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Opinión

  • | 2015/01/31 00:00

    ¿Hurtado salpicará a Uribe?

    La exdirectora del DAS puede aclarar si el expresidente sabía de las chuzadas a magistrados, periodistas y opositores.

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Uno de los mayores escándalos durante la administración de Álvaro Uribe Vélez (7 de agosto del 2002-7 de agosto del 2010) fue el de las chuzadas a periodistas, líderes de la oposición política y magistrados de la Corte Suprema. La cuestión es: ¿Estas acciones ilegales fueron ordenadas por el jefe del Estado? o ¿Fueron orquestadas, dirigidas y puestas en práctica por funcionarios de su círculo más cercano sin que necesariamente él estuviera al tanto?

María del Pilar Hurtado, quien desde la madrugada de este sábado está en el búnker de la Fiscalía, tras cinco años de fuga, puede tener la respuesta. Hurtado fue directora del desaparecido Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) entre agosto del 2007 y octubre del 2008. En este tiempo hubo una constante persecución contra decenas de personas cuyo común denominador era diferir de Uribe o investigar los nexos de su primo hermano Mario Uribe con los paramilitares.

Muchas de las decisiones que tomó Hurtado obedecieron a órdenes que recibió desde la Casa de Nariño, sede presidencial. ¿Quién y por qué le dio estas instrucciones? Ella ahora tiene la oportunidad de develar este misterio.

Hurtado hasta ahora había contado con la protección del expresidente, quien personalmente gestionó su asilo en Panamá. Sin embargo, en cuestión de horas hubo un cambio dramático: está presa y de su colaboración con la justicia depende su futuro.

Ya antes de que la Interpol expidiera una circular roja de búsqueda en su contra, se decía que estaba exhausta no sólo por andar huyendo sino porque no tenía dinero y su situación de aislamiento y los lazos rotos con su familia le habían partido el corazón.

Basta ver las imágenes de su captura en Panamá para hacerse un poco a la idea de su soledad. Por eso, ha trascendido que cuando la solicitud fue colgada en la página web de la institución, se apresuró a entregarse en un intento por solucionar su tragedia.

Ella, que fue directora del servicio de inteligencia y de espionaje del país, sabe bien la dimensión de los delitos de los que se le acusa: concierto para delinquir agravado, peculado por apropiación, falsedad ideológica en documento público, violación ilícita de comunicaciones agravada y abuso de función pública.
Cualquier lector puede imaginar que se trata de gravísimas violaciones a la ley. Sin embargo, cuando se le pone rostro y nombres propios, en el horizonte se vislumbra un caso que puede afectar al expresidente más popular de las últimas décadas. ¿Por qué? Ella puede descifrar que es cierto y que es mentira en todas las acusaciones que corren de boca en boca.

Así, por ejemplo, ella puede ir más al fondo de lo dicho en el famoso desayuno en el Metropolitan Club de Bogotá en septiembre del 2007. El exjefe de inteligencia del DAS Fernando Tabares contó que en este, se reunió con Hurtado y Bernardo Moreno, para entonces secretario general de Presidencia. Según Tabares, Moreno le dijo a Hurtado que Uribe estaba interesado en estar “permanentemente informado” de los magistrados de la Corte Suprema, de los líderes de la oposición Gustavo Petro y Piedad Córdoba y del periodista de SEMANA y Noticias Uno Daniel Coronell. ¿Cómo? ¿Interviniendo ilegalmente sus comunicaciones? ¿Con seguimientos no autorizados? ¿Estaba el DAS para eso?

SEMANA, el medio periodístico que sacó a la luz este escándalo tras varios meses de ardua investigación, obtuvo un inquietante testimonio en su momento: “Acá se trabaja por blancos y objetivos que puedan ser una amenaza a la seguridad del Estado y del presidente. Dentro de esos están la guerrilla, las bandas criminales (bacrimes), algunos narcos. Pero dentro de esos blancos también está, y es obvio como parte de una de las funciones del DAS, controlar a algunos personajes e instituciones para mantener informada a la Presidencia. Por ejemplo, cómo no va a ser misión del DAS controlar a Petro, que es un exguerrillero y es de la oposición. O a Piedad Córdoba, por sus vínculos con Chávez y la guerrilla, le dijo a esta revista un detective que trabajaba en la subdirección de operaciones del DAS, adscrita a la dirección de Inteligencia de esa entidad. “Cualquier persona o entidad que represente un eventual peligro para el Gobierno debe ser vigilada por el DAS. Y en ese orden de ideas, desde hace más de un año se empezaron a considerar y tratar como un ‘blanco’ legítimo las actividades de la Corte, y algunos de sus miembros”.

La entonces directora del DAS está sindicada de haber liderado estas acciones que posteriormente fueron definidas por la Corte Suprema de Justicia como “una verdadera empresa criminal dirigida desde la Casa de Nariño”.

Pero ¿quién? ¿Salpicará Hurtado en sus declaraciones a Uribe? Por ahora, el expresidente ha pasado a la ofensiva y considera que lo ocurrido en las frenéticas horas que se están viviendo obedecen a hechos dirigidos por el presidente Juan Manuel Santos para destruirlo políticamente a él y a su colectividad, el Centro Democrático. El ahora senador afirmó: “Santos hizo que coincidiera el viernes la declaración del doctor Óscar Iván Zuluaga por esa persecución política con el cuento del hacker, declaración ante la Fiscalía, con la revocatoria de Interpol en contra de María del Pilar Hurtado. Una clara persecución política de Santos, de sectores afectos a la guerrilla y de sectores extremoizquierdistas que penetran la justicia”. Entretanto, María del Pilar Hurtado se dispone a hablar. ¿Qué dirá ella?


*Director de Semana.com

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