Domingo, 22 de enero de 2017

| 2016/05/28 00:00

Subir la vara

El secuestro de los periodistas dejó claro que cuando los colombianos nos unimos para exigir algo, nos sobran los políticos para lograrlo.

Subir la vara Foto: Carlos Julio Martí­nez / SEMANA

Son contadas las veces en que nos hemos movilizado como un país unido para decir a una sola voz algo. La marcha del ´No más´ en 1999, la del 4-F de 2008 y… pare de contar. En Colombia amamos el disenso, la controversia, la polémica. Los medios de comunicación la alimentamos todo el tiempo y no está mal que sea así. Hay cosas en las que nunca nos pondremos de acuerdo y de esas diferencias tramitadas por las buenas suelen salir decisiones e ideas positivas también. Lo que resulta incomprensible es que teniendo un potencial de participación ciudadana tan formidable sigamos aferrados a los políticos de siempre esperando a que ellos nos resuelvan ciertos problemas que sería más fácil tramitar por la vía de la democracia directa.

¿Por qué seguir esperando la foto de Uribe con Santos o de Uribe con Timochenko si los colombianos podemos lograr un consenso auténtico sobre las líneas rojas que debemos trazarles a los políticos y a los violentos en Colombia? ¿Por qué esperar a que en La Habana firmen un papel para exigirles a los negociadores unos mínimos en los que todos estamos de acuerdo? ¿Por qué seguir supeditados a los intereses particulares y por qué comprar odios ajenos de tirios y troyanos? Todos queremos la paz. Todos odiamos el secuestro y la violencia. ¿Entonces por qué no aprovechamos el momento para ‘subirle la vara’ como sociedad a los unos y a los otros?

El secuestro de los periodistas Salud Hernández-Mora, Diego D`Pablos y Carlos Melo dejó claro que cuando los colombianos nos unimos para exigir algo, nos sobran los políticos para lograrlo. Al gobierno le quedó grande el episodio y esta es la hora en la que todavía andan debatiendo en el despacho presidencial si llamar al episodio ‘secuestro’ ‘retención’ o ‘desaparición’. Tal parece que están buscando más “fuentes fidedignas” que los saquen del lío.

La oposición, por su parte, aprovechó una tragedia personal para pescar en río revuelto y hablar sin pruebas de ocultamiento de información por parte del Ejecutivo. El ELN no termina de entender que si sigue secuestrando no habrá forma de encontrarle una salida negociada al conflicto y la facción que opera en El Catatumbo demostró que lo suyo es el negocio, no la paz.

Las Farc, entretanto, aprovecharon el desorden para hacer gala de su acostumbrado cinismo (¡A Timochenko no le gusta el secuestro pero sigue aferrado a la extorsión por otros medios!).

Pero fíjense ustedes: mientras todo eso ocurría, con una mezcla de medios tradicionales y alternativos de comunicación, del twitter y del prime time en televisión y radio, de las agremiaciones que propenden por la libertad de prensa y de la unión de polos opuestos como Claudia Gurisatti y León Valencia, los medios y la sociedad civil nos pusimos tácitamente de acuerdo para ejercer una legítima presión ciudadana y lograr la libertad pronta de los periodistas secuestrados. Ni coordenadas, ni despejes. Ni helicópteros de las Fuerzas Armadas recogiendo a los periodistas. La Iglesia, que también hace parte de la sociedad civil y que parece ser la única respetada por todos en el Catatumbo, recibió a los recién dejados en libertad y medió eficientemente para que ello ocurriera.

Subirles la vara a los violentos y a los políticos, justo en este momentos en que nos dicen que están a punto de firmar un papel en La Habana o de comenzar diálogos formales en Venezuela o Ecuador, no sólo es útil sino sobre todo necesario. ¡Ya está bien de dar todo sin recibir nada a cambio!

La sociedad cuenta con los mecanismos para subirle la vara a los que creen representarnos y estas situaciones que nos llevan al límite nos demuestran que sí es posible juntarnos para lograrlo. ¡Ahora es cuando!    

En twitter: @josemacevedo

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