Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2001/01/01 00:00

Ilusionismo

No es la primera vez que un mandatario que se estrena ilusiona de tal manera al continente. El último en hacerlo fue... Alberto Fujimori

Ilusionismo

La semana pasada se posesionó el nuevo presidente de México, Vicente Fox, mientras América Latina consentía sus ilusiones de que este mandatario, proveniente del sector privado, realmente logre cumplir con su promesa de eliminar la corrupción de su país. Arranca como un héroe: después de 71 años de gobernar el país en medio de graves escándalos morales el PRI resultó derrotado por este hombre de 1,96 de estatura que usa botas texanas, cinturón con chapa plateada en el que están grabadas sus iniciales, que viene de gerenciar la Coca-Cola y que, más que un manejo político, ha prometido para su país un manejo empresarial que logre transformar social y económicamente a México.

Sin embargo, la historia no nos arroja posibilidades muy alentadoras de que de verdad el empresario Fox logre barrer la corrupción de su país.

Ni es la primera vez, ni hace tampoco mucho, que un mandatario que se estrena ilusiona de tal manera al continente. El último en hacerlo fue… Alberto Fujimori. Latinoamérica observó entonces con envidia cómo este japonesito, profesor universitario, derrotaba a los partidos peruanos tradicionales e instalaba un gobierno fresco y aparentemente transparente. Se enfrentó con el Congreso y lo cerró de un tajo con la promesa de moralizarlo. Al poco tiempo liquidó a Sendero Luminoso y encarceló a sus líderes. Cuando el terrorismo lo quiso poner contra la pared durante la toma de la embajada del Japón, dirigió personalmente el exitoso operativo. Los peruanos llegaron a idolatrarlo. Fujimori prometía ser el mandatario moderno que necesitaba la revolución pacífica latinoamericana. ¿Quién iba a pensar que 10 años después de que se posesionó provocando tantas ilusiones en el continente, abandonaría el cargo, huiría al Japón y el Congreso de su país, al que en un momento dado tuvo prácticamente todo en el bolsillo, lo declararía la bobadita de “moralmente incapaz”?

Aunque fuera totalmente inocente de los cargos de corrupción que se le hacen a su gobierno, Fujimori jamás logrará librarse del fantasma de Montesinos. Quién sabe cuántos años durará pagando su responsabilidad por haber tenido como su asesor más cercano a un hombre contra el cual se han abierto investigaciones que recorren todo el menú del código penal. Pero Colombia está especialmente molesta con Fujimori: en sus propias narices Montesinos dirigía el contrabando de armas que tenía como último destino a las Farc. Mirado de para atrás, es inverosímil que un hombre tan miope como Fujimori nos hubiera hecho creer en alguna época que estábamos ante el ‘Llanero Solitario’ de la política latinoamericana, el hombre que redimiría a su país de la peste de la corrupción y del estigma de la politiquería.

Pero no fue Fujimori el primer mandatario latinoamericano reciente en despertar tantas ilusiones.

Cuatro años antes el continente miraba esperanzado a otro Presidente… a Carlos Salinas de Gortari, que también iba a acabar con la corrupción. Aunque era candidato del PRI, este tecnócrata de Harvard, neoliberal, proveniente del sector privado nos hizo creer que era capaz de renovar totalmente al partido institucional de su país. Durante los primeros años de su gobierno estábamos convencidos de que Salinas estaba haciendo la revolución que se requería para acabar con las viejas costumbres políticas.

¿Y en qué terminó la historia? Exiliado en Irlanda, acusado de complicidad con la joyita de su hermano Raúl, a quien se le descubrieron cuentas por valor de más de 140 millones de dólares y quien está acusado de haber mandado matar al máximo dirigente político de su partido y a quien se le han encontrado varios cadáveres en el jardín de su hacienda.

Ahora el turno de lucirse es del mandatario mexicano Vicente Fox.

Yo no es que sea pesimista, sino realista. No obstante, le deseo toda la suerte del mundo al presidente Fox, un hombre independiente, renovador, moderno, proveniente del sector privado, como Fujimori y como Salinas, que se posesiona con la promesa de acabar con la corrupción. Como Fujimori y como Salinas.n

Entretanto… ¿Cuánto tiempo pasará antes de que el presidente venezolano Hugo Chávez vuelva a atender a las Farc?

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