Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2016/02/24 14:03

Santos quiere un chihuahua como perro guardián

El presidente Santos ha dejado claro en múltiples ocasiones cómo le gustaría moldear al periodismo colombiano. Los medios, por su parte, no han opuesto resistencia.

Jonathan Bock.

Envalentonada por el respaldo que tenía de su empresa periodística, Vicky Dávila no dudó en desafiar al presidente Santos.  “Muy bien, presidente. Usted es el presidente y tiene el poder, Yo soy una simple periodista. Pero le recuerdo que usted dentro de tres años se va y, si Dios lo permite, yo seguiré siendo periodista y seguiré haciendo mi trabajo”. Era diciembre del 2015. Ni Dios, ni los Santos se lo permitieron y dos meses después de lanzar la provocación, la periodista fue despedida por la cadena para la que había trabajado durante 18 años.

Con la salida de Vicky se restablecieron los límites del terreno de juego en el que conviven periodismo y poder que fueron desdibujadas durante unos días. El despido puso fin a una semana que sacó de casillas al presidente Santos, que dio un golpe sobre la mesa, dejó de lado la diplomacia y aclaró de una vez por todas hasta dónde está dispuesto a soltarle las cadenas al ‘perro guardián’ de su jardín. 

Resulta ingenuo pensar que el grupo RCN tomó la decisión de despedir a Vicky por cuestiones de ética o de moral. Es ingenuo creer que no accedió a las presiones del Gobierno que, según se ha publicado en medios, habrían llegado con las almendras que llevó la ministra de la Presidencia o la reunión que tuvo el Ministro de Defensa con la cabeza del grupo Ardila Lülle.

También es ingenuo creer que Santos, por haber trabajado en una redacción, cree y defiende una prensa libre y con dientes. Por el contrario, el presidente ha sido muy claro al decir cómo le gustaría moldear al periodismo colombiano para limitar a las voces provocadoras que vayan en contravía de los intereses del Estado.

Santos suele escoger el Día del Periodista para explicar su modelo de periodismo y empieza con una anécdota que le hizo entender la importancia de la prensa. ‘’Nos invitaron como periodistas a una reunión muy sui generis donde estaba todo el Ejército israelí. Invitaron a la prensa internacional y en cierta forma lo que querían ver es por qué la señora Thatcher (Margaret) había ganado la guerra en las Malvinas y la había ganado en la prensa, y por qué Israel ganaba las guerras, pero las perdía ante los medios de comunicación”.

El presidente entendió la lección, Israel perdía las guerras ante los medios de comunicación porque no les daba acceso a los periodistas a la información. Supo entonces que era mejor tener la prensa cerca y ser fuente de las noticias, de lo contrario, los periodistas irían al otro bando. Esa ha sido su estrategia en estos seis años de gobierno y encontró una prensa que se dejó consentir, disfrutando los viajes en avión, agarrada a los lujos de Palacio y hambrienta de nuevos contratos de publicidad oficial. Nada más hay que ver que, como lo dijo la Silla Vacía, Santos le entregó a medios, fundaciones o asociaciones, a través del Fondo para la Paz, más de 9.100 millones de pesos.

En otro espacio importante para el periodismo, Santos dio más pistas de ese periodismo ideal. ‘Qué bueno tener un periodismo –lo he dicho muchas veces porque me gusta esa definición– que sea el perro guardián de la sociedad, que ladre y muerda cuando algo anda mal, pero debemos cuidar de que el perro guardián –en su celo por cumplir su tarea– no termine comiéndose las flores del jardín. Queremos un periodismo que investigue y que denuncie –y eso es bienvenido, es conveniente–, pero que no se convierta en la sombra que impida que nos alumbre la luz de la esperanza como sociedad, como país’.

El 9 de febrero del 2015, Santos parecía predecir el chaparrón que llegaría un año después. ‘Por eso decían que este cuarto poder era un poder muy poderoso, porque era el poder sin responsabilidad, porque no tiene como quién los controle, fuera de los propios lectores o televidentes o radioyentes. Pero yo creo que los periodistas son conscientes de eso –no todos, infortunadamente–, pero en su gran mayoría el periodismo colombiano ha tenido un periodismo bueno, de alta calidad y ellos mismos se encargan de señalar a los que se salen del carril’.

El hecho es que ese chihuahua que quiere el presidente como perro guardián no asusta. No inquietó a los responsables del desfalco de 4.000 millones de dólares por los sobrecostos de Reficar; tampoco a los responsables de las muertes de los niños en La Guajira y así con uno y otro escándalo, que rara vez pasan del registro. Cómo lo dijo recientemente Javier Darío Restrepo, ‘no hay un periodismo crítico frente al gobierno Santos, es muy escaso. La prensa está muy contaminada por la adoración del poder”.

Santos y RCN se encargaron de mandar un mensaje claro a los periodistas que quieran continuar denunciando la Comunidad del Anillo y otros temas que sacudan los cimientos de su gobierno. Un día después de que el presidente dijera que los ‘ataques’ que hacía Vicky se habían ‘salido de madre’, y horas después de que el canal despidió a Dávila, el efecto amedrentador se hizo evidente. El periodista de Noticias Caracol dijo que el canal conocía de otro congresista implicado en la comunidad del anillo, pero que “por respeto a los familiares y a la intimidad del implicado” no revelarían su nombre. Ese es el sonido del silencio.

Periodista, asesor de la Fundación para la Libertad de Prensa.

@goodluck_Bock

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.