Domingo, 4 de diciembre de 2016

| 2016/08/20 10:42

Retomando los papeles

Es muy temprano para saber si Néstor Humberto Martínez resistirá el juicio de la historia pero arrancó con paso firme y eso hay que valorarlo.

José Manuel Acevedo M. Foto: Semana.com

No ha cumplido todavía su primer mes el fiscal general de la Nación Néstor Humberto Martínez pero ha aprovechado cada día para generar confianza en un momento crítico para esa institución. Martínez que llegó con la mayoría de los columnistas de opinión en su contra y con la imagen de la fiscalía en uno de sus peores momentos según todas las encuestas, debe saber que la única manera de devolverle respetabilidad a la institución es ganándosela primero él como jefe máximo del ente acusador.

Así pues, las acusaciones por sus eventuales conflictos de intereses las acalló con la presentación de un proyecto de reforma legal que deberá ‘patinar’ con insistencia para que no se quede sólo en un saludo a la bandera pero cuyo propósito es ciertamente loable. El fiscal propone que en caso de impedimentos o recusaciones, sea la sala plena de la Corte Suprema de Justicia la que designe un fiscal ad hoc y no que el vicefiscal general termine asumiendo esas investigaciones como sucede en la actualidad.

También llevó al congreso otras dos iniciativas para imprimir transparencia en la contratación y evitar la indeseable pero muy recurrente interinidad en caso de falta absoluta del fiscal general.

Los aciertos siguen. La elección que ha hecho de los altos funcionarios que le acompañarán, ha cerrado las bocas de muchos que creyeron que iba a llenar la entidad de amigotes de sus magistrados electores o de fichas políticas de sus socios de Cambio Radical. Ni los fiscales delegados ante la Corte (con sueldos semejantes a los de los magistrados de esa corporación), ni la escogencia de la nueva vicefiscal María Paulina Riveros pueden interpretarse como gestos politiqueros o de intercambio de favores.

Su decisión –que ojalá mantenga– de abolir el ‘sistema radial acusatorio’ que implementó la anterior administración y su determinación de empezar esta gestión sin haber dado una sola entrevista selectiva a sus amigos en los medios, hablan bien del intento por recuperar la sobriedad y discreción en su ejercicio como fiscal.

Igualmente positiva ha sido su determinación de poner a los fiscales a hacer lo que les toca. Aunque parezca de Perogrullo, muchos funcionarios andaban extraviados decidiendo ascensos y organizando archivos en vez de dedicarse a la persecución del crimen. Es escandaloso lo que le dijo la vicefiscal a María Isabel Rueda: de 3,000 fiscales hay 1,000 que no aparecen porque andan en ‘comisiones’ refundidos en unidades y encargos que le quitan eficiencia a la institución.

Apenas está comenzando su gestión y aunque es muy temprano para saber si Néstor Humberto Martínez resistirá el juicio de la historia, arrancó con paso firme y eso hay que valorarlo.

Haber levantado el principio de oportunidad para Juan Carlos Ortiz y Tomás Jaramillo por el delito de captación masiva, cuando su colaboración ha sido precaria y poner énfasis en los procesos contra los aforados para demostrar que la justicia no sólo es para los de ruana, también son acciones positivas.

Le quedan muchos chicharrones y situaciones del pasado reciente por resolver. Por eso me gustaría saber qué concepto dará sobre los contratos externos que dejó marchando Eduardo Montealegre, especialmente el de Natalia Springer que ha causado tanta indignación. Y más, todavía, me gustaría saber qué hará con los datos que reveló hace unos días Springer en RCN Radio y que comprometen de cabo a rabo a las Farc con delitos que no pueden ser fácilmente amnistiados.

El fiscal, que está retomando los papeles que le corresponden, nos debe mucho todavía pero por algo bueno ha comenzado.

* Twitter: @JoseMAcevedo

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