Lunes, 5 de diciembre de 2016

| 2016/07/01 09:32

El jefe sicarial de ‘Los Doce Apóstoles’

Se trata de Jorge Alberto Osorio Rojas, quien desde marzo pasado tiene orden de captura. Su testimonio podría ser clave en el proceso contra Santiago Uribe Vélez.

Juan Diego Restrepo E. Foto: NATALIA BOTERO / REVISTA SEMANA

El grupo paramilitar conocido como ‘Los Doce Apóstoles’ tuvo un jefe de sicarios que coordinaba los asesinatos de aquellas personas señaladas por comerciantes y ganaderos como delincuentes o guerrilleros en buena parte del norte de Antioquia. Se trata de Jorge Alberto Osorio Rojas, alias ‘Rodrigo’ o ‘El mono’, sobre quien pesa una orden de captura desde marzo de este año.

Algunas fuentes que consulté se preguntan por qué no se ha logrado su detención, puesto que muchos saben que se encuentra en el departamento de Quindío, llevando una vida de finquero. Su testimonio podría aclarar el papel que el ganadero Santiago Uribe Vélez tuvo en la conformación y financiación de ese grupo ilegal, razón por la cual fue detenido el 29 de febrero de este año.

Aquellos que conocen esta región de Antioquia, con algunos de los cuales tuve la oportunidad de hablar, me explicaron que Osorio Rojas coordinaba las acciones sicariales en los municipios de San Pedro, Entrerríos, Santa Rosa, Donmatías, San José de la Montaña, Yarumal, Valdivia, Belmira, Labores y San Andrés de Cuerquia. En cada población tenía un pequeño grupo que contaba con armas de corto y largo alcance, radios de comunicación y vehículos, y eran apoyados por la Policía y el Ejército, así como por finqueros y comerciantes. Su tarea fundamental fue proteger a finqueros y comerciantes de las guerrillas de las Farc y el Eln.

Osorio Rojas, oriundo del corregimiento El Cedro, de Yarumal, fue emergiendo poco a poco en el mundo criminal gracias a la experiencia adquirida durante la prestación del servicio militar. Debido a presiones de las guerrillas de las Farc y el Eln contra su familia, se vio obligado a abandonar su familia y se trasladó a Yarumal, donde se conectó de inmediato con el Ejército y comenzó a prestar servicios de informante y guía a las tropas acantonadas en la zona.

“Es un tipo arrogante, de carácter fuerte, que mostró talento para ese tipo de trabajos”, me cuentan. Su temperamento y experiencia militar lo llevaron a generar confianza entre el Ejército, por lo que fue llevado a la finca La Carolina, donde conoció a Santiago Uribe Vélez. Desde ahí comenzó a estructurar un grupo armado ilegal, que se conocería a finales de la década del ochenta como las ‘Autodefensas Lecheras del Norte’ y que luego sería identificado como ‘Los Doce Apóstoles’.

Tras las denuncias de los crímenes que estaba perpetrando esta organización y la captura de varios de sus financiadores en 1994, desmantelando así a ‘Los Doce Apóstoles’, Osorio Rojas no fue involucrado en los procesos judiciales y se refugió en algunas fincas de los Llanos de Cuivá, donde conformó un grupo de vigilancia privada de por lo menos 15 hombres, dotados con fusiles, revólveres y radios de comunicación, para continuar protegiendo a finqueros, entre ellos a las familias Botero y Londoño, productoras de leche y papa, y a Santiago Uribe Vélez.

Cuando irrumpió en Yarumal, a comienzos de 1996, una célula de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (Accu), comandada por Rodrigo Pérez Alzate, alias ‘Julián Bolívar’, Osorio Rojas lo contactó, puso a su disposición el grupo bajo su mando y cesó toda actividad para dejarle esa labor a los paramilitares.

Con la salida prematura de las Accu de la zona a finales de 1997, luego de un ataque de la guerrilla, Osorio Rojas vuelve por sus fueros, reactiva su grupo y comenzó a llevar una vida relativamente tranquila, visible, sin ningún tipo de problema con la justicia, se movía tranquilo entre Llanos de Cuivá y Yarumal, cobraba ‘vacunas’ a los ganaderos e imponía el orden donde se requiriera. Su estructura armada fue disuelta en 2003, una vez se anunciaron los diálogos con las Autodefensas Unidas de Colombia (Auc).

La tranquilidad Osorio Rojas se alteró en 2007 cuando se expidió una orden de captura en su contra. Para hacerla efectiva se adelantó un allanamiento a una de las fincas donde tenía su base de operaciones, pero no fue posible detenerlo porque supo del operativo momentos antes de su ejecución y se ocultó. Dos días después fue sacado de la región en helicóptero y desde ese momento no ha vuelto a la región. Se cree que vive en Filandia, Quindío.

Su nombre apareció en prensa el 3 de marzo de este año, cuando se anunció la reactivación de la orden de captura dentro del proceso que se le sigue al ganadero Uribe Vélez, detenido cuatro días antes del anuncio de esa medida. La noticia fue escueta: “La Fiscalía General de la Nación reactivó la captura de Jorge Alberto Osorio Rojas, alias ‘Rodrigo‘, sindicado de ser el comandante operativo del bloque paramilitar ‘Los 12 Apóstoles’”.

Para contrastar esta información, hablé con Santiago Uribe Vélez y le pregunté si conocía a Osorio Rojas, me contestó que sobre este tema no me diría nada y que “en su momento hablaría con la justicia”.

“Creemos que él ha tenido protección especial de alguien muy poderoso y por eso no lo detienen”, me dice un conocedor de la región, quien también se pregunta por qué se suspendió durante nueve años la orden de captura en contra de Osorio Rojas.

Lo que esperan algunos ciudadanos afectados por este grupo armado ilegal es que se capture prontamente a este hombre, quien tiene suficiente información para aclarar el papel no solo de Uribe Vélez sino de muchos ganaderos y comerciantes que financiaron un aparato criminal que ensangrentó esta productiva región del norte de Antioquia a comienzos de la década del noventa.

En Twitter: @jdrestrepoe

(*) Periodista, director de VerdadAbierta.com

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