Sábado, 25 de octubre de 2014

| 2013/06/01 00:00

Germán, Juan y Ernesto

El secretario general de la Presidencia, Juan Mesa, acercó a Juan Manuel Santos con Ernesto Samper. Ahora Samper y Germán Vargas son nuevos mejores amigos. Germán, Juan y Ernesto puestos juntos asustan.

Una era la misión de Juan Mesa como secretario general de la Presidencia; otra su obsesión personal. Mesa logró ganarse la confianza del presidente Santos, se convirtió rápidamente en el poder detrás del poder y una vez posicionado como uno de los pocos que le hablan al oído a su jefe, logró su cometido más íntimo: arreglar las malas relaciones que el actual mandatario tenía con el expresidente Ernesto Samper desde las épocas del proceso 8.000.

Poco a poco los fue acercando hasta convertirlos en auténticos aliados, como reconoció Samper públicamente sin que haya sido desmentido por Santos.

El `presidente gordito’, como le decía Jaime Garzón, se precia de ser padrino del ministro de las TIC, es dueño de la canciller, puso a su hijo Miguel como viceministro de justicia y, sobre todo, tiene infiltrado en el corazón presidencial a Juan Mesa, el hombre que también lo acercó al otro protagonista de esta historia: Germán Vargas Lleras.

En una de esas volteretas de nuestra política, Samper y Vargas Lleras terminaron de nuevos mejores amigos. De esa poderosa alianza resultó recientemente el nombre de Mónica de Greiff como presidenta de la Cámara de Comercio de Bogotá y es de esa sociedad estratégica de donde sale el famoso trino de Samper diciendo que Santos ya tiene una llanta de repuesto de lujo, dándole la bienvenida al exministro de vivienda a la política electoral.

En Palacio de Nariño, Santos, por su parte, se quedó más bien solo. Sin Juan Carlos Pinzón o Federico Renjifo a mano –gente en la que de verdad podía confiar-, terminó en los brazos de una trinca con intereses propios que ahora parecen alineados con los del primer mandatario, pero que en cualquier momento pueden cambiar.

El trío dinámico, integrado por Germán, Juan y Ernesto, tomó vuelo cuando el presidente Santos, en una decisión exprés –que ni siquiera consultó como lo hacía antes con el expresidente César Gaviria–, se animó a anunciar su interés reeleccionista y a nombrar en la Fundación Buen Gobierno a dos de ellos.

Santos, que no es tonto, amarró a Vargas temporalmente a su causa reeleccionista. La pregunta es si Germán, Juan y Ernesto terminarán arrinconando al presidente y quedándose con la batuta.

Porque lo cierto es que las lealtades en política no existen. Vargas Lleras se le escurrió a Horacio Serpa cuando de ser su jefe de debate pasó en un santiamén a formalizar una alianza con Álvaro Uribe en 2002. Luego peleó con Uribe y terminó unido a Santos. ¿Qué garantiza que no acabe dándole la espalda al actual mandatario?

Conviene, finalmente, que Santos le diga claramente al país si se siente cómodo con el abrazo de Ernesto Samper, sobre todo ahora cuando el ‘heredero del cartel de Cali’, William Rodríguez, confirmó a la justicia que la mafia financió la campaña presidencial del candidato ganador en 1994.

Germán, Juan y Ernesto son tres nombres que puestos juntos asustan.


Twitter: @JoseMAcevedo

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