Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

Opinión

  • | 2015/03/09 10:00

    Fiscalía: Un paso adelante, dos pasos atrás

    O la Fiscalía y la Unidad Nacional de Protección se ponen de acuerdo en cómo actuar conjuntamente cuando amenazan periodistas, o los van a seguir matando.

COMPARTIR

En las últimas tres semanas fueron asesinados Luis Peralta, director de la emisora Linda Estéreo en El Doncello, Caquetá, y Edgar Quintero, reportero de la emisora Radio Luna en Palmira, Valle. Hay que devolverse hasta el 2006 para buscar un momento en que se haya vivido una situación más grave en materia de violencia contra el periodismo en Colombia. Ese año fueron asesinados tres periodistas por razones de oficio. Ya casi se iguala esa cifra y eso que apenas estamos a comienzos de marzo.

Después de visitar El Doncello, la Fundación Para la Libertad de Prensa (FLIP) cree que el crimen estuvo motivado por la labor periodística de Peralta, quien se caracterizaba por hablar de temas de corrupción y contratación estatal. El caso preocupa pues la emisora en donde trabajaba dejó de emitir contenido periodístico desde el homicidio. A pesar de ser tal vez la radio más escuchada en cinco municipios del norte de Caquetá, actualmente sólo está transmitiendo música. Esta situación debe tener muy contentos a los autores intelectuales del delito.
 
Pero más allá de ilustrar cómo se afecta el derecho colectivo a estar informados, el caso de Peralta muestra las fallas estructurales en el Estado que le impiden cumplir su obligación de proteger a los periodistas. Días antes de ser ultimado, Peralta denunció las amenazas de las que estaba siendo víctima, pero dejémonos de pendejadas: le mamaron gallo.
 
Las autoridades no desconocían los riesgos que tenía la emisora Linda Estéreo. En el 2010 comenzaron a circular rumores en El Doncello que sugerían a sus habitantes no acercarse a la emisora porque “algo malo va a pasar”. Efectivamente, al poco tiempo un artefacto explosivo cargado con anfo fue desactivado a la entrada de la emisora antes de causar daño. Según documentó la FLIP, al día siguiente Peralta dijo en su programa de radio que si el problema era él, que lo mataran pero que “no tenían que volar la emisora, ni medio pueblo y tampoco matar a sus familiares y otros periodistas”.

El seis de febrero de este año, una señora que trabajaba con Peralta en la emisora recibió un mensaje de voz en su celular. Era una vecina diciéndole que le advirtieron que no fuera a pasar en frente de la emisora porque “iba a pasar algo”. Según conoció la FLIP, Peralta solicitó protección a la Policía y después fue a hablar con el Fiscal de El Doncello quien le dijo que la amenaza era vaga y que no valía la pena hacer la denuncia. Esto contradice la versión de la Fiscalía de El Doncello que asegura que se le pidió a Peralta “volver más tarde” pues estaban muy ocupados. Frente al rechazo, Peralta viajó hasta Florencia a poner el caso en conocimiento de la Fiscalía Seccional, pero el Fiscal que lo atendió allá, no encontró motivo suficiente para dar impulso a la noticia criminal. Según le contó a la FLIP una fuente cercana al caso, Peralta reclamó al Fiscal por su actitud lo que habría ocasionado una discusión entre los dos. Los hijos de Peralta aseguran que en Florencia tampoco le quisieron recibir la denuncia.  

De comprobarse esa versión, se trataría de una falla gravísima por parte de la Fiscalía. Dos días después del altercado en Florencia, Peralta fue abaleado por un sicario al frente de la emisora, en el mismo sitio en donde fue desactivada la bomba en el año 2010.

