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Opinión

  • | 2016/04/22 09:34

    Más allá del storytelling

    Si usted es un CEO, Kevin Roberts le ruega que considere su rol como el de un “presidente de entusiasmo”. Y si es un director de marketing, ahora tiene que verse a sí mismo como un “director de magia”.

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Hoy vivimos en un mundo volátil, incierto, complejo y ambiguo, en el que la hiperconectividad —de personas, cosas, información e infraestructura— es la norma y se incrementa de manera exponencial. Mientras que Internet conectó 1.000 millones de dispositivos de escritorio y 10.000 millones de móviles, la Internet de las Cosas conectará 100.000 millones de dispositivos dentro de pocos años, lo que cambiará nuestra manera de trabajar, jugar y hacer negocios.

En la era del “ahora”, donde lo nuevo ya es viejo, para tener éxito hace falta un conjunto de destrezas, características y mentalidades nuevas. A quienes están en condiciones de enfrentar esos desafíos ya no los llamamos “narradores de historias”, sino “creadores de historias”.

¿Qué significa en la práctica ser un creador de historias? ¿Qué diferencia a los creadores de historias, ya sean individuos u organizaciones, de los narradores? Pues bien, más que actuar, los creadores de historias preparan el escenario. En las narraciones tradicionales no puede faltar el héroe. Y en los negocios, la idea del líder heroico a la cabeza de la organización resulta seductora. Son los protagonistas, los individuos que con su visión y determinación establecen el rumbo de la empresa y aseguran que quienes los siguen no se desvíen del camino que han trazado. Los creadores de historias, en cambio, advierten que el mundo es hoy demasiado complejo como para que alguien triunfe solo, y que si quieren crear un ambiente en el que florezcan las ideas, la innovación y la creatividad tienen que invertir la pirámide organizacional: liberar el poder de muchos y poner freno al poder de pocos. Como dice Linda Hill, profesora de Harvard, los líderes deben ser “arquitectos sociales que, más que actuar, preparan el escenario”. Individuos “capaces de desatar muestras de genio para volcarlas en lo colectivo, siempre en el marco de una cultura de colaboración”.

En lugar de buscar armonía y consenso, los creadores de historias alientan en los equipos lo que Linda Hill llama “abrasión creativa”: debate intenso y constructivo sobre un amplio rango de ideas y puntos de vista. Pixar es un ejemplo de empresa que ha triunfado como resultado de este estilo de liderazgo. Jim Morris, presidente de Pixar Animation Studios, describe el arte del liderazgo como “la creación de un mundo en el que todos quieren vivir”. Hoy, las personas talentosas no siempre están dispuestas a seguir a su líder a cualquier lugar. Por lo tanto, hay que darles la libertad de torcer las reglas, arriesgarse y perseguir sus pasiones, y al mismo tiempo evitar el caos. W. L. Gore, fabricante de la famosa fibra textil Gore-Tex, ha cosechado los beneficios de la innovación por su cultura sin jerarquías y pocos títulos. Es una organización en la que todos son responsables frente al equipo, no al jefe, y en la que los líderes son imanes de talento que atraen a los demás gracias a su pasión y a la credibilidad que han ganado con el tiempo. Todos son libres de crear sus propias historias. Y no es casualidad que Gore haya recibido el reconocimiento de ser una de las empresas más innovadoras de los últimos veinte años.

Frente a este escenario, la única salida posible es prepararse para enfrentar los desafíos de un mundo “presentista” e hiperconectado. ¿Cómo? Si usted es un CEO, Kevin Roberts le ruega que considere su rol como el de un “presidente de entusiasmo”. Y si es un director de marketing, ahora tiene que verse a sí mismo como un “director de magia”. Un creador de historias crea movimientos, no marcas. Muchas empresas ya lo han percibido. Piense en Dove, que desde hace varios años se ha embarcado en un movimiento para elevar la autoestima y promover una imagen corporal positiva de las mujeres de todo el mundo. O en Zappos, que se convirtió en un ícono del movimiento de la felicidad. Ya sea en el nivel individual o en el de las organizaciones, esta tendencia se hará más y más evidente. Con mayor frecuencia veremos a creadores de historias cada vez mejor equipados a la hora de encarar los desafíos de este nuevo mundo, “presentista” e hiperconectado. ¿Está listo para superarlos?

*CEO de World International Business Forum (WOBI)

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