Domingo, 4 de diciembre de 2016

| 2016/05/17 16:17

Colombia, un país al revés

Al procurador Ordóñez, todo lo que suene a negociación con la guerrilla le provoca irritación, ira, enojo, cabreo, enfado, rabia, cólera.

Jairo Gómez.

Como decía Eduardo Galeano: el mundo al revés. Recitaba esa frase para ironizar las contradicciones del poder y el elocuente cinismo con que resuelve sus asuntos. Me apropio de ese concepto para aplicárselo a nuestra realidad: Colombia, un país al revés. Resulta que porque el presidente Santos busca la paz, el procurador Ordóñez lo quiere meter a la cárcel. Ni más ni menos.

Además de amenazarlo con sanciones disciplinarias el “Gorrión Extremo” -quienes han visto la  popular serie Juego de Tronos, sabrán a quien me refiero-, le dice al Jefe del Estado que está a punto de violar el código penal y, ello tiene consecuencias graves.

Colombia, un país al revés: un procurador elegido por 102 senadores, no todos votaron a su favor, pretende llevar a la cárcel a un presidente que lo eligieron cerca de ocho millones de colombianos para que hiciera la paz. Es tan enfermizo su aborrecimiento al proceso de paz que no advirtió que la Constitución no le otorga facultades, por fortuna, para destituir o investigar al presidente de la República. “Que yo sepa aún no lo hemos coronado como emperador”, lo aterrizó el expresidente Gaviria.

Al señor Ordóñez todo lo que suene a negociación con la guerrilla le provoca irritación, ira, enojo, cabreo, enfado, rabia, cólera, etcétera, etcétera.  En sus ominosos siete años al frente del ministerio público se dedicó a perseguir a la izquierda y a quienes en la brega  humanitaria de conseguir precisamente la paz, los descalifica y, usufructuando su desproporcionado poder, saca de carrera a sus probables adversarios en un escenario electoral. Tal es el aberrante caso contra la Exsenadora Piedad Córdoba, a quien destituyó por buscar la paz: Colombia, un país al revés.

Desde arriba y desde lejos en el resto del planeta los apoyos en favor de la paz en Colombia son infinitos. Eso al procurador Ordóñez, en su lógica política, no lo conmueve y procura que no haya paz sino guerra; y la oposición arremete contra unas negociaciones en La Habana que entraron en un escenario de irreversibilidad. Se recrean en la mentira para desvirtuar los pactos y desinforman sin fundamento sobre los acontecimientos de la paz. “Habitualmente, un mentiroso sabe que no dice la verdad, pero un mentiroso que se miente a sí mismo pervierte la realidad”, decía la filósofa Hannah Arendt.

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