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Opinión

  • | 2017/05/10 14:48

    Mi pensamiento ateo…¡Gracias a Dios!

    El referendo cristiano quiere pasar por alto la ley, la jurisprudencia y el derecho de las minorías.

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Los feligreses de las diferentes iglesias pudieran estar poniendo en jaque el orden jurídico predeterminado por la ley, o en su defecto, por la jurisprudencia.

Hemos visto el debate propuesto por cristianos que pretenden conseguir a través de una sentencia judicial bajar una cruz de madera instalada en la Sala Plena de la Corte Constitucional.

El ex Procurador Ordóñez intentó tumbar de sus puestos a quienes por tener un pensamiento de izquierda, casi sinónimo de impío, no actuaban religiosamente como él.

Viviane Morales aspira a contar con la unión de moros y cristianos, católicos, ortodoxos y otros miembros de congregaciones espirituales para prohibir la adopción de parejas homosexuales en contravía de la jurisprudencia de la Corte Constitucional.

A su vez, una organización de ateos elevó un derecho de petición a la Gobernación de Cundinamarca porque en sus instalaciones se celebran misas católicas, fundamentando su petitorio en la neutralidad estatal en las actividades públicas y el Estado pluralista en materia religiosa.

Estos hechos, ponen en peligro la garantía constitucional al ejercicio de la libertad religiosa en Colombia, aunque en principio, existe una posición pacífica entre unos y otros devotos, y con los que no tienen un credo, en cuanto existe el deber de neutralidad de las autoridades frente a las manifestaciones religiosas.

En ese sentido, la Corte Constitucional en la Sentencia T-832/11, estableció el principio de separación entre las Iglesias y el Estado, “el cual exige neutralidad de las autoridades frente a las manifestaciones religiosas e impide que el Estado adhiera o promueva una religión.”

Por ejemplo, en la Sentencia C-350 de 1994, la Corte declaró inexequible el artículo 2 de la Ley 1ª de 1952, la cual prescribía que cada año se renovaba la consagración oficial de la República de Colombia al Sagrado Corazón de Jesús por intermedio del Presidente de la República o un representante suyo, en ceremonia a verificarse el día en que se conmemorara la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús.

La Corte dijo que: 1) la Constitución de 1991 establece el carácter pluralista del Estado social de derecho colombiano; 2) Se excluye cualquier forma de confesionalismo; 3) Consagra la plena libertad religiosa y el tratamiento igualitario de todas las confesiones religiosas; 4) Hay una separación entre el Estado Laico y las Iglesias.

También es pacífica la posición en cuanto a que el Estado colombiano tiene un carácter laico que implica neutralidad en la promoción de las religiones en el país. La Corte en relación con este postulado señaló que “la libertad religiosa sólo puede lograrse sobre el supuesto de que quien profesa ciertas creencias religiosas o unas determinadas convicciones morales tiene derecho a proclamarlas, a difundirlas, a defenderlas, a practicar lo que de ellas se desprende, y a la inalienabilidad de su propia esfera de pensamiento, de modo tal que ni el Estado, ni los particulares, ni institución alguna puede invadirla para forzar cambios de perspectiva, ni para molestar o perseguir al sujeto por razón de aquéllas, ni para censurarlas, ni con el objeto de compelirlo a revelarlas, y menos con el fin de obligarlo a actuar contra su conciencia.”

Pero si bien existe pluralismo religioso y las autoridades deben observar imparcialidad frente a la libertad religiosa de cada individuo, también es cierto que no se puede caer en fundamentalismos que le hacen daño a la paz y la tranquilidad ciudadana porque podrían decaer en una nueva forma de violencia en el país.

La Senadora Vivian Morales, que representa a la autoridad desde la rama legislativa, utiliza la religión como arma discriminatoria para imponer políticas públicas con licencia para eclipsar a los grupos minoritarios.

El referendo cristiano quiere pasar por alto la ley, la jurisprudencia y el derecho de las minorías.

Olvida la Senadora Morales que la Ley 133 de 1994 le impone un límite al ejercicio de los derechos dimanantes de la libertad religiosa y de cultos: “la protección del derecho de los demás al ejercicio de sus libertades públicas y los derechos fundamentales...”.


Bendiciones…


(*) Gutierrez Morad & Calderón España - Abogados Constitucionalistas.

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