Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2010/05/31 00:00

Impuestos a segunda vuelta

La recuperación se podría frustrar si un inoportuno incremento de impuestos ahuyentara la inversión nacional e internacional.

Impuestos a segunda vuelta

El debate para la segunda vuelta empezó antes de que ocurriera la primera. Esto ocurrió en el encuentro de candidatos convocado por CityTV la semana anterior. Allí controvirtieron francamente Santos y Mockus sobre un asunto que, extrañamente, hasta ese momento había pasado casi inadvertido en la campaña electoral, aunque tiene que ver con el bolsillo de todos: los impuestos. Este podría ser un tema clave en la decisión electoral definitiva de la segunda vuelta presidencial.

Sobre este tema se van a enfrentar dos visiones: la fiscalista y alcabalera de Mockus, que pretende aumentar los impuestos a como dé lugar, y la moderna y pragmática de Santos, que privilegia un trato amable con los inversionistas y con los consumidores, que somos todos. Mockus se propone realizar "una radical reforma tributaria" que consiste en incrementar las tarifas del impuesto de renta, el predial y el IVA. Santos, por el contrario, se compromete a no elevar esas tarifas y a poner el énfasis en disminuir la evasión -que hoy es de entre 20 y 25 por ciento-, al menos a la mitad.

El tema de los impuestos no se puede analizar en abstracto, ni en función de los deseos, como hace Mockus, sino en relación con las realidades económicas actuales y sus expectativas futuras. En efecto, después de nuestro espectacular crecimiento económico de 7 por ciento en 2006 y de 8 por ciento en 2007, la crisis internacional nos frenó a 0,4 por ciento el año pasado. Pero las expectativas hacia el futuro son favorables: 3 por ciento este año y 4 por ciento el año entrante. Sin embargo, la posibilidad de esta recuperación se podría frustrar si un inoportuno incremento de los impuestos ahuyentara la inversión nacional y extranjera que es la que, finalmente, crea más empleo y genera más ingresos para todos.

Según el Banco de la República, para el mes de abril del presente año la inversión extranjera llegó al mismo monto récord de 2008, después de su caída en 2009. Para la Cepal, Colombia es uno de los cuatro destinos preferidos por la inversión extranjera en América Latina. Y el poderoso grupo inversionista internacional Hsbc acaba de incluir a Colombia entre las seis economías de tamaño medio más atractivas del mundo para realizar inversiones, junto con Indonesia, Vietnam, Egipto, Turquía y Sudáfrica. Pero el afán fiscalista de Mockus podría cambiar las reglas de juego, ahuyentar a los inversionistas y provocar que sus recursos migren hacia otros destinos diferentes. Además, va en contravía de la opinión de muchos expertos que señalan que, antes que aumentar, es necesario disminuir la tarifa del impuesto a la renta, para mejorar aún más las condiciones de inversión (Portafolio, 13 de mayo de 2010, pág. 7). De hecho, esta tarifa en Brasil es de 15 por ciento, mientras que en Colombia es de 33 por ciento, entre las más altas del contexto regional. No estamos, pues, en el mejor de los mundos tributarios: altos impuestos y alta evasión. La solución es entonces bajar la evasión, no subir los impuestos.

Muy seguramente Mockus ignora la conocida teoría de Arthur Laffer que señala que no siempre un aumento de impuestos produce un mayor recaudo fiscal, sino que, por el contrario, podría producir menos ingresos fiscales al incentivar un aumento de la evasión y reducir la inversión, el empleo y el ingreso. Confirmando esta teoría, varios estudios demuestran que en América Latina los países que tienen un IVA alto recaudan poco y evaden mucho y, al contrario, los que tienen IVA más bajo recaudan más y evaden menos. Además, claro, de ser un impuesto regresivo -pobres y ricos pagan lo mismo- que castiga el consumo y enfría la economía.

Por otra parte, resulta muy curioso que algunos estén encendiendo las alarmas con el tema de nuestro déficit fiscal actual -que es de 4 por ciento, mientras que en Estados Unidos y España es de 12 por ciento-, argumentando que por esta causa es necesario aumentar los impuestos. Pero, simultáneamente, también se alarman por la enorme cantidad de recursos que van a entrar al fisco nacional en los próximos años como resultado de la bonanza petrolera que duplicará nuestra producción en los dos próximos años, y de la bonanza minera, especialmente de oro, cuya producción también se duplicará. Hablar de que en Colombia hay al mismo tiempo crisis fiscal, por falta de recursos fiscales, y riesgo de enfermedad holandesa, por exceso de recursos fiscales, no parece muy serio ni consistente.

Al final del día el dilema es claro: una política tributaria para crecer y generar empleo, como propone Santos, o una política tributaria que aleje la inversión, baje el ingreso y aumente la evasión, como sugiere Mockus. Escojamos.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.