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Opinión

  • | 2013/11/05 00:00

    Bancos, ¿verdades a medias?

    Quizá el sector bancario lo que quiere decir es que no está dispuesto a disminuir utilidades reduciendo el margen entre la tasa de intervención y la tasa de créditos a sus clientes.

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El presidente Santos pidió a los bancos bajar la tasa de interés, pero por su lado la doctora Maria Mercedes Cuellar, presidenta de la Asociación Bancaria – Asobancaria, afirmó que bajarlas es un riesgo. Cuellar dijo: “Si se reducen mucho las tasas, se corre el riesgo de que se pueda desbordar el crédito, lo que llevaría a que se eleven las provisiones a la banca y la tasa de intervención del Emisor suba para contener la dinámica de la cartera, lo cual no es sano”.

Ante la afirmación es necesario precisar dos aspectos en cuanto cómo afecta la tasa de intervención (valor del dinero entre el Banco de la República y los bancos comerciales) y las provisiones de la banca (reservas que deben considerar los bancos para cubrir eventuales pérdidas según los préstamos otorgados).

La primera es un mecanismo de política monetaria usado por el Banco de la República y puede eventualmente afectar la disponibilidad de dinero que circula en las calles. Siendo un instrumento de política, el Emisor puede decidir si baja o no la tasa de intervención dependiendo de la salud de la economía. Es decir, no es cierto como lo dice Asobancaria.   

La tasa de intervención determina la rentabilidad de los bancos comerciales cuando piden prestado al Emisor. Luego con ese dinero hacen préstamos a sus clientes a una tasa mayor. Dada la dinámica, los bancos comerciales posiblemente pueden ver mermadas sus utilidades por el hecho de bajar la tasa de los créditos. Lo anterior como consecuencia de una reducción del margen entre una y otra. 

Lo expresado por Asobancaria, es una verdad a medias. De verdades a medias resultan mentiras. 

Me atrevo a pensar que el sector bancario lo que quiere decir es que no está dispuesto a disminuir utilidades reduciendo el margen entre la tasa de intervención y la tasa de créditos a sus clientes.  

Las provisiones bancarias aumentarse implican que se disminuye la capacidad de préstamo. Reducen el capital de trabajo. También se disminuye la disponibilidad de capital para hacer negocios en otros países. Es decir, piensan sólo en sus utilidades y se olvidan que funcionan (bancos) con el dinero que depositan los clientes.

Considerando lo dicho, no es coherente lo que dice Asobancaria. El crédito es riesgoso, pero si ellos, los bancos comerciales, no llegan a observar de manera responsable sus políticas de riesgo y no aplican seriamente las evaluaciones sobre solicitudes de créditos.

Ahora, la expresión “desbordar el crédito”, es temerosa. Si la economía tiene capacidad para funcionar sanamente con dinero del sector financiero, no debe existir preocupación. Pero, si la economía no es sana y existe mucho dinero circulando producto del crédito financiero, el riesgo es eminente. ¿Hay algún tipo de riesgo que se está cocinando, fue detectado por el sector financiero y no sabemos los ciudadanos?

La relación, ciudadanos bancarizados versus bancos comerciales, en la realidad es otra. La oferta de productos financieros está desbordada. La trazabilidad a las conductas financieras y de consumo de los usuarios es impresionante. Con respecto a ello, al parecer la banca se ha especializado en el tema y con ello busca la manera de crear productos que incentivan al usuario al consumo casi que sin ninguna responsabilidad. Tanto la oferta de créditos para cubrir cartera como la oferta de tarjetas de créditos están amarradas a subproductos de consumo.

Al parecer las políticas comerciales están enfocadas para llevar al cliente a un punto donde la relación ingresos versus pagos de obligaciones con productos financieros sea totalmente dependiente. El sector bancario ha identificado que la clase media (supuestamente ha aumentado en Colombia) tiene un sueldo ajustado a sus necesidades. Pero, también saben los bancos que el uso de un producto financiero falsamente amplia la capacidad de consumo. Por lo anterior, el sistema bancario termina amarrando a los clientes al crédito pues parte del salario se termina destinando al pago de intereses. Esta condición resta autonomía en el salario para usarlo en asuntos obligados como alimentación, diversión, servicios públicos, entre otros. En últimas, se crea un círculo vicioso y peligroso toda vez que se construye una contaminada relación para cubrir consumo entre crédito y salario. Bajo este contexto el crédito ya está desbordado. ¿Asobancaria no se ha percatado?

*Magister en economía.
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