de su manera “relajada” de desempeñarse en su cargo a sabiendas de que era nada más y nada menos que la cabeza del organismo facultado para investigar y acusar ante la justicia todos los crímenes que habían cometido y venían cometiendo las hordas sanguinarias del paramilitarismo en Colombia. 

Nos daba la impresión por aquella época de que Luis Camilo Osorio frente a las más graves denuncias pasaba de "agache", o simplemente hacía mutis por el foro para, de pronto, no contaminar su posición y prestigio profundizando en la investigación de tan escabrosas acusaciones, o como lo expresó este 23 de octubre en comunicado a la prensa, para “no deshonrar la dignidad del cargo”. 

Su paso por el ente acusador podría resumirse como los tiempos en que el silencio y las omisiones avergonzaban a una Colombia abrumada por la violencia paramilitar de la cual él, y sin disculpa alguna, tenía que haber estado cabalmente informado y documentado. 

Y hay algo que el país debería recordar y, por supuesto, sacar de nuevo a la luz de la campaña electoral que se avecina volviéndolo a reprobar. Su amigo, el presidente Uribe, como premio a su impecable “gestión”, tan pronto abandonó el cargo lo nombró embajador en Italia, Grecia, Malta, Chipre, San Marino, y ante la FAO, entre el 2005 y 2006, para luego seguirlo enalteciendo en el 2006 con la Embajada de Colombia en México. Al igual que lo hiciera, también premiándoles sus “aportes” a la democracia, con el “buen muchacho” del DAS, Jorge Noguera, en Milán, y con el sombrío Salvador Arana en la embajada de Chile.

Y para colmo, como ya lo he reiterado en otros medios, ¿Quién entiende que durante la administración de Osorio, con iguales pruebas como las que aparecen hoy sustentando encarcelamientos, juicios y condenas a políticos y parlamentarios, no se profundizara en el esclarecimiento de aquellos hechos y por el contrario, por ejemplo, como se sabe, se archivaran casos como el del ex gobernador Salvador Arana sin valorar evidencias ni compulsar copias ante la Corte?

Pueda ser que la hora de ahora sea la definitiva hora de hacer justicia con quien, obligado a aplicarla, presumiblemente no lo hizo, pasando esta vez, de fiscal acusador, a fiscal acusado. 

guribe3@gmail.com 
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