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Opinión

  • | 2011/04/04 00:00

    Gustavo Petro, el progresista

    Progresistas puede ser un movimiento que en alianzas y acuerdos regionales logre una importante gobernabilidad, y sea el tránsito hacia una nueva agrupación política que represente con altura la centro-izquierda.

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Hace pocos días Gustavo Petro presentó su nuevo espacio político, llamado Progresistas. Lo hace bajo la figura de “Grupo significativo de ciudadanos”, según la normatividad electoral vigente. Su reto es el de presentarse por firmas en las diferentes circunscripciones electorales donde aspiren a gobernar o a ganar representación en asambleas departamentales y concejos municipales.

La declaración de Progresistas, leída por Vladdo, marca un rumbo de actuación y un derrotero programático de calado, y en uno de sus apartes dice: "Según el diccionario, progreso es la “acción de ir hacia adelante”. También define esa palabra como “avance, adelanto, perfeccionamiento”. Así de simple y así de complicado es el reto que tenemos al frente quienes creemos que es posible hacer realidad los sueños de las mayorías de una patria mejor”. Esta patria mejor es luego definida como la posibilidad de ejercer los derechos de ciudadanía, una sociedad sin violencias, donde impere la justicia, se respete al medio ambiente y sea posible el desarrollo productivo. Y remata: Tenemos que avanzar en todos los campos. El progreso es la meta."

Gustavo Petro se apartó –con un grupo significativo de líderes- de un Polo atrapado por la corrupción, que en su dirección se niega a rectificar el rumbo de una actuación complaciente y alejada de las preocupaciones de la ciudadanía por responder a los retos de salir de la violencia, enfrentar las inequidades y avanzar hacia una sociedad de derechos y de oportunidades, que de verdad enfrente los altos niveles de pobreza abrumadora, la violencia rampante y la impunidad que hoy permea a Colombia en todos los frentes.

Petro hizo una campaña presidencial de altura, con propuestas y argumentos. Recibió un respaldo ciudadano importante y se atrevió a proponerle al presidente Juan Manuel Santos un dialogo sobre tres temas centrales: victimas, tierra y agua. Fue sin duda una muy buena idea, frente a la cual no se ha visto una acción recíproca o una articulación por parte de quienes desde una multiplicidad de organizaciones o regiones sensibles a estas causas, podrían acompañar este esfuerzo de construcción de políticas y dinámicas de acción. En este terreno, podría decirse que se ve un Petro falto de continuidad y con poca capacidad de articulación.

Progresistas puede ser un movimiento que en alianzas y acuerdos regionales logre una importante gobernabilidad, y sea el tránsito hacia una nueva agrupación política que represente con altura la centro-izquierda. Para ello tienen el reto de mejorar la comunicación de sus propuestas, mostrar capacidad de organización a través de los grandes medios y de las redes sociales, que se junten con las tradicionales formas organizativas de los partidos. Además, que logren mostrar en la práctica que sí se puede hacer política de fondo gobernando bien y de manera transparente.

Los Progresistas en Bogotá podrían apoyar la candidatura a la alcaldía de Carlos Vicente de Roux, persona íntegra, preparada y con la coherencia y la sensibilidad para hacer realidad el ideario de una izquierda comprometida con lo social, responsable con el crecimiento y el desarrollo productivo, por supuesto con la vigencia de los derechos humanos y el ejercicio de ciudadanía, temas en los que de Roux puede proyectar a la capital. Así las cosas, bien haría el Polo en habilitar la consulta ciudadana abierta para la escogencia de su candidato, y Progresistas en apoyarlo.

De todos modos, falta aún ver si este “Grupo Significativo de Ciudadanos” logra un importante respaldo ciudadano en las elecciones de octubre y permite que un político de quilates, propuestas y seriedad como Gustavo Petro siga jugando en las grandes ligas de la política colombiana. En este contexto, aún falta dilucidar si es capaz de ser mas sistemático y juicioso con la magnitud del respaldo que ha recibido y la necesidad de lograr una Colombia Progresista.

* Luis Eduardo Celis es asesor de la Corporación Nuevo Arco Iris.
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