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Opinión

  • | 2006/04/15 00:00

    Idealismo y realismo

    Lo que la mayoría de los peruanos ha conocido en el curso de su vida (y de las de sus padres, abuelos, bisabuelos: desde la Independencia, y antes) es lo que Vargas Llosa llama “atropello”

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Al ver las encuestas pre-electorales del Perú (que a continuación acertaron) se ofuscaba el escritor Mario Vargas Llosa, y preguntaba:

— ¿Cómo es posible que tras salir de diez años de vergüenza con Fujimori exista hoy por lo menos un tercio de la población que quiere volver a la dictadura, al autoritarismo, a la prensa sojuzgada, a la impunidad y al atropello de los derechos humanos? ¿Qué está pasando en mi país para que cunda una ceguera política, moral y cultural semejante?

No están bien planteadas las preguntas, en mi opinión. Pues Vargas Llosa parece no tomar en cuenta que el Perú no sale ahora de los diez años de Fujimori, sino de los cinco de anti-fujimorismo representados por Toledo, cuya candidatura presidencial apoyó en su momento el propio Vargas Llosa. Y no hay que olvidar tampoco los decenios que precedieron al del 'chinito': los cinco años del gobierno corrupto de Alan García, los cinco de Belaúnde, cuando el propio Vargas Llosa estuvo a punto de ser primer ministro, los cinco de dictadura militar de derecha del general Morales Bermúdez, los siete de dictadura militar de izquierda populista del coronel Velasco Alvarado, los incompletos cinco del primer gobierno de Belaúnde, el medio siglo de gobiernos civiles de derecha entrecortados de golpes y dictaduras militares cada vez que las elecciones las ganaba el APRA populista de Haya de la Torre. En el Perú se ha ensayado prácticamente de todo: y es contra todo eso que se votó el domingo por el confuso nacionalismo demagógico y tal vez indigenista y probablemente autoritario del militar retirado Ollanta Humala. Porque todo ha fracasado. "¿En qué momento se jodió el Perú?", pregunta un personaje de Mario Vargas Llosa en una de sus novelas. Y nadie le da razón. ¿Cuándo Odría? ¿Cuándo la guerra del Pacífico? ¿Cuándo la Independencia? ¿Cuándo la sublevación de Tupac Amarú? ¿Cuándo llegó Pizarro? ¿Cuándo el Inca Pachacutec?

Tampoco es "un tercio" del Perú, como dice el novelista, el que sufre de "ceguera política, moral y cultural". Son los dos tercios, ya que a los votantes del populista Humala hay que sumar los del también populista Alan García. Pues así como los votos por Humala no son, como interpreta Vargas Llosa, votos de nostalgia por el fujimorismo, sino votos por la promesa de algo distinto a lo que deja el gobierno de Toledo, con los votos por García pasa lo mismo: no son votos de nostalgia por su gobierno de hace quince años, sino votos por las promesas que durante medio siglo mantuvo vivas el APRA, y fueron siempre frustradas por la intervención militar. Votos de nostalgia, sí: pero de la nostalgia por lo que nunca fue, sino que sólo pudo haber sido. Votos, en suma, contra la historia del Perú.

Porque resulta que lo que la mayoría de los peruanos ha conocido en el curso de su vida (y de las de sus padres, abuelos, bisabuelos: desde la Independencia, y antes; desde la Conquista, y antes) es lo que Vargas Llosa llama "atropello". Bajo los Incas, bajo los Virreyes españoles, bajo los generales de la República, bajo los politiqueros de unos y otros, bajo los tecnócratas del Fondo Monetario. Lo suyo no es "ceguera política, moral y cultural". Sino tal vez lo contrario: "visión política, experiencia cultural y esperanza moral".

A lo mejor lo que les pasa es simplemente que, en vez de leer los artículos idealistas que escribe Vargas Llosa en la prensa, han leído sus novelas realistas.
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