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Opinión

  • | 2007/12/01 00:00

    Gasolina a la candela

    Una discusión entre Carlos Gaviria y Luis Carlos Restrepo, vista desde Venezuela, parece arrumacos de enamorados

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En esa cosa amorfa que es el Movimiento Bolivariano hay desde empresarios corruptos que se aprovechan de las distorsiones de la economía venezolana y se vuelven millonarios de la noche a la mañana, hasta revolucionarios austeros y violentos que tienen el moralismo sanguinario de un Robespierre (el incorruptible) y no ven la hora de cerrar periódicos y canales de televisión, de expropiar empresas privadas y, si es necesario, de pasar por las armas a todos aquellos que se opongan a ese proyecto. El gobierno de Venezuela en este momento es un sancocho. Allí tienen cabida soñadores con ansias de justicia, que merecen respeto, pero también mafiosos que trafican con alimentos y hasta con personas para aprovecharse de la diferencia que hay entre el dólar oficial y el dólar al cambio negro.

Les explico con un ejemplo de qué manera uno de estos corruptos se gana medio millón de dólares al mes sin tener una empresa que produzca nada que se pueda coger con las manos. Simplemente hace lo siguiente: ofrece un viaje gratis de dos días a Aruba, a todo el que lo quiera hacer. Parece mentira, pero es verdad: el mafioso no cobra ni un centavo y paga el vuelo, más una noche de hotel con desayuno incluido. Lo único que deben hacer los viajeros es cederle su cupo anual de divisas (5.000 dólares) al cambio oficial, al que todo ciudadano tiene derecho.

El empresario hace vuelos chárter de 20 personas cada uno. Por cada vuelo puede sacar a un paraíso fiscal (banco off-shore) la suma de 100.000 dólares, que paga en Venezuela al cambio legal: 2.150 bolívares, es decir, 215 millones de bolívares. Esos dólares ya situados en un banco seguro los vende luego al cambio en negro ya sea a un capitalista que quiere sacar su dinero o a un funcionario bolivariano corrupto que quiere asegurar su futuro con una alcancía en el exterior. Los 100.000 dólares limpios afuera son pagados en Caracas 620 millones de bolívares. Ganancia bruta: 405 millones de bolívares. Menos: gastos de viaje, hotel, pasaportes y comida, 55 millones. Ganancia neta: 350 millones por viaje. El mafioso organiza como mínimo 10 viajes al mes, y así se pone unas entradas mensuales de medio millón de dólares.

Otro dato: para sacar los pasaportes de esos turistas que nunca han viajado, hay peces gordos del gobierno bolivariano que ayudan poniendo funcionarios de pasaportes en la propia oficina del mafioso, y el trámite que ordinariamente puede durar meses, con este "empresario del turismo" dura unas pocas horas. Por cosas como la anterior, los gastos de los venezolanos por viajes al extranjero han pasado de 900 millones de dólares en el año 2006, a más de 3.500 millones este año.

Si el anterior es el ejemplo del bolivariano corrupto, pueden entrar a la página de aporrea.org para leer a los ideólogos del chavismo puro, duro y salvaje. Allí podrán encontrar artículos, por ejemplo, donde se dice que las Farc es un grupo bolivariano que lucha por la libertad de Colombia, que el acuerdo humanitario es en realidad un canje entre "prisioneros de guerra" (en eso quedan convertidos Íngrid, Clara Rojas y su hijo Emmanuel, en prisioneros de guerra, no en secuestrados), y la cosa llega hasta el extremo de declarar que, como Uribe es un fascista -y como según el mismo presidente Chávez los fascistas no son seres humanos-, lo único que se puede hacer con él es armarse en su contra y exterminar a la oligarquía colombiana. Pura incitación a la violencia. A este nivel de fanatismo ha llegado la retórica bolivariana.

Lo que se vive en Colombia cuando se enfrentan los partidarios del Polo y los defensores del gobierno de Uribe parecen caricias cuando uno lee los periódicos chavistas o antichavistas en Venezuela. Entre ellos es normal el insulto y se tratan de "imbéciles chavistas subnormales" y, "cerdos del Imperio", "zambo asqueroso" y "escuálido de mierda". Una discusión entre Carlos Gaviria y Luis Carlos Restrepo, vista desde Venezuela, parecen arrumacos entre un par de enamorados. Hasta las palabras incendiarias de Chávez y las furias con la cara brotada de Uribe, son poca cosa comparado con lo que se lee en las páginas semioficiales del régimen bolivariano.

Pues bien, en ese pantanero nos estábamos metiendo con la intermediación bondadosa y desinteresada del vecino de al lado. Para desgracia de las familias de los secuestrados, tengo que reconocer que hizo bien el gobierno en suspender algo que empezó mal y que quizá hubiera podido terminar con la liberación de unos pocos "prisioneros de guerra", pero que a cambio iba a ensuciar nuestro país (ya de por sí bastante sucio) con el peor enredo ideológico de este continente. No nos faltaría sino eso: meter en nuestro ya bien convulsionado país, también el movimiento bolivariano de al lado. Meter a Chávez aquí era como echarle gasolina a la candela que ya vivimos. Si sin entrar siquiera estamos en este lío del demonio, qué tal que lo hubieran dejado meterse del todo.
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