Miércoles, 18 de enero de 2017

| 2015/08/10 10:16

El renacer de la parapolítica en Bolívar y Sucre

La aparición en el panorama nacional de partidos políticos mafiosos ha contribuido al ascenso de personajes profundamente cuestionados como Yahir Acuña y Javier Cáceres.

Joaquín Robles Zabala. Foto: Archivo SEMANA.

En una entrevista para CCN en español, el expresidente uruguayo José Mujica aseguró que la política no es para hacer dinero sino para servirle a la gente. “El que quiera hacer dinero que se meta a comerciante”, enfatizó. En Colombia, por el contrario, el lema parece ser el opuesto: “el que quiera hacerse rico que se meta a político”. Para Platón, la política es el equilibrio entre la moral y la justicia, es la razón de ser de todo gobernante. Para el heleno, las tendencias naturales de los seres humanos son el amor, la amistad y la convivencia pacífica con el resto de la sociedad. De ahí su planteamiento entre moral individual y moral colectiva, “entre el gobierno de los bienes individuales y el gobierno de los bienes colectivos”. El bien, para el filósofo griego, estaba relacionado con el buen comportamiento. Si el individuo, o los individuos, que gobiernan un Estado aplican esta norma elemental, la justicia, como principio rector y común de la sociedad, estaba garantizada.

Desde esta perspectiva, habría que preguntarse qué entienden nuestros dirigentes por hacer política. El exsenador Juan Carlos Martínez Sinisterra, quien fuera condenado por la Corte Suprema de Justicia a pagar 7 años y 6 meses de prisión por sus nexos con paramilitares y narcotraficantes, definió, desde su sitio de reclusión en Barranquilla, el concepto de política “como un negocio rentable”. Y agregó: "La plata que deja una alcaldía [o una gobernación] no la deja un embarque de droga”. La frase cobra importancia en este sentido porque no solo lo define a él, sino a muchos de sus colegas que hacen parte de la “fauna política” de sus respectivos departamentos. Quizá esto explique en parte por qué el Pacífico es una de las regiones más violentas del país. O por qué el Chocó tiene los índices de pobreza más altos del panorama nacional. O por qué en La Guajira los niños indígenas se mueren de hambre mientras sus “dirigentes tramoyeros” engordan sus cuentas bancarias.

Resulta poco entendible para un ciudadano del común que un político mafioso, condenado a pagar varios años de cárcel, siga ostentando poder desde su sitio de reclusión y siga manteniendo su hegemonía “política” detrás de los barrotes. Ningún ciudadano serio entiende que los Partidos de la U y Cambio Radical le entreguen avales a los herederos de los parapolíticos en la Guajira y Bolívar y que Juan Carlos Martínez Sinisterra financie con dinero y votos, desde su sitio de reclusión, la campaña de una aspirante a la Gobernación de Bolívar, como lo denunció recientemente Claudia López en su paso por La Heroica.

“El negro Martínez está apoyando la campaña a la Gobernación de la señora Wong, y estos son dineros del narcotráfico porque él es un narcotraficante que lidera una banda de narcotraficantes. Él no acata órdenes. Él las da, así como lo hace La Gata y El Turco Hilsaca", aseguró la senadora.

La aparición en los últimos años de partidos políticos cuya base de apoyo son los grupos mafiosos, entre los que se destacan el PIN, el MIO y AFROVIDES han contribuido al ascenso meteórico de personajes profundamente cuestionados por su lazos con el paramilitarismo y el narcotráfico como es el caso del exrepresentante Yahir Fernando Acuña Cardales, cuya esposa figura hoy para alzarse con el cargo de gobernadora de Sucre en las elecciones regionales que se avecinan, y condenados, ahora en libertad, como Javier Cáceres Leal, cuya hija se encuentra en el listado de aspirantes a la Alcaldía de Cartagena de Indias, aunque con pocas opciones para llegar al primer empleo del distrito.

En la pelea por alzarse con la Gobernación de Bolívar está la candidata Rosario Ricardo, quien, curiosamente recibió el aval del Partido Verde, una de las colectividades menos cuestionadas que podríamos encontrar en el panorama de la política nacional. Sin embargo, para quienes critican su candidatura, no olvidan que en los comicios  anteriores la señora Ricardo fue la cuota a la alcaldía de La Heroica de uno de los clanes políticos más nefastos de la costa norte colombiana como es el García Romero-Zuccardi, cuyos miembros han sido investigados, juzgados y condenados por un gran número de delitos, entre los que encontramos asociación para delinquir con fines políticos, peculado por apropiación y financiación de grupos paramilitares. Que el señor Martínez Sinisterra tenga sus “garras” metidas en la bolsa que baraja la gobernación del departamento de Bolívar, no debería extrañar a nadie. Desde el mismo momento en que se democratizaron los cargos a estos organismos gubernamentales, tanto la alcaldía de Cartagena como la gobernación de Bolívar han estado en manos de grupos políticos cuestionados. Desde los García Romero, que, a pesar de su debacle, mantiene un gran porcentaje del poder político en la región, pasando por “personajes oscuros” como Nicolás Curi hasta llegar a un gran número de mafiosos, abiertamente conocidos, como Enilse López, alias La Gata, y “el empresario” Alfonso “El Turco” Hilsaca, sentenciado a prisión por sus nexos con paramilitares de la costa y el asesinato de varias prostitutas en el centro de Cartagena.

Según los analistas políticos de esquinas que nunca faltan en La Heroica, la posibilidad de que el candidato Antonio Quinto Guerra gane el sillón del Palacio de la Aduana es un hecho. Mucho antes del resultado de la última Gran Encuesta de Medios, los rumores daban al candidato del Partido Conservador como un adelantado en la intención de voto. Lo mismo se rumora hoy en Sincelejo: el cuestionado exrepresentante Yahir Acuña no tiene rivales de peso en su camino a la alcaldía de esa ciudad. En este sentido, parece haber unanimidad de criterio: la parapolítica en la costa Atlántica tiene mucho del mítico Ave Fénix: se alza cada determinado tiempo de sus cenizas.   


En Twitter: @joarza
E-mail: robleszabala@gmail.com
*Docente universitario.

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