Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2016/03/14 11:27

Así se roban la Universidad de Cartagena

Hay Docentes de planta que figuran de tiempo completo en otras universidades. Otros de tiempo completo que trabajan tres días a la semana.

Joaquín Robles Zabala.

Lo primero que deberían aclarar las directivas de la Universidad de Cartagena es por qué muchos de los profesores que aparecen recibiendo salarios de tiempo completo tienen contratos laborales con otras universidades. Por qué un grupo de docentes del área de la salud que trabaja un par de días por semana devengan un sueldo que supera los 10 millones de pesos.  Por qué un vicerrector académico adquiere un apartamento por más de 650 millones que luego paga en dos años y hoy su nombre aparece en el listado de investigados por la Procuraduría sin que nadie le haya pedido explicaciones al respecto.

La Universidad de Cartagena recibió en 2015 un presupuesto que superó los 175 mil millones de pesos, pero en el segundo semestre de ese año los estudiantes de los distintos programas paralizaron las actividades académicas ante la dificultad para recibir clases, la falta de profesores de planta  y las irregularidades que venían dándose en los  nombramientos. Algunos docentes que cumplieron con los requisitos para ocupar las plazas requeridas, tuvieron luego que demandar ante la justicia el concurso de méritos que, en realidad, terminó siendo un concurso de luchas de poderes. Pues, a pesar de que ocuparon los primeros lugares en sus respectivas áreas, las vacantes fueron asignadas a aspirantes que, además de no llenar los requisitos exigidos por la ley, sus nombres no aparecían en el listado de participantes, y si aparecían estaban muy lejos de los primeros lugares para ser tenidos en cuenta.

Pero esto no es nuevo. Las irregularidades que se dan hoy en la Universidad de Cartagena vienen desde hace 20 años y presentan distintos matices de corrupción: desde la competencia interna de algunos docentes que cambian notas por sexo hasta aquellos que se benefician indirectamente de los desfalcos sin que sus nombres se vean salpicados por las denuncias, ya que no hay documentos firmados que los comprometan en los ilícitos.

En mayo de 2009, por ejemplo, la Unidad de Delitos Contra el Patrimonio de la Fiscalía General de la Nación capturó a Germán Herrera, tesorero de ese alma máter y quien fue señalado de ser el cerebro detrás una red de funcionarios que robó, a lo largo de varios años, las arcas de la esa institución por un valor superior a los 2.000 millones de pesos. Ese mismo día fue capturada María Eugenia Fernández, una funcionaria que no pudo justificar las millonarias consignaciones que se le habían hecho durante varios años en sus cuentas bancarias. Con ella fueron detenidos, en los días siguientes, 15 funcionarios más, vinculados al desfalco.

Lo curioso del caso, según una nota de Caracol Radio, fue que las directivas de la universidad negaron saber algo del asunto hasta cuando los medios de comunicación divulgaron la noticia.

En 2013, en la plenaria de la Cámara de Representantes, el congresista William García denunció la pérdida de más de 15 mil millones del presupuesto de la universidad. El rector de entonces, Germán Sierra Anaya, quien funge hoy de secretario de educación del distrito de Cartagena, negó saber algo del asunto aunque luego fue vinculado a una investigación de la Procuraduría. Un año después, el mismo representante volvió a denunciar la pérdida de 1.900 millones que se habían embolatados en la compra de algunos computadores y bombillas ahorradoras de energía. El congresista instó entonces a la Procuraduría a adelantar las investigaciones pertinentes para aclarar en qué se estaban invirtiendo los dineros destinados al funcionamiento de la universidad.

Pero la corrupción que carcome los cimientos administrativos del primer centro de educación superior de la ciudad, va más allá. Que un candidato a rector invierta un poco más de 500 millones de pesos para alcanzar la dirección de la universidad solo es comparable con la inversión que hacen los políticos corruptos locales para llegar a los cargos de elección popular. En enero de 2015, el presidente de la Asociación de Egresados,  Lutterh Larios, manifestó su preocupación ante los medios de comunicación  por las denuncias que se estaban haciendo al respecto: durante los días previos a las elecciones de rector y decanos, se supo que algunos aspirantes estaban ofreciendo prebendas y cupos a las distintas maestrías que desarrolla la universidad para quienes votaran por un determinado candidato. De la misma manera, el abogado Danilo Contreras Guzmán denunció en su momento las graves irregularidades que se estaban presentando en la escogencia de los candidatos a dichas maestrías.

Para un profesor del programa de inglés que ha pedido la reserva de su nombre, “resulta poco ético que algunos docentes y directivos hagan nombrar en cargos administrativos a familiares cercanos, que es lo está pasando en este momento en algunas facultades y programas de la universidad” Pero el asunto, ha expresado, “ se pone mucho más grave si le digo que la gran mayoría de los profesores escogidos, por lo menos en el programa donde laboro, no son profesionales en idioma: son administradores, contadores e ingenieros”.

No olvidemos que en mayo de 2015 el Juzgado Tercero Penal del Circuito de Cartagena condenó al exrector Sergio Hernández Gamarra a 5 años de cárcel y a pagar 64 salarios mínimos por embolatar más de 4. 200 millones de pesos de varios convenios interadministrativos, condena que ratificó el Tribunal Superior de Justicia, el cual recibió el proceso en segunda instancia. Pero eso parece haberse olvidado. Y el desfalco al presupuesto del primer centro de educación superior de la ciudad continúa sin que nadie se escandalice. O, al menos, haga algo por evitarlo.

En Twitter: @joarza

E-mail: robleszabala@gmail.com

*Docente universitario.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.