Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2016/10/29 18:35

Vargas Lleras a la conquista de Álvaro Uribe

Los reparos del Vicepresidente a la RT y a la justicia transicional son coherentes con su pensamiento. Pero tiene más futuro político con Uribe que con Santos.

Germán Manga. Foto: Semana.com

Las observaciones del vicepresidente Germán Vargas Lleras al Gobierno por la reforma tributaria no son descabelladas. Con los estrechos márgenes con que opera la construcción de vivienda popular en el país, el impuesto que propone el ministro de hacienda Mauricio Cárdenas puede ser letal para esa actividad.

Vargas Lleras no es el único integrante del “primer anillo” del Gobierno con razón y con motivos para lanzar ese tipo de reclamos. Los podría formular igualmente la ministra de cultura Mariana Garcés, empeñada durante los últimos años en una ambiciosa campaña para promover la lectura entre los colombianos, que ahora enfrenta la amenaza de los impuestos a la industria editorial. O el exmintic Diego Molano ante la irracional idea de gravar computadores, tablets y teléfonos inteligentes -percibidos frívolamente en la reforma como bienes suntuarios y no como herramientas para reducir pobreza y crear empleo-, el ingrediente que faltaría para consumar el derrumbe del plan ‘Vive Digital‘ en manos del actual ministro Luna.

No es el primer enfrentamiento del vicepresidente con el ministro de hacienda. Ya habían chocado en el pasado reciente por los recursos para financiar las vías 4G. Tampoco es su declaración más crítica respecto de un proyecto gubernamental, comparada, por ejemplo, con sus duros cuestionamientos a la justicia transicional en el acuerdo con las FARC, en plena campaña del plebiscito. Esta vez, sin embargo, sus palabras alborotaron como nunca a las barras bravas del santismo -en el Congreso, en los medios y en las redes sociales- pero no con cargo a la reforma tributaria sino al debate presidencial de 2018.

Por encima de que suscite amores y odios con la misma intensidad, en la más reciente encuesta Invamer Gallup Vargas Lleras es el más opcionado para ser el próximo presidente de la República, con amplia ventaja sobre los demás precandidatos de todos los partidos.

Es un dato significativo e importante que sin estar en la sombra ni eludir polémicas, tenga el más alto índice de favorabilidad. Germán Vargas completa más de seis años cogobernando con Juan Manuel Santos, quien fuera su gran rival en los años más complejos de su vida electoral. Esto significa que mientras el actual presidente pulverizó su popularidad y buena parte de su patrimonio político con el proceso de paz y las controversias de su gobierno, a su vicepresidente le ha rentado la ambigüedad frente a temas fundamentales -la paz, la economía, las relaciones internacionales- y el buen desempeño en los cargos que ha ocupado. Fue buen ministro del interior, de justicia y de vivienda. Y en el segundo mandato orientó la Vicepresidencia de la República hacia los temas de infraestructura lo cual, si bien institucionalmente es discutible porque allana competencias de varias entidades y ministerios, le permitió construir el más ambicioso plan de inversiones que haya realizado el país en la materia en los años recientes.

El tema de fondo ahora es que su tiempo en el gobierno se agotó. Por mandato constitucional se debe retirar en el primer semestre de 2017 para impulsar su candidatura lo cual lo obliga a definir rumbos, alianzas y posiciones y a poner fin a ese difícil equilibrismo político que ha tenido que sortear en los tiempos recientes, que irrita a muchos, pero que ha sabido superar con éxito.

Le espera un interesante momento de decisión. No tiene a la fecha diferencias ni peleas irreconciliables con Santos pero sí numerosos adversarios y encendidas resistencias en el partido de la U, en la izquierda, en las FARC y el ELN. Sus otros enemigos visibles son Gaviria y el partido liberal. Frente a ese panorama y con las elecciones de 2018 en la mira, es claro que por afinidad ideológica, identidad de estilo y de propósitos, sus mayores posibilidades están en el centro democrático del expresidente Álvaro Uribe.

Vargas Lleras fue de los primeros políticos tradicionales que se convirtió en “furibista” en el año 2002. Y de los primeros también que abandonaron la causa unos años después. Su designación en el gabinete de Santos -junto con la de juan Camilo Restrepo- está en el origen del alejamiento de Uribe de su exministro de defensa.

Se dice que en los últimos meses Vargas Lleras ha tenido acercamientos y que sus relaciones personales ha mejorado con Uribe. Cierto o no, es claro que electoralmente los identifica el propósito que los podría unir: quieren ganar. Uribe y el Centro democrático viven un momento triunfal aunque sujeto a lo que ocurra al final en La Habana. Las precandidaturas uribistas son anodinas ante la coyuntura. La de Carlos Holmes Trujillo no tiene posibilidad. Oscar Iván Zuluaga está desgastado y de acuerdo con lo que indican los sondeos no suscita entusiasmo. Iván Duque pinta como carta ganadora hacia el futuro (y podría ser la fórmula vicepresidencial de Vargas Lleras).

Aunque es objeto de críticas por soberbio, temperamental y compulsivo es indiscutible que Vargas Lleras tiene liderazgo, credibilidad y que predomina su buena imagen. Enfrenta dos grandes amenazas: la salud, el más potente y determinante patrimonio humano y el menos controlable. La otra es que Cambio Radical acumula una importante cantidad de procesos judiciales y de militantes detenidos, quizás la mayor respecto de las demás fuerzas políticas.

Seis años después de haber iniciado la coalición con quien fuera su archienemigo el futuro político de Vargas Lleras vuelve a depender en buena parte de que logre reconstruir los tejidos rotos con su mayor oponente, esta vez el expresidente Álvaro Uribe. En su única declaración reciente sobre el particular Uribe dijo: “Alguien me decía que por qué no hacíamos una coalición con el doctor Vargas Lleras, y yo dije: él está en el Gobierno y él no puede, el que quiere pescado se tiene que meter al agua“. Eso es precisamente lo que ocurrirá en las próximas semanas.

* En Twitter: @germanmanga

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