Domingo, 4 de diciembre de 2016

| 2015/10/28 18:00

¿Qué pasó con el mensaje del fajardismo?

El proyecto político liderado por el gobernador Sergio Fajardo sufrió el peor tropiezo en su vida electoral. ¿Qué factores explican ese fracaso?

Juan Diego Restrepo.

La famosa frase “Antioquia la más educada”, pronunciada hasta el cansancio por el gobernador de Antioquia, Sergio Fajardo, y replicada por quienes querían continuar su proyecto, no funcionó en las urnas. Perdieron la Alcaldía de Medellín y la Gobernación de Antioquia. Los resultados no pudieron ser peores.

El electorado es extraño. Tuve la oportunidad de acompañar a Fajardo a los municipios de San Francisco y Cocorná, en el oriente antioqueño, en julio de 2013. El recibimiento fue masivo: cientos de personas salieron a las calles, le hicieron calle de honor y muchos jóvenes se tomaron una foto con él. No había duda del reconocimiento popular que tenía el Gobernador.

Dos años después, cuando se trató de legitimar su propuesta educativa y de desarrollo en las urnas a través del candidato Federico Restrepo, el resultado no pudo ser más nefasto: solo ganó en un municipio, San José de la Montaña. En los restantes 124 municipios del departamento ocupó el segundo y, en algunos casos, el tercer lugar. Nada más catastrófico.

El estilo de administración fajardista tiene una particularidad: se rodea de un amplio equipo de comunicadores en las diversas secretarias, con profesionales muy convencidos de sus tareas, para destacar no solo las actuaciones de gobierno, sino del proyecto político. Eso supone que durante cuatro años se expuso el mensaje, apalancado en el canal público Teleantioquia. Sin embargo, esa comunicación no se tradujo en votos. ¿Qué pudo haber ocurrido entonces? Aventuraré varias hipótesis para avivar una discusión que creo es urgente.

La primera de ellas es que estamos ante una democracia de figuras individuales. El Fajardismo es Sergio Fajardo y punto. La gente poco cree en los herederos, sobre todo si no tienen experiencia política, como es el caso de Restrepo. Esa circunstancia es importante valorarla a la hora de proyectar la acción política. ¿Cómo hacer una campaña electoral que supere al dueño de la “marca” con un candidato de bajo perfil público?
La segunda hipótesis es más simple que la anterior: sin maquinaria política es imposible ganar elecciones. Una lectura de las cifras así lo indicaría. Sergio Fajardo ganó las elecciones a la Gobernación de Antioquia en octubre de 2011 con 925. 956 votos, una cifra respetable. En las pasadas elecciones, Federico Restrepo obtuvo 401.603 votos, ocupando el tercer lugar. ¿Dónde está la diferencia de sufragantes entre Fajardo y Restrepo? A mi juicio, en el Centro Democrático, que alcanzó 611.207 votos.

Para el caso de la Alcaldía de Medellín, el caso es similar. El candidato Alonso Salazar, quien conquistó la alcaldía de Medellín en octubre de 2007 con 272.931 votos, solo obtuvo el domingo pasado 37.492 votos. ¿Dónde se le enredaron 235.931 votos? En el Centro Democrático, que lo apoyo en su primera campaña. El candidato de ese movimiento logró 235.633 votos.

Las cifras son importantes porque estarían indicando que el fajardismo sin el uribismo tiene graves limitaciones electorales. En el pasado ganó con ellos y en el presente perdió sin ellos. Ese escenario es importante valorarlo para el 2018, si es que Fajardo pretende participar en las elecciones presidenciales.
La tercera hipótesis tiene que ver con los errores cometidos por Alonso Salazar en su ambición de alcanzar por segunda vez la Alcaldía de Medellín. Inicialmente se estableció que Compromiso Ciudadano apoyaría a Federico Gutiérrez, pero el exalcalde se mostró inconformé y decidió, dictatorialmente, que él se presentaría a las elecciones. En vez de sumar, restaron, y allí comenzó el fraccionamiento del fajardismo.

Propongo, como cuarta hipótesis, los errores cometidos durante estos cuatros años por la administración del actual alcalde Aníbal Gaviria, quien llegó a ese cargo con el apoyo del fajardismo en octubre de 2011. Sus enfoques en materia de seguridad y movilidad no alcanzaron a satisfacer a los medellinenses.

Se suponía que el de Gaviria sería un gobierno de continuidad de Fajardo (2004-2007) y Salazar (2008-2011), pero es probable que abusara del maquillaje de la ciudad, con aquel eslogan de “Medellín la más innovadora”, para tapar los graves problemas que padecen buena parte de sus habitantes. ¿Los electores le cobraron los excesos de novela fantástica sobre la cual se erigió la narrativa sobre la ciudad y que fue una versión exagerada de la expuesta en su momento por Fajardo? ¿Le castigaron la ejecución de sus obras, cuestionadas incluso por sectores especializados como arquitectos e ingenieros?

Una quinta hipótesis podría ser: ante las maquinarias electorales el mensaje cualificado, afectado por aspectos como los advertidos anteriormente, no funciona. El elector puede que tenga una identidad y afecto por Fajardo, pero no por su discurso ni el de quien lo pretendió suceder en el cargo. Maquinaria con plata es arrolladora, indiscutiblemente, así tenga orígenes oscuros, pero el discurso que la respalda es más pragmático y eso el elector lo sabe y sobre esa base decide.

Por último, una sexta hipótesis nos acerca a un tema que para la gente es más sensible: se quiere y reclama educación, pero en algunos territorios afronta graves problemas de seguridad, por tanto, ¿podría pensarse que se quedó corto el fajardismo al no proponer soluciones concretas en este tema? Al candidato ganador lo asocian a la tristemente recordada Operación Orión (octubre de 2002), tema que surgió durante las últimas semanas del debate electoral por cuenta de los señalamientos contra el senador Álvaro Uribe Vélez. ¿Será que eso fue lo que vio el electorado regional y lo reivindicó a través del candidato que era alcalde en aquellos años?

Creo que la derrota del fajardismo no solo toca a los dirigentes del movimiento Compromiso Ciudadano, también revela que el electorado es materia moldeable y que por muchas encuestas que se hagan al final sus decisiones obedecen a lógicas difíciles de interpretar. Ojalá la reflexión en las que deben estar hoy los fajardistas sean tan honestas como lo son en su ejercicio de gobierno y se conozcan públicamente sus conclusiones. Sus seguidores así lo esperan.

En Twitter: jdrestrepoe
* Periodista y docente universitario

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