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Opinión

  • | 2015/05/27 15:05

    Las FARC, empujadas a la rendición

    No me cabe duda de que el Ministerio de Defensa sabe dónde están los jefes guerrilleros que aún quedan en el país. Serán blancos útiles si las negociaciones se complican en La Habana.

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A la guerrilla de las FARC, tras 51 años de alzamiento armado contra el Estado colombiano, la están empujando, poco a poco, a la rendición. Los bombardeos recientes, en los cuales murieron no sólo 26 insurgentes, sino dos de sus hombres históricos, me permiten pensar que en la medida que la situación se complica en La Habana, en las montañas de Colombia los bombardeos caerán sobre jefes claves de ese grupo insurgente.

La modernización de la Fuerza Aérea Colombiana ha sido un factor de desequilibrio en el desarrollo de la confrontación contra las FARC. Sus golpes más estratégicos han llegado de los cielos, en forma de bombas inteligentes que dan en el blanco exacto dados sus mecanismos de precisión. Su uso ha sido tan letal, que el gesto del presidente Juan Manuel Santos de suspender por un mes los ataques aéreos se debe interpretar como una decisión supremamente generosa con ese grupo subversivo. En la guerra moderna que vivimos y padecemos los colombianos ya no se despejan los territorios, sino los cielos.

A la par del desarrollo de la aviación, en tierra también hay un eficiente manejo de la inteligencia militar. Un campamento no se ataca porque se ve desde el aire, se irrumpe en él porque los objetivos ya fueron establecidos a través de múltiples mecanismos de información que superan los cercos de seguridad establecidos por los insurgentes. Allí hay un complemento estratégico que ha permitido matar a alias ‘Raúl Reyes’, el ‘Mono Jojoy’, 'Alfonso Cano' y otros mandos medios más, entre ellos alias ‘Jairo Martínez’, miembro negociador de las FARC en la Habana, y a alias ‘Román Ruiz’, jefe del Frente 18, quienes perecieron en los ataques perpetrados en zonas rurales de Guapi, Cauca, y Riosucio, Chocó, el pasado fin de semana.

Un análisis de la tendencia que va tomando el conflicto armado con las FARC es que hay unos blancos útiles para presionar a las FARC. Obsérvese que una vez el presidente Santos decidió levantar la suspensión de los bombardeos, las aeronaves se enfocaron en Cauca y en Chocó, donde bombardearon lugares en los que estaban ‘Martínez’ y ‘Ruiz’. A mi juicio, las autoridades militares tienen ubicados a los pocos jefes importantes que aún quedan en las montañas colombianas y serán atacados de manera paulatina, dependiendo de cómo reaccione la insurgencia.

De concretarse esa eliminación sistemática, poco a poco los bloques y frentes en el país estarán comandados por gente muy joven, formada entre los cocales y la abundancia del dinero del narcotráfico, que poca conexión ideológica tiene con los cimientos sobre los cuales se construyó el proyecto de las FARC como ejército revolucionario y, por tanto, serán más vulnerables a las organizaciones del crimen organizado que rondan en sus campamentos.

Uno de los últimos comunicados de las FARC trae como epígrafe una frase de uno de sus líderes, Jacobo Arenas: “Hubo un número de combatientes dispuestos a darlo todo por la causa revolucionaria, y por eso Marquetalia se creció en la resistencia y sentaron las bases políticas, militares y morales de lo que serían un poco más tarde las FARC”.

Con la muerte a cuentagotas de los últimos jefes guerrilleros que aún operan en el país se estará perdiendo ese espíritu invocado por Arenas, pues son estos últimos “guerreros” los que tienen la formación militar y política para mantener la cohesión entre sus hombres. Acabados ellos, vendrán detrás la inexperiencia, acompañada de la ambición y la codicia mafiosa, que, sin lugar a dudas, sepultarán el proyecto “fariano”.

Indicio de esa desconexión es la pregunta que recientemente le hizo alias ‘Anderson Figueroa’, comandante del Frente 36 y uno de los más reacios a vincularse al proceso de La Habana, a alias ‘Pastor Alape’, quien viajó desde la capital cubana a la vereda San Isidro, del municipio de Anorí, en Antioquia, para ponerlos al tanto de los acuerdos de desminado logrados con el gobierno nacional. De acuerdo con versiones de prensa, ‘Ánderson Figueroa’ le dijo al miembro negociador de las FARC “hay una unidad de mando. Cumplimos bien las órdenes, pero hay preguntas, como ¿desminar a cambio de qué?”.

A los jefes guerrilleros que están en el monte, mirando el cielo constantemente y corriéndoles a los bombarderos, parece que los asaltan preocupaciones más allá de las que tienen sus miembros representantes en La Habana. Y eso es preocupante para el futuro de la pacificación del país, pues los que hoy están al frente de las estructuras, sin mucha trayectoria la mayoría de ellos, van a exigir más de lo que se está acordando para ellos. ¿Y qué podrá pasar si no los satisfacen?

Este recrudecimiento de las acciones contra las FARC tiene, también, un efecto negativo en los acuerdos sobre el desminado que se adelantará en Antioquia y Meta. ¿Habrá garantías para que participen en esas labores los jefes guerrilleros regionales? ¿Cuál será el mecanismo de protección que evitará que sean afectados? Las actuales circunstancias no permiten tener claridad al respecto.

Poco a poco el círculo de la guerra se les está cerrando a las FARC: se están quedando sin sus hombres más aguerridos y comprometidos con la “causa fariana” y varios de ellos están en la trayectoria de las ojivas; los que vienen emergiendo como jefes tienen una débil base ideológica y un marcado interés económico derivado de sus relaciones con el narcotráfico, y se están quedando sin base social rural, que poco representa en las urnas cuando se vayan a refrendar los acuerdos, si se logran firmar.

Los jefes de las FARC que hoy están en La Habana acompañados de sus hombres y mujeres de confianza son los mayores beneficiados tras el recrudecimiento de la confrontación, pues no están expuestos a las exigencias del monte, pero deberán asumir la triste condición de ser los firmantes de unos acuerdos que, como van las cosas, tendrán sabor a rendición.

(*) Periodista y docente universitario
En Twitter @jdrestrepoe
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