Un oficial de alto rango de la Policía en Caquetá dijo a la FLIP que el contenido de la amenaza era demasiado general, y que no podía interpretarse necesariamente como una agresión en contra de Peralta, pues en el sector existen otros locales y transitan otras personas. Puede que tenga razón, ¡pero es que precisamente por eso es tan importante tomar en serio esos casos! muchas amenazas a periodistas tratan de sembrar esas dudas en la persona agredida “¿será que de verdad me están amenazando o me estoy volviendo paranoico?” Ese tipo de amenazas busca que las autoridades reaccionen de la misma manera, que piensen que no se trata de una amenaza real, sino de un chisme, un rumor o temores sin fundamento.

Ese oficial dijo a la FLIP que avisó a la Unidad Nacional de Protección (UNP) sobre la situación de Peralta, pero antes de que esta reaccionara, Peralta ya había sido abaleado por un sicario.

Desde que las organizaciones internacionales de libertad de expresión comenzaron a elaborar índices de libertad de prensa hace casi cuatro décadas, Colombia se ubicó en los peores lugares a nivel mundial. Usualmente disputando un segundo o tercer peor puesto con países como Ruanda, Argelia o Bosnia (antes de 1992 parte de la antigua Yugoslavia). Esto obedecía al alto número de periodistas asesinados en Colombia anualmente por razones de su oficio que en 1991 llegó a ser 14 y que en el 2002 todavía llegaba a 10. Desde entonces, la cifra nacional fue reduciéndose mientras que la de países como Afganistán, Honduras, y México fue aumentando. El último Índice de Impunidad Global publicado en el 2014 por el Comité Para la Protección de Periodistas en Nueva York dice que Colombia es el octavo país más “mortífero” para ejercer la profesión.

El Estado ha tratado de salir de esos vergonzosos lugares. Además de la implementación de un programa de protección a periodistas a principios de siglo, en el 2009 fueron condenados dos autores materiales por el homicidio de Orlando Sierra en Manizales. Cuatro años después el proceso de Justicia y Paz logró una sentencia en la que se incluye el asesinato de un periodista: “Julián Bolívar” fue condenado por el asesinato de José Emeterio Rivas en Barrancabermeja. Cinco años después, fue condenado un ex - subdirector de operaciones del DAS por el delito de tortura psicológica en contra de la periodista Claudia Julieta Duque. En diciembre de 2014 fue condenado un ex alcalde de Magangué por el homicidio de Rafael Prins. Finalmente, dentro del proceso de Justicia y Paz la Fiscalía tiene información preliminar de otros 20 homicidios a periodistas que posiblemente fueron cometidos por razones de oficio. Ojalá en los próximos años conozcamos las sentencias que aclaren la verdad sobre esos hechos.

Y claro, no es un asunto menor que recientemente se haya capturado a quien las autoridades creen, podría tratarse del autor material del homicidio de Peralta.

Pero estos avances se ven empañados si se comparan con el universo de 143 periodistas asesinados por razones de oficio desde el año 1977. Y aún más empañados por la falta de coordinación entre las instituciones encargadas de proteger a los periodistas ¡No hay derecho que no le reciban una denuncia a un periodista que trabajaba en una emisora a la que ya le habían puesto una bomba! La Fiscalía tiene que tomar seriamente las amenazas a periodistas y ponerse de acuerdo con la Unidad Nacional de Protección para proteger al amenazado mientras se avanza en la investigación penal. De momento, pareciera que cada institución anda por su lado, caminando hacia el frente como caballos con tapaojos sin ver qué está pasando a su alrededor.

Tal vez así el General Palomino no estaría anunciando en Twitter la captura del presunto asesino de Peralta sino de los autores materiales de la amenaza. Eso sería un gran paso.

*Sebastián Salamanca es abogado y máster en periodismo. Coordina el Proyecto Antonio Nariño en defensa de la libertad de expresión.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1842

PORTADA

La voltereta de la Corte con el proceso de Andrade

Los tres delitos por los cuales la Corte Suprema procesaba al senador se esfumaron con la llegada del abogado Gustavo Moreno, hoy ‘ad portas’ de ser extraditado. SEMANA revela la historia secreta de ese reversazo.