Sábado, 3 de diciembre de 2016

| 2016/03/29 10:13

Solemne vaguedad

Hablan de que el Presidente Obama se le “entregó al terrorismo”, y llegaron a la osadía de equiparar a las Farc con el Estado Islámico. Delirante argumento.

Jairo Gómez.

Sorprende como, desde muchos sectores de opinión, personas con claros vínculos políticos y liderazgo en los partidos tradicionales, y el Centro Democrático, reaccionaron a la reunión del Secretario de Estado de los Estados Unidos, John Kerry, con los negociadores de las Farc en La Habana.

Las críticas y opiniones, en su mayoría, reflejaban la rabia y la impotencia que les provocó ver a un alto emisario de Washington sentado con una organización guerrillera que, quieran o no aceptarlo, ha sido transversal a la historia de Colombia en los últimos 60 años.

Pero no sólo las Farc. Estados Unidos, desde décadas atrás, es protagonista de excepción de la penosa realidad de los colombianos. Su incidencia ronda por las estrategias de guerra antisubversiva que se diseñaron en la Escuela de las Américas, amén de la formación de los militares por más de 50 años. El Plan Colombia, concebido en las oficinas oficiales de la capital estadounidense, inyectó más de diez mil millones de dólares a la “guerra civil”, como diría el carismático Obama. La política económica se alimenta de los designios del consenso de Washington; y siempre lo dijeron las Farc: en una salida negociada al conflicto armado colombiano deben estar “los gringos”. Entonces, ¿cuál es la molestia de los sectores tradicionales del país que han tenido y tuvieron en sus manos la posibilidad de resolver esta guerra y no fueron capaces?

Hablan de que el Presidente Obama se le “entregó al terrorismo”, y llegaron a la osadía de equiparar a las Farc con el Estado Islámico. Delirante argumento. Argumento que no corresponde a analistas sesudos, Políticos serios o a Partidos Políticos responsables. Qué livianos. En principio pensé que se trataba de un exceso desafortunado, una desagradable desviación del buen juicio de los seculares dirigentes y los bastiones de opinión. Pero no, así piensan y así lo expresan. Es increíble que la repulsa a un proceso de paz serio como el que se conduce en Cuba, los lleve a creer que aún nos paseamos en la guerra fría, en el macartismo, en la lucha contra el fantasma llamado comunismo.  

Vale recordar que la diplomacia estadounidense es una de las más sofisticadas del mundo y su experiencia, centenaria por cierto,  los ha llevado a sentarse a negociar la salida a conflictos que dejaron millones de muertos,  crímenes de lesa humanidad de por medio, verbi gracia la Segunda Guerra Mundial para no ir tan lejos. En su oportunidad se sentaron a manteles Roosevelt, Stalin y Churchill, para definir una estrategia y derrotar la ambición expansionista nazi de Hitler. Hoy Obama, se sienta con Putin y Xi Jinping, de China, para desactivar otras guerras. Lo hace con Castro en Cuba, para cambiar el molde de las relaciones. En ese orden de ideas, pensar que Kerry fue a La Habana, se sentó con los dirigentes guerrilleros, estos lo convencieron y salió de ahí sin nada a cambio, es una solemne vaguedad.

Más allá de lo simbólico de la cita Kerry-Farc, y del reconocimiento que implícitamente se le hace a Las Farc, como actor político armado y beligerante; lo lamentable es preguntarse por qué si la democracia colombiana siempre ha contado con un Presidente elegido, un Congreso que representa al pueblo, un Poder Judicial independiente, instituciones de Control, unas Fuerzas Armadas y de Policía profesionales, un país de Leyes y Libertad de Expresión, no ha logrado superar el conflicto interno entre los colombianos. ¿Qué intereses oscuros impiden que Colombia no supere la guerra?  

*Periodista 

 

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