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Opinión

  • | 2015/06/18 18:00

    ¿Por qué no pensar en el indulto como última opción para salvar la paz?

    Los conflictos del pasado, aún del remoto, entre movimientos guerrilleros y el Estado, han terminado en amnistías y/o indultos.

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El Presidente no quiere acceder a un cese bilateral del fuego por que no quiere pasar a la historia como alguien que le dió ventaja militar a las FARC. Sin embargo, los procesos de paz de Gaviria y Pastrana fracasaron por no haberlo pactado. También ha dicho que del tema de la justicia depende de si hay o no paz. No queda, para evitar más muertos, más daño ecológico, más derrames de crudo, más voladuras de torres, más “fábrica de víctimas”, que despejar aceleradamente los obstáculos que surgen en el camino de la paz.

El mayor de esos obstáculos es el “punto específico de la justicia y ahí es donde se va a determinar si hay o no paz”, según las palabras del propio Presidente. ¿De qué justicia se trata? De la justicia transicional. No debe, sin embargo, descartarse otras alternativas para salvar el proceso, si ello resulta indispensable.

Los conflictos del pasado, aún del remoto, entre movimientos guerrilleros y el Estado, han terminado en amnistías y/o indultos. La verdad sea dicha, no se ve porqué el actual no puede terminar, si de ello depende la firma de la paz, de la misma manera como finalizaron los anteriores, el último de ellos, el del M-19, con amnistía e indulto que fueron incluso apoyados por el Senador de entonces Álvaro Uribe.

El texto Constitucional actualmente vigente es prácticamente idéntico al de la Constitución de 1886.

No es cierto, como se dice con frecuencia, que el Estatuto de Roma impida a nuestro Congreso la concesión de amnistías o indultos. Primero porque el texto de la Constitución y ella es la máxima norma del Estado, y segundo, porque así lo dice la sentencia C-578/02 sobre el Tratado de Roma: “Ninguna de las disposiciones del Estatuto de Roma sobre el ejercicio de las competencias de la Corte Penal Internacional impide la concesión de amnistías, indultos o perdones judiciales por delitos políticos por parte del Estado Colombiano, siempre y cuando dicha concesión se efectúe de conformidad con la Constitución Política y los principios y normas de derecho internacional aceptados por Colombia”. 

Y si surgieren dudas razonables al respecto, bien podría acudirse al a.16 de dicho Tratado: “En caso de que el Consejo de Seguridad, de conformidad con una resolución aprobada con arreglo a lo dispuesto en el Capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas, pida a la Corte que no inicie o que suspenda por un plazo de doce meses la investigación o el enjuiciamiento que haya iniciado, la Corte procederá a esa suspensión; la petición podrá ser renovada por el Consejo de Seguridad en las mismas condiciones”(negrillas del autor del artículo). El apoyo internacional al proceso encontraría allí un terreno apropiado para manifestase.

“Cuando se habla de amnistía general o de indulto general (la amnistía desconoce el delito o previene todo juzgamiento, en tanto que el indulto reconoce el delito cometido, lo exime de pena y levanta todo castigo y todo procedimiento criminal), se trata de toda una facción política, de todo un partido que se ha puesto en armas contra el orden constitucional. El asunto es entonces esencialmente político, porque interesa a toda la nación, y debe ser resuelto conforme a consideraciones generales de conveniencia pública o de necesidad nacional. Quien mejor puede apreciar la necesidad o la conveniencia, y la naturaleza de unos hechos políticos, es el congreso, representante de la nación y todos sus partidos-cuerpo eminentemente político e irresponsable por sus opiniones y votos-.  La ley, expresión del congreso, general por su origen, su autoridad y sus disposiciones, es la que debe conceder la amnistía o el indulto, también de carácter general”. (José María Samper, Derecho Público Interno, Editorial Temis, edición 1982, pag. 404).

Si no es posible llegar a un acuerdo sobre la justicia transicional no todo está perdido, pues podemos acudir al indulto en los términos que expone Samper.

*Constituyente del 91
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