Sábado, 3 de diciembre de 2016

| 2016/06/01 10:38

Festival de Cine por los Derechos Humanos

Organizar en el país un festival por los Derechos Humanos sobrepasa el simple hecho de ser un festival más de cine.

Gustavo Valencia Patiño.

Grandes hechos sociales por su dimensión, carácter y profundidad ejercen una influencia directa en la producción de conciencia de sus propios miembros, y en donde más se refleja todo ello es en el ámbito cultural, en el que artistas, escritores y creadores del medio audiovisual plasman sus impresiones al respecto. A nivel universal el tema de los derechos humanos sigue siendo uno de los más álgidos en el momento actual, y el medio fílmico también una de las opciones de mayor cubrimiento para expresar sus infinitas facetas. Así innumerables realizadores y directores haciéndose eco de esta problemática, manifiestan sus puntos de vista de forma directa a través del mundo de las imágenes en movimiento.

En Colombia, por fortuna, también existen muchas más películas de las que se cree sobre el particular, aunque su visibilidad y conocimiento no se corresponden con la necesidad de su difusión, más aún con las características sociopolíticas de nuestra sociedad y la permanente vulneración, atropello y desconocimiento de elementales derechos humanos. Producciones que por lo general carecen de espacios donde proyectarse y darse a conocer, es decir, el viejo problema de distribución y exhibición que tanto aqueja al cine colombiano en general.

Por tanto, que exista un festival de cine por los derechos humanos es algo digno de destacar y antes que nada que merece el apoyo de diversos estamentos y entidades para que se fortalezca un evento de este tipo, como también para su promoción y conocimiento. Un festival que surge de la misma necesidad de dar a conocer lo que se realiza sobre el particular en diferentes partes del mundo y de nuestro propio país, que es en el que menos se difunde los trabajos de nuestros connacionales. “Una ventana para la difusión de las obras audiovisuales de realizadores, productores y directores que por abordar esta temática no cuentan con amplias posibilidades de distribución y proyección de su trabajo”, al decir de sus organizadores.

El tema como tal y enmarcado dentro de la ya muy extensa historia del cine mundial, hace parte de una gran vertiente denominada “cine social y político” con más películas de las que se cree, que datan desde sus poco artísticos inicios hasta el inmenso caudal de hoy en día, pasando por varios clásicos del cine universal e incluyendo toda una corriente de mucha fama y fuente de inspiración: el neorrealismo italiano. Este cine de tipo social y político por su mismo carácter de negación de un cine lleno de escapismo y alienación, no siempre es de carácter comercial, aunque sí son muchos los directores que poseedores de cierta sensibilidad y compromiso con su realidad social, deciden realizar trabajos que ilustran y muestran en diferentes proporciones y matices una situación de injusticia, de inequidad o atropello. Lo que explica que estas realizaciones por lo general no posean los medios y canales normales  para su exhibición y así, festivales de esta índole se convierten en el único espacio para que puedan exhibir sus trabajos, por lo general siempre llenos de valor fílmico y sobre todo de un gran valor cívico por levantar su voz de protesta. Lo que también explica la importancia de un festival así.

Organizar en el país un festival por los Derechos Humanos sobrepasa el simple hecho de ser un festival más de cine. La sola coyuntura del país en un largo, larguísimo conflicto armado, que independiente de estar a punto de lograr un cese al fuego, conlleva muchas, muchísimas situaciones de violaciones de elementales derechos humanos, que encuentran un cierto correlato en una muy rica y variada producción fílmica, la cual a su vez la gran mayoría desconocemos. En estas condiciones y con sólo esto ya es suficiente para construir un gran festival sobre el tema. Por fortuna sus organizadores apuntan a ser parte del concierto internacional, hoy en día no es posible de otra forma, y así invitan y vinculan a una gran cantidad de trabajos sobre el particular, vistos desde diferentes culturas, conceptos e ideas, lo que ofrece en conjunto un Festival que exhibe, proyecta y discute sobre un hecho que afecta a la humanidad del actual siglo.

El festival consolida ciertos criterios básicos como son el desarrollo e impulso a un cine que mantenga su firmeza en generar buenos trabajos visuales y el de conocer otros trabajos venidos de diferentes rincones del mundo. En la misma medida se fortalecen públicos diferentes para dar a conocer una problemática, cotejar otras vivencias, desarrollar más experiencias sobre la defensa y el conocimiento de los derechos humanos. Se construye por un nuevo país, por una nueva sociedad y democracia, con otros criterios más cercanos a conceptos de vida digna, humana y sin atropellos.

Es un gran trabajo que convoca a todos los sectores sociales y a entidades nacionales o extranjeras, que imaginan y anhelan una sociedad positivamente distinta. En ese sentido la vinculación y apoyo de la prestigiosa Fundación Konrad Adenauer a este Festival es un estímulo directo a los fines del mismo y además, porque está presente en los objetivos de esta fundación alemana el de ayudar a constituir procesos que sirvan a la consolidación de un mayor estado de derecho y de justicia. Entiende muy bien la Fundación y en especial su director, Christian Steiner, que el cine es un agente único e irremplazable en esta ardua y magna labor y porque llega a públicos diferentes. Enhorabuena por  dicho apoyo.

El festival a su vez llama al intercambio de ideas, de opiniones, a difundirlas de forma pacífica, dentro de las particulares connotaciones que genera la actividad artística y creativa enfocada a plasmar los conflictos sociales que nos afectan a todos. Es un festival que por su peculiaridad, no sólo se trata de ver buen cine aunque esa es su esencia misma, también supone conferencias, mesas redondas, paneles y un gran público para que se compartan puntos de vista y tesis alrededor de tan amplia temática. Este hecho, aunque parezca menor, supone del apoyo de un organismo académico que en cuanto entidad productora de conocimiento y de reflexión, aloje y reciba al festival para brindarle mayores oportunidades.

Por eso mismo la vinculación de la Universidad Jorge Tadeo Lozano a través de su Escuela de Cine genera beneficios mutuos, tanto para sus educandos como para participantes y público en general. El cine se hace y se piensa, no puede ser otro el criterio en una escuela de cine como la de esta reconocida institución universitaria, abierta a la reflexión y para que se trabaje sobre un cine en el que los individuos se puedan reconocer. Su actual director, Santiago Trujillo, quien por tantos años estuviera a la cabeza de una incesante y productiva labor en Idartes, ahora se encuentra al frente de quienes van a realizar cine el día de mañana y si desde ya son orientados, gracias a su gestión, a tener en cuenta el papel transformador del cine, tendremos directores y realizadores muy sensibles al colectivo social en el que se desenvuelven.

El Festival llegó a su tercera edición. En esta ocasión y por primera vez de forma simultánea en Medellín y Cartagena, es decir, festival en expansión, creciendo en salas, en audiencia y en presentación de muchos films nacionales y extranjeros. Uno de ellos, el estreno del documental “Chicas nuevas 24 horas” dirigida por la española Mabel Lozano, un crudo testimonio de la explotación sexual internacional y de los extremos que es capaz este negocio que rinde 32 mil millones de dólares al año, en un trabajo fílmico de gran factura y con un guión muy sólido, que explica el por qué viene llenándose de premios a nivel internacional, además de ser producción nacional de Mauricio Aristizábal de Hangar Films, empresa colombiana que ya tiene varios cortos y largos en su haber. Que siga creciendo el Festival, que sus organizadores amplíen más la oferta fílmica y para una mayor audiencia, que sigan obteniendo los apoyos que les permitan avanzar aún más en sus propósitos, pero que en especial crezca la ayuda de parte de todos nosotros. El tercer Festival ha terminado, empieza el cuarto ¡¡Apoyémoslo!!

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