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Opinión

  • | 2015/07/15 09:39

    Sexo, mentiras y cintas de video

    Los terroristas activaron dos petardos que hirieron a diez personas. La Fiscalía extendió el pánico a millones de bogotanos, llamó a la censura y condujo al error de los medios.

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Desde el 2 de julio, días de las explosiones en el centro de Bogotá, las autoridades nacionales y los medios de comunicación han encadenado una serie de catastróficas desdichas que han sido utilizadas para alimentar las teorías conspirativas y aumentar la confusión entre la ciudadanía, precisamente cuando el proceso de paz y las elecciones locales exigen mayor rigor informativo. Resumen de una mala historia contada en tres actos.

Cintas de vídeo

Doce horas después de los atentados, el Fiscal General con la venia del Presidente, estaba pegadito a él, hizo un llamado insólito: Si los ciudadanos o las empresas entregan este tipo de material (fílmico, de videos, de audio y de cámaras a personas distintas a las autoridades) pueden estar incurriendo en conductas punibles señaladas con pena de prisión en el código penal”. Así es, el Fiscal y el Presidente hacían un llamado a la censura. (Vea las declaraciones del Fiscal)

Desde entonces han pasado diez días y cantaros de críticas a Montealegre quien todavía no ha considerado necesario dar explicaciones ni al Ministro de Justicia, al Procurador, o a las organizaciones de prensa que lo criticaron. Por momentos el Fiscal recuerda al personaje clásico del cine, Eduardo Manos de Tijeras. Por un lado están sus buenas intenciones en pro de la libertad de expresión: la Fiscalía incluyó los crímenes contra periodistas en la Unidad de Análisis y Contexto; adelanta una política de priorización de casos; y capacita a fiscales en estándares internacionales del derecho a la libertad de expresión.

Sin embargo, también están sus torpes manos que como afiladas cuchillas rebanan sus intenciones: llamados reiterativos de la Fiscalía a periodistas para que revelen sus fuentes (Flip rechaza llamados de autoridades para que periodistas revelen sus fuentes); el cúmulo de desastres cometidos en el caso de Jineth Bedoya (errores de la Fiscalía en el caso de Jineth Bedoya); su ausencia en los espacios para la protección a periodistas; y finalmente un llamado a la censura al mejor estilo de los grandes dictadores.

Sin embargo, las acciones del Fiscal no parecen despertar mayores críticas por parte de los medios, prefieren continuar alimentando sus ediciones publicando los boletines de prensa de la entidad y no tener que contrastar fuentes, cuestionar, equilibrar, etc.

Así sucedió el 3 de julio con las peligrosas declaraciones del Fiscal General, que aparecieron en eltiempo.com, la página informativa más leída del país. El titular era contundente: ‘Videos de atentados solo pueden darse a autoridades, advierte Fiscal’. (Vea cubrimiento de El Tiempo)

La noticia, tres párrafos con la única voz del Fiscal. Daba la impresión de un Decreto Real.

Mentiras

En la audiencia de legalización de captura del martes 14 de julio, uno de los abogados de los acusados, resumió acertadamente lo ocurrido desde los petardos. Dijo que la Fiscalía ha mantenido dos procesos, uno ante los jueces donde presenta una serie de alegatos y pruebas y otro con los medios de comunicación, filtrando diferentes imágenes y otro tipo material distinto al que presenta en juicio para que la ciudadanía tome partido. 

No solo ha sido la Fiscalía, también la Policía y el Presidente Santos, quienes han sazonado este sancocho de imprecisiones. La Policía, para garantizar el cubrimiento total de la noticia, permitió que los medios los acompañaran en el helicóptero desde el cual dirigió la operación de captura. De tal manera que cuando los 15 detenidos ni siquiera habían sido puestos a órdenes de las autoridades judiciales, los medios de comunicación masivos señalaban ya a estas personas como responsables de los atentados contra las sedes de Porvenir.

Santos también cumplió con su parte y apresuradamente dijo que los capturados eran del ELN y responsables por “los petardos en Bogotá”. Las filtraciones de la Fiscalía a los medios de comunicación continuaban y opacaban las críticas que llegaban de Naciones Unidas, de las universidades públicas y de distintas ONG’s. Empeñados en la primicia, y acostumbrados publicar noticias teniendo una sola fuente, los principales medios continuaban sordos al llamado a respetar el debido proceso.

Sexo

Para que una historia sea completa debe tener sexo, por lo menos eso demanda la civilización del espectáculo. Este caso no lo tenía, había que buscarlo. Decenas de hábiles manos empezaron a navegar por las rendijas de Internet, en la intimidad de los sindicados. Buscaban fotos, datos, cualquier información. Poco encontraron, la mayoría de los sindicados tenían sus páginas de Facebook y otras redes con accesos restringidos (por cierto, si no sabe cómo se hace esto, averigüe y ejecute). Finalmente encontraron un festín con la persona más pública Paola Salgado, reconocida defensora de los derechos de las mujeres.

Entre las decenas de fotos que tenía en su perfil de Facebook, La F.M. Radio se inclinó por una en que aparece con la espalda desnuda en una manifestación. Era la más sexy, provocadora. También decidió publicar otra foto de Paola en traje de baño. Claro está que en las que ella aparece junto a unos niños y familia no supondrían tantos clics. Es más, podría incluso despertar sospechas y dañar la narrativa de la historia: ¿sería posible que una mujer cariñosa con los niños fuera el mismo monstruo que las autoridades señalan de cometer los atentados?

Tímidamente, en los medios, aparecen las primeras autocríticas y el llamado a la prudencia. Por su parte la Fiscalía continúa con su propio espectáculo. El público, por su parte, continúa sin resolver las principales inquietudes: ¿Quién está detrás de los atentados? ¿Quiénes son realmente los capturados? ¿Terroristas? ¿Organizadores de protestas violentas en la Nacional? ¿Personas inocentes? ¿Están las bombas a Porvenir ligadas al proceso de paz? ¿Es todo esto un acto en clave de la campaña electoral? Pero que nadie se preocupe, los espectadores no tendrán que esperar al lento y aburridor juicio para saberlo, ahí seguirán, prestos a hacer clic en el próximo titular, eso sí, que por favor sea llamativo y provocador, y si tiene sexo, mucho mejor.

@goodluck_Bock

*Asesor de la Fundación para la Libertad de Prensa

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