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Opinión

  • | 2011/03/31 00:00

    Holger Díaz le responde al "Baja" de SEMANA

    El representante explica su proyecto, según el cual, en Colombia el número de hijos por familia debería ser máximo de dos como medida para disminuir la pobreza y hacer más digna la vida de los niños.

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La última Encuesta Nacional de Demografía y Salud muestra que el número de hijos por pareja en Colombia está en promedio en 2,35. En los estratos altos es de 1,5, cifra que aumenta hasta por encima de 5 por pareja en los departamentos donde hay más pobreza como Chocó, La Guajira, Arauca, o regiones como el Magdalena Medio y la Amazonía.
 
Así mismo, en los estratos 1, 2 y 3 de la población en general, lo que se evidencia que en los estratos bajos, el control natal no ha dado los resultados esperados.

El 34 por ciento de los hogares tienen a una mujer como cabeza de familia, el 44 por ciento de los niños viven solo con uno o ninguno de los padres, y el 52 por ciento de los embarazos ocurridos en los últimos han sido no deseados.

Las cifras de pobreza en Colombia están en el 46 por ciento, lo cual representa 20,5 millones de personas, y las de indigencia en el 17 por ciento. De estos datos, más de la mitad, son niños en la pobreza o en la extrema pobreza, que en un buen porcentaje son además víctimas de violencia física, psicológica o sexual, y que pasan a engrosar la mendicidad, la delincuencia juvenil y la prostitución infantil. Todo puede ser producto de la irresponsabilidad de los padres.

Esta ha sido una de las motivaciones para presentar un proyecto de ley de control natal responsable. Va a entrar a ser discutido por la Comisión Séptima de la Cámara de Representantes y está enfocado en buscar un control a la natalidad donde de forma libre y responsable, la pareja asuma la decisión voluntaria de limitar a dos el número de hijos, y crear una cultura para quienes inician su vida de pareja y para las generaciones futuras, donde el respeto por su cuerpo y por el de los demás sea la base de su sexualidad.

El proyecto también busca reorientar la cátedra de educación sexual para hacerla obligatoria desde el preescolar y fortalecer los programas de promoción de la salud y prevención de la enfermedad en salud sexual y reproductiva. Así se da paso a las estrategias básicas de generación de un cambio de mentalidad en la percepción que debemos tener de nuestro compromiso con la sociedad y la familia.

Al mismo tiempo, el proyecto busca generar incentivos positivos a quienes de forma libre y voluntaria asuman la decisión de cumplir lo definido en la ley. Estos incentivos van dirigidos a la población de los estratos 1, 2, 3 con créditos a bajas tasas de interés para educación, vivienda de interés social y prioridad en los nuevos programas sociales que genere el Estado (en la búsqueda de mitigar la pobreza de nuestra sociedad, garantizándoles acceso a salud, educación media y superior y el derecho a un techo digno).

El objetivo del proyecto, de ningún modo, va encaminado a quitar los subsidios para la población que los recibe actualmente, al contrario, busca generar unos nuevos incentivos fiscales y un cambio en la cultura de la población, sobre todo de la más pobre, cuyos niños sufren más que nadie los estragos de la inequidad social y la irresponsabilidad de una sociedad que infortunadamente no piensa en su futuro.

*Representante a la Cámara por Santander y médico especialista en educación sexual.
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