Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2005/04/24 00:00

¿Inversión o Explotación Extranjera Directa?

Ricardo Buitrago cree que con el TLC, Estados Unidos quiere "recomponer el poderío económico perdido en los últimos años".

¿Inversión o Explotación Extranjera Directa?

Aparte de la crisis política de nuestro vecino y compañero de negociaciones, que por cierto permanece en la mesa sin tomar decisiones, lo cual enrarece aún más el desenlace del TLC, existe un aspecto que no se ha tratado en profundidad y es el de la Inversión Extranjera en el marco del acuerdo.

Estados Unidos ha venido aumentando su presión sobre las naciones del hemisferio para que modifiquen la Constitución y las legislaciones nacionales con el objeto de favorecer cada vez más la Inversión Extranjera Directa (IED). Ante el rotundo fracaso del ALCA, Estados Unidos buscó vías alternas para obtener los beneficios deseados en materia de inversión y optó por la celebración de los tratados de "libre comercio" con Chile, Centroamérica y con los países de la Comunidad Andina.
 
La necesidad de favorecer la economía norteamericana en la aguda competencia comercial con los demás potencias industrializadas y recomponer el poderío económico perdido en los últimos años han sido los móviles últimos de las estrategias neoliberales y de los acuerdos de libre comercio impulsados desde Washington.

Desde nuestra perspectiva y con el argumento de que  la inversión extranjera es la única vía para generar las condiciones del desarrollo económico y social y, por tanto, para crear empleo, nuestro ministro de Industria y Comercio y el jefe del equipo negociador han llevado a la máxima expresión las bondades del TLC. Sin embargo, la experiencia reciente de los países a este respecto, desde México hasta Chile, pasando por Colombia y sus socios andinos, demuestra que  dicho planteamiento no es del todo cierto.

La IED en la región

En América Latina se incrementó de manera notoria la IED, realizada por las multinacionales en el marco de las políticas de privatización que se generalizaron en la década del noventa. Este tipo de inversión fue determinante en la recuperación económica de los Estados Unidos durante la década pasada. A manera de ejemplo, en 1997 el capital privado norteamericano invirtió 50.000 millones de dólares en toda América Latina, en tres sectores principales: el petróleo y la minería, los servicios, particularmente los financieros, y las telecomunicaciones. En ese mismo año las operaciones de las compañías estadounidenses en la región generaron 20.000 millones de dólares de ganancias netas, lo que equivale a un 19.9 por ciento del total de ganancias netas obtenidas por las filiales en el extranjero de las compañías de Estados Unidos, según cifras de la Oficina de Análisis Económico del Departamento de Comercio estadounidense.

Al mismo tiempo, bajo políticas del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, los países de la región introdujeron medidas de liberalización de la cuenta de capitales durante la última década, las cuales, junto con la privatización de las empresas estatales, contribuyeron a crear un "boom" en los flujos de capital, en desarrollo de lo que se denominó la "globalización financiera".

La IED y el medio ambiente

Los efectos ambientales de la IED en los países receptores es materia de amplio debate. Por un lado se les atribuye una mayor eficiencia en el uso de los recursos, a causa del uso probable de mejor tecnología. Sin embargo, podría ser también que la IED promueva la explotación de recursos naturales a un ritmo más acelerado. También existe la posibilidad de que las empresas extranjeras tengan un mayor interés en cumplir con las normas ambientales. Por otra parte, se ha podido constatar que la presión sobre las empresas extranjeras para cumplir con las normas ambientales en los países receptores es generalmente muy baja.

Como es tradicional en nuestros países, el sector primario encabeza la recepción de la IED, tanto la extracción de hidrocarburos como la minería. Estados Unidos y, en menor medida, España y Canadá, siguen siendo los principales países de origen de la inversión. En Colombia, la política petrolera se ha enfocado a estimular la inversión privada, con el fin de mantener la condición de país autoabastecido, en concordancia con esta política el gobierno firmó, en el curso de los últimos años, 37 contratos de exploración, explotación y evaluación técnica en el sector con empresas multinacionales.

El flujo de capitales en el sector de hidrocarburos y minería ha sido eminentemente de explotación y no de inversión productiva y crecimiento, y si no es así, porque ECOPETROL no ha hecho asimilación de tecnología para realizar exploración y explotación por su cuenta?, o será que las regalías obtenidas no dan el suficiente flujo de caja para asumir esos procesos por nuestra cuenta? 

