Sábado, 3 de diciembre de 2016

| 1999/08/23 00:00

HONORES MILITARES

HONORES MILITARES

John Kennedy Jr., que se mató en un accidente de avioneta, fue sepultado en el océano por un
buque de guerra, envuelto en la bandera de Estados Unidos y con honores militares, tal como había
anunciado días antes el propio presidente Bill Clinton. ¿No es raro? No me refiero al accidente: accidentes así
los hay a diario. Ni voy a hablar de la operación de rescate del cadáver, en la que participaron helicópteros,
aviones AWAC, satélites meteorológicos, varios buques guardacostas, dos destructores, un acorazado y
docenas de submarinistas, y que fue coordinada por un almirante. Duró cinco días con sus noches, y fue
seguida minuto a minuto por todas las cadenas de radio y televisión de Estados Unidos. Todo eso parece un
poco desproporcionado, ya que el difunto no era un personaje especialmente importante. Era sólo un
muchacho rico y bien parecido que dirigía una revista de circulación mediana en la cual él mismo entrevistaba
boxeadores y cantantes. Nada del otro mundo. Su apellido era célebre, sí. Era nieto de Joseph Kennedy, que
amasó una gran fortuna no muy clara en los años de la prohibición del alcohol, y gastó luego una parte en
promover la carrera política de su hijo John F., padre del accidentado. John F. Kennedy llegó a ser presidente
de Estados Unidos y se hizo famoso, no sólo porque era muy fotogénico y fue el primero que manejó la
presidencia con criterios de agencia publicitaria, sino porque murió asesinado, nunca se supo si por la mafia
o por la CIA. Pero fue también un pésimo presidente. Fracasó en la invasión de Cuba, inició la catastrófica
guerra del Vietnam, a los latinoamericanos nos dejó (además de los nefastos Cuerpos de Paz que
destruyeron las artesanías locales y las sustituyeron por diseños de Walt Disney) la Doctrina de la
Seguridad Nacional, que inspiró las dictaduras militares del continente durante más de una década. Se
dice que además de todo eso mandó matar a Marilyn Monroe, pero no está probado.En fin: que John Kennedy
Jr. venía de una familia famosa. Pero en fin de cuentas no era más que un ciudadano particular que se
dedicaba a actividades privadas. Había sido novio de la actriz Darryl Hanna, sí, pero ni siquiera eso justifica la
completa paralización del país con su muerte y la búsqueda de sus restos. Sin embargo ya dije que no iba
a hablar de eso, porque cosas más curiosas se han visto: lo de aquella muchacha rubia que se llamaba
Lady Di, por ejemplo. Lo que de verdad me parece extravagante es lo de los honores militares. No tanto
porque se los rindan a él, un civil que ni siquiera había hecho el servicio militar. Imagino que tal vez los
militares norteamericanos lo consideraban uno de los suyos por la famosa foto aquella en que, con tres
años de edad, aparecía saludando militarmente el féretro de su padre asesinado (¡Y lo que debió costarle a su
madre _no, a su niñera_ enseñarle el marcial ademán!). Eso es cosa de ellos. Pero lo que de verdad me llama
la atención es que se siga hablando de 'honores militares' cuando debiera saberse ya de sobra que lo militar
no tiene que ver con el honor, sino más bien al contrario.Y así ha venido a confirmarlo la guerra más reciente en
la que han participado los militares norteamericanos, la de Kosovo. Esa guerra sin honor en la que desde
prudencial altura bombardeaban blancos civiles (puentes, refinerías, fábricas), mientras abajo los militares
enemigos, por su parte, se dedicaban a masacrar civiles desarmados. ¿O es que hubo honor alguno en
las dictaduras militares latinoamericanas que nos legó la Doctrina Kennedy, justamente? ¿O en aquella
ignominiosa guerra del Vietnam que ni siquiera Hollywood ha podido redimir? Quizás pudiera hablarse de
honor militar en otros tiempos: cuando la guerra de Troya, pongamos por caso (aunque ese saqueo de la
ciudad vencida...), o cuando aquella de Crimea que le dio a Hollywood la oportunidad de filmar 'La carga de la
brigada ligera', con Erroll Flynm. Quizás entonces. Pero tras los horrores de este siglo XX en el que las
actividades militares de todos los militares del mundo se han reducido a masacrar civiles deberíamos haber
aprendido que si a un difunto, sea quien sea, se le quieren rendir honores, no pueden ser militares. Hoy en
día los dos conceptos se excluyen mutuamente. Pero por lo visto no hemos aprendido nada.

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