Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

Opinión

  • | 2004/03/07 00:00

    Haití, Venezuela, otros

    Cuando llevábamos años celebrando el 'renacer' democrático de América Latina, he aquí que comienza un nuevo ciclo.

COMPARTIR

Hay dos países incendiados en América Latina. Sus historias son distintas, y sin embargo su historia es una sola. Aristide fue el líder más popular del siglo en su país. Y Chávez en el suyo. Ambos fueron elegidos limpiamente. Ambos hicieron más retórica izquierdista que reformas. Ambos abusaron del poder para hacerse reelegir. Ambos acabaron enredados entre la guerra civil, el golpe militar y la invasión extranjera.

Vamos primero a Haití. Hace sólo 10 años, Aristide encarnaba el fin de la negra noche de golpes y dictaduras (23, si sirve el dato) que el país había sufrido. Primer gobernante elegido por voto popular en 1990, Aristide fue derrocado en el 91 y 20.000 marines le devolvieron el poder en el 94. Pero ahí paró la fiesta. A base de populismo y maquinaria, Aristide hizo elegir al títere Préval en el 96, y éste arregló el camino para que su jefe fuera reelegido, sin contendor, en el año 2000.

Como Bush no gustaba de Aristide, el BID, el Banco Mundial y el FMI lo bloquearon hasta asfixiar la ya famélica economía haitiana. Al mismo tiempo Washington alentó a la oposición y así impidió que llegara a acuerdos con el gobierno.

Es la doble moral de los amigos. Estados Unidos, Francia, Canadá, Caricom y la OEA apoyaron al Presidente ''legítimo'' hasta hace tres semanas, pero hace dos semanas le exigieron pactar con los alzados y hace una semana resolvieron sacarlo del sillón.

Mandan, eso sí, tropas 'para evitar matanzas', pero uno se pregunta por qué no las mandaron a Ruanda o a Burundi o a Camboya. La respuesta es obvia: porque nadie manda tropas por altruismo. Washington envió 20 marines a cuidar la embajada y luego 1.200 a impedir que más haitianos se echaran a nadar hacia Miami. La madre Francia pasó de agache porque sus playas quedan más lejos. Y, otra vez, como en Irak o Afganistán o Namibia o Mozambique, el cadáver se lo endosan a la ONU.

De Venezuela hablo menos porque se sabe más. Chávez elegido como salvador en el 98. Chávez moviendo fichas para quedarse con todos los poderes. Chávez cambiando la Constitución para fortalecer al Presidente y para hacerse reelegir. Chávez haciéndoles desplantes a los gringos y los gringos ajustándole las tuercas. Chávez manejando la economía con los pies, Venezuela en picada, la gente descontenta y la oposición haciendo cada vez más fuerza.

Vino entonces el golpe de abril 11, que se frustró por pura estupidez, y que dejó a la oposición en la charada de derrocar a Chávez usando la Constitución del mismo Chávez. Es la perla del 'referendo revocatorio', que si pasa el 19 de agosto tumba a Chávez pero si pasa el 20 no lo tumba sino que asciende al vicepresidente Rangel para que pueda armar la reelección de Chávez en 2006.

En honor a los venezolanos hay que decir que nunca nadie había estirado tanto las leyes para resolver un conflicto que no tiene solución. El episodio de las firmas es la prueba: las planillas que no fueron llenadas de puño y letra deben verificarse, según los unos, pero la firma autógrafa es lo que cuenta, según los otros. De este tecnicismo que 'dividió' al Consejo Electoral depende que haya referendo y que sea pronto o espere hasta agosto.

Las 876.000 firmas devueltas esta semana serán la gota que desborde el vaso. La oposición ya declaró que desconoce al Consejo Electoral. La OEA y Carter agotaron sus cartas con la idea -rechazada- de revisar una muestra de las firmas. Chávez reparte mercados en la calle, censura a los medios, pide más pie de fuerza y habla de invasión gringa. Washington ya no dice que el gobierno es 'legítimo'. Hay ruido de sables. Y muertos en Caracas.

Igual que Haití, Venezuela entró pues en la espiral de guerra civil, golpe de Estado e intervención descarada de Estados Unidos. Dios se apiade de ella -y de Colombia, donde tanto se sentirán las consecuencias-.

Cuando llevábamos años celebrando el 'renacer democrático' de América Latina, cuando al fin no quedaban gobiernos de facto, cuando decían que el pueblo había 'madurado', he aquí que comienza un nuevo ciclo. Presidente populista; presidente que se hace reelegir; oposición que se siente arrinconada; intromisión abierta de Estados Unidos; tiros, movidas de cuartel, desembarcos, trasnochos en la ONU.

Que Dios se apiade a América Latina.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1844

PORTADA

Francisco superstar

La esperada visita del papa a Colombia tiene tres dimensiones: una religiosa, una política y otra social. ¿Qué puede esperarse de la peregrinación del sumo pontífice?