De otra parte, la IED orientada a la búsqueda de recursos naturales ha contribuido a aumentar las exportaciones de productos básicos de la región pero a través de multinacionales, lo que ha permitido alguna mejora de la competitividad de América del Sur en ese sector. Sin embargo, la actividad extractiva presenta un limitado  escalamiento industrial y poca transferencia de tecnología. La gravedad de la situación es tal, que la Aechmea fascista o Bromelia (planta originaria de la selva tropical) que vende Carrefour tiene unas laminitas con el nombre de la planta, sus patentes en Estados Unidos, Holanda y Japón y la advertencia: "Prohibida su reproducción".

De firmarse el TLC en las condiciones planteadas por Estados Unidos  podrían aparecer otras materitas con letreros como Bactris gasipaes o Chontaduro, ya patentado por una multinacional como Monsanto y esa u otras corporaciones tendrían la capacidad legal para hacer que un policía colombiano encarcele a uno de nuestros campesinos por cultivar una de esas plantas en su parcela si su autorización.

Desde esta perspectiva se verán entonces botánicos de las multinacionales buscando como patentan a nombre de ellas el chontaduro, el borojó y cientos de otras especies vegetales; taladores de las maderas finas que aún quedan para exportarlas; ingenieros sociales que convertirán a los pequeños agricultores autónomos en mano de obra barata para derribar semillas de palmas aceiteras. Claro está que hay otras opciones: mesero y cocinera en los hoteles de cinco estrellas que las corporaciones abrirán en espacios que perfectamente podrían ser categorizados como patrimonio de la humanidad, por ejemplo la ensenada de Utría.  Esta muy posible situación indica que el país tiene una gran  tarea pendiente: mejorar la calidad de la IED y los efectos de la presencia de las empresas multinacionales.

La IED en otros sectores

Con respecto a la competitividad internacional de la región, es evidente que la IED ha contribuido al mejoramiento de las exportaciones de manufacturas, gracias a las estrategias de búsqueda de eficiencia de las empresas transnacionales, especialmente en México y la Cuenca del Caribe. Sin embargo, los efectos microeconómicos en esta subregión, como la transferencia y asimilación de tecnología, el establecimiento de encadenamientos productivos, la capacitación de recursos humanos y el desarrollo empresarial local, han sido escasos.

En una conferencia a la que asistí, escuche al jefe del equipo negociador en el planteamiento de que para Colombia seria interesante la llegada de empresas norteamericanas en lugar de su desplazamiento a economías asiáticas,  y sí es interesante, pero desde que perspectiva?, con transferencia de tecnología, capacitación de la mano de obra y desarrollo empresarial? o con requerimientos de mano de obra calificada y barata, sin desarrollo de infraestructura empresarial y concesiones laxas en materia de inversión y repatriación de capitales? .

El TLC, la inversión y sus desafíos

El primer desafío se relaciona con el hecho de que el tipo de especialización exportadora estaría generando brechas al interior de la economía, como lo había mencionado en artículos anteriores, esto agravaría las asimetrías intersectoriales con productividades muy elevadas ligadas al sector exportador y decrecientes en otros sectores; generando brechas salariales, economías duales, concentración del poder económico e inequidad.

En segundo lugar, en la medida que los controles a la inversión extranjera en sectores de clara explotación (biodiversidad), no sean efectivos  el país no dispondrá de márgenes de maniobra para ajustar sus sistemas productivos y como son los países desarrollados los principales actores en el comercio mundial (a través de sus empresas multinacionales), serán por lo tanto también ellos los que en definitiva definirán el patrón productivo, tecnológico y ambiental que prevalecerá.

Finalmente, habrá que insistir en la conveniencia y necesidad de complementar el proceso de apertura con una adecuada política ambiental, respaldada por una sólida estructura institucional. Junto con ello será necesario formular y ejecutar articuladas política económicas, tecnológicas y ambientales que contribuyan a mejorar la competitividad sistémica del aparato productivo y exportador. Esto incluye la definición de prioridades de desarrollo sostenible de los gobiernos, el papel que se espera de la inversión extranjera directa y los mecanismos necesarios para canalizar la IED hacia tales prioridades.

*Consultor Internacional y Docente Universitario

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