Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1991/12/30 00:00

FLOR DE UN DIA

¿Qué tendrá el bipartidismo colombinao, que incluso ahora, sin las gabelas de antes, logra peder y recuperar ciclicamente la fidelidad del electorado?

FLOR DE UN DIA

COMO ES DE VOLATIL LA OPINION PUblica! Hace apenas un año un hombre recien bajado del monte, llegado al liderazgo de su movimiento por la casualidad de la muerte de los que estaban por encima, y desconocido totalmente para la opinión pública en el plano político, llamado Antonio Navarro Wolf, llegó a convencer al país de que estaba a punto de tomarse el poder por la buenas.
Inicialmente las encuestas, un mes antes de la Constituyente, le daban más del 40 por ciento de la votación. Y las encuestas, así el país este ahora convencido de lo contrarioS, no mienten: Navarro tenía el 40 por ciento. Pero fue desinflándose como bomba de gas en el cuarto de un niño, que anochecen pegadas al techo, y amanecen desmayadas en el piso. El M-19 efectivamente se desinfló, pero aún así logró arrastrar para la Constituyente la no bobadita del 26 por ciento de la votación, y todos llegamos a pensar que el bipartidismo había quedado herido de muerte en Colombia.
Escasamente un año después en las elecciones para Congreso, el movimiento de Navarro sólo logró captar la mitad de su mitad anterior, cuando su líder esperaba por lo menos el doble. Y con ello se vino a cumplir el sino que las nuevas fuerzas políticas han tenido en la historia colombiana: que sólo son flor de un día.
Le sucedió al MRL, a Gaitán, a Galán, y cuando parecía que por primera vez no iba a ser así le sucedió al M-19. Los líderes de cada una de estas disidencias han tenido que pagarle su peaje al bipartidismo, y sólo así lograron despegar políticamente hacia una dimensión nacional. Los politólogos, que por estos días andan tan heridos por la controversia que se ha formado en torno a si son más bien adivinólogos, bobólogos o carretólogos, deberían concentrar sus esfuerzos en resolver el gran interrogante que arroja la maldición de efímeras que ha caído sobre las disidencias políticas en Colombia. ¿Qué tendrán nuestros partidos tradicionales, hoy por hoy sin las gabelas de antaño (como gobernaciones y alcaldías, que antes eran vara de premios) que logran perder y recuperar cíclicamente la fidelidad del electorado?
¿Por cuenta de esa terca vocación hacia la supervivencia, nuestros partidos tradicionales lograron frenar hace un mes lo que hace un año parecía irremediable: que el M-19 se posesionara definitivamente como alternativa electoral, cosa que hoy, a menos de que suceda algo extraordinario, parece superada.
Actualmente, casi a nadie se le ocurre la posibilidad de que Navarro sea un rival peligroso para Ernesto Samper. Para la opinión pública la amenaza del M-19 ha pasado a ser un recuerdo. El miedo que Navarro despertaba antes en el seno del sistema se ha transformado en desdén, que curiosamente no inspira solamente en su archi enemigo del pasado, el sistema, sino también en el interior de su propio movimiento.
En entrevista reciente con SEMANA, uno de sus principales lugartenientes, Carlos Alonso Lucio, afirma que el hecho de que el M-19 hubiera llegado al Senado con nombres como el arcaico de Mario Laserna y la ficha del grupo Santo Domingo, Pedro Bonet, significa que el movimiento

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