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Opinión

  • | 2017/07/12 10:07

    Mal comienzo

    Doctor Pinzón, tal vez es usted muy santista para la derecha y muy uribista para los demás. Y mientras usted no sea capaz de responder una pregunta de manera concreta y de frente al país, su candidatura no va a despegar. Así que le dejo aquí unas cuantas a ver si algún día logramos saber qué es lo que usted piensa.

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En los últimos meses, la imagen del Presidente Santos y su Gobierno ha visto sus peores días. Cada vez que aparece una nueva encuesta, todos los medios salen con la noticia de que el Jefe de Estado casi nunca pasa de los veinte puntos de aprobación. Y aun cuando es normal que una buena parte de la población tenga dudas, o no crea en la gestión del Presidente de turno, resulta difícil entender que un mandatario que logró acabar con las FARC como organización armada, tenga semejante problema de popularidad.

Si bien es cierto que en este Gobierno, como en todos, ha habido ineficiencia, promesas no cumplidas, escándalos de corrupción y una confrontación constante con la oposición, hay que decir que una buena parte de la mala hora de Santos en la opinión tiene nombre y apellido. Nunca antes a un Presidente le había tocado tener, como su principal contradictor, a un tipo con el poder, la credibilidad y la astucia de Álvaro Uribe.

Todos los sondeos y el comportamiento de la opinión en los últimos años, nos han enseñado que buena parte de este país percibe a Uribe más como a una especie de padre protector, como a un Dios, que como a un político eficiente. La mitad de la Colombia que lo sigue cree en su palabra, y rara vez cuestiona o contradice lo que sale de la boca del ex presidente. Como están las cosas hoy, cuando quien gana las encuestas no es un candidato sino “el que ponga Uribe”, es muy posible que la derecha sea la fuerza política que se imponga en las próximas elecciones.

En este escenario, en el que el Gobierno tiene ya el sol a las espaldas, cuando ya no hay puestos para ofrecer, empiezan a acabarse los contratos y la opinión hala más hacia la derecha, es normal que los candidatos que hicieron parte de la presente administración traten de tomar distancia con el Presidente, y de presentarse como los nuevos exponentes del cambio y de la renovación. Sin embargo, duele ver que los políticos vivan tan poco convencidos de su causa y definan su agenda no en función de las ideas sino de lo que está de moda.

Para nadie es un secreto que hacer la paz, y apostarle al perdón y a la reconciliación, en este momento de esa profunda polarización que vive Colombia, es sustancialmente menos popular que echar mano del discurso guerrerista. Pero quienes son y han sido gestores de este acuerdo, por su ambición personal de llegar a la Casa de Nariño, no pueden ahora darle la espalda y lavarse las manos ante los problemas que de él se deriven.

Todos los políticos que están montando su candidatura, seguramente ya han tenido reuniones con sus respectivos equipos de trabajo, en las que les habrán informado que la gente ya está cansada del tema de la paz, que los estudios les muestran que si quieren ganar tienen que marcar distancia con el Gobierno y que deben procurar hablar de otros temas como el empleo, la salud y la inversión. Y ese fenómeno se ve ya en las entrevistas y en las declaraciones de cada uno de ellos.

Dicho esto, y por más de que se trate de una estrategia política valida, no pueden pretender que los colombianos tengamos memoria de gallina, ni pedir que cada vez que cambian su discurso y evaden preguntas necesarias, todos miremos sonrientes para el otro lado y nos contentemos con pensar que “la política es dinámica”.

El más reciente exponente de esta práctica es el ex Ministro de Defensa y hoy candidato presidencial, Juan Carlos Pinzón, quien esta semana hizo una ronda de desconcertantes entrevistas en varios medios de comunicación. Pinzón se limitó a repetir lugares comunes como esos de que “yo voy a ser el candidato de la gente”, o “no voy a entrar en peleas con nadie”. Y cada vez que fue confrontado con preguntas de fondo, se salió por la tangente con la frase “pregunta irrelevante para los colombianos”, una nueva versión de la ya célebre “siguiente pregunta, amigo periodista”, tan usada por Álvaro Uribe.

En mi condición de colombiano, doctor Pinzón, quiero decirle que veo que su candidatura empieza mal. La gente poco lo conoce, y tal vez es usted muy santista para la derecha y muy uribista para los demás. Y mientras usted no sea capaz de responder una pregunta de manera concreta y de frente al país, su candidatura no va a despegar. Así que le dejo aquí unas cuantas a ver si algún día logramos saber qué es lo que usted piensa.

¿Si usted cree que este Gobierno tiene al país en riesgo de llegar a ser como Venezuela, por qué fue su funcionario tantos años?. ¿Si cree que Santos hizo mal el proceso de paz, por qué le aceptó una embajada para ir a promocionarlo?. ¿Les dijo usted mentiras a los gringos cuando fue a pedirles plata para el proceso de paz?. ¿Si, según usted, las FARC no han entregado la totalidad de las armas, por qué gestionó apoyos económicos para un proceso que para usted no era transparente?. ¿No se ha puesto a pensar qué estarán diciendo de usted los funcionarios americanos a los que convenció de respaldar el proceso de paz, al verlo ahora vociferar que todo es un engaño?

Ojalá, doctor Pinzón, nos de algún día las respuestas a esas y a tantas otras preguntas que, para muchos colombianos, sí son relevantes…

@federicogomezla